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El Antiguo Pacto fue cumplido en la cruz.

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Tablas de Piedra

CAPITULO 8

Las Tablas de Piedra, o Diez Mandamientos,
Tuvieron un Comienzo y Final Histórico
como Documento de Pacto

 No bien decimos que los Diez Mandamientos han caducado como pacto, y algunos quedan imposibilitados para poder comprender lo que estamos diciendo.  En su confusión, creen que hemos dicho: "¡fuera con la ley moral!", no importa cuántas veces ni cuán audiblemente afirmemos nuestra creencia en la ley moral, como tal, y específicamente en la validez duradera de los principios morales de nueve de los Diez Mandamientos escritos en las Tablas del Pacto. No obstante, esto no les satisface.  Insisten en que reconozcamos que los Diez Mandamientos, según fueron escritos en las Tablas de Piedra en el Sinaí, son la "eterna e inalterable ley moral de Dios". Para ellos, es todo o nada.  Aun se nos imposibilita discutir con ellos nuestras claras razones bíblicas para rechazar tal concepto teológico.

 Las Escrituras del Nuevo Testamento afirman claramente que los Diez Mandamientos han caducado como pacto contractual entre Dios e Israel.  NO estamos diciendo que la moralidad contenida en los mandamientos individuales haya caducado; estamos hablando de los Diez Mandamientos como documento legal, en específico: como documento de pacto.  Los deberes morales escritos en las Tablas de Piedra no originaron en el Sinaí, aunque allí sí comenzó su uso como base de un pacto.  Nueve de los diez eran conocidos por los hombres, y la desobediencia a ellos era castigable por Dios aun antes, y después de haber sido dados -en el Sinaí- a Israel como pacto.  La desobediencia a todo deber específicamente requerido en los Diez Mandamientos, exceptuando el cuarto (el sábado), era castigada aun antes del Sinaí. Además, todo mandamiento, exceptuando el cuarto, es reiterado en el Nuevo Testamento. Discreparemos en muchas cosas en cuanto a "la ley", mas no podemos negar que la Biblia claramente enseña las siguientes cosas:

 1.  Hubo "ley" que tuvo un "comienzo histórico".

 2.  Esa "ley" tuvo un "final histórico".

 3.  El comienzo histórico de esa "ley" siempre está vinculado a las      Tablas del Pacto que fueron dadas a Israel en el Monte Sinaí.

 4.  El final histórico de dicha "ley" siempre está vinculado a la       venida de Cristo y el establecimiento del Nuevo Pacto.

 Cabe la posibilidad de malentender cuál es la ley específica a la cual se refiere la Biblia, pero es imposible negar que los cuatro puntos, arriba declarados, son enseñados en la Biblia.  La Escritura imposibilita que esa ley sea otra cosa que los Diez Mandamientos, escritos en Tablas de Piedra, dados a Israel en el Sinaí como el fundamento contractual de su relación a Dios.  No es posible que se refiera a la ley "ceremonial" ni tampoco a la ley de la conciencia. Se refiere al pacto de ley hecho en el Sinaí.

 Como ya hemos señalado, el comienzo histórico del pacto de ley, grabado en Tablas de Piedra, coincidió con el comienzo de Israel como nación.  Esto lo vimos en el capítulo cuatro, en los textos que hablan de los Diez Mandamientos.  No hay forma de entender los siguientes textos de Escritura si negamos que la ley tuvo un comienzo y un final histórico.

"Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero el pecado no se imputa donde no hay ley" (Romanos 5:13).

"Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia"
(Romanos 5:20).

"Entonces, ¿para qué sirve la ley?  Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien estaba destinada la promesa; y fue promulgada por medio de ángeles en mano de un mediador" (Gálatas 3:19).

"De manera que la ley ha sido nuestro ayo hacia Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo" (Gálatas 3:24-25).

 Las palabras "antes de la ley", en Romanos 5:13, no pueden referirse a otra cosa que no sea el pacto en el Sinaí.  Antes de ese momento, la "ley" no existía. Las palabras "antes de la ley" significan: "antes de la ley".  Estas palabras claramente significan que la "ley" tuvo un comienzo histórico en el Monte Sinaí.

 Las palabras, "la ley se introdujo" (se añadió), no tienen sentido alguno si en ese momento la ley ya estaba presente.  O la ley fue "añadida" en el Sinaí o Pablo habla sin sentido.  Esa ley que fue "añadida" tenía que ver con las "transgresiones".  El ministerio de la ley, que comenzó en el Sinaí, concluyó cuando Cristo vino.  Tiene que haber un comienzo y un final histórico de la ley; de lo contrario, Pablo habla en círculos.  Hubo un punto en el tiempo cuando la ley "tenía el mando"; pero hubo otro momento cuando dejamos de estar "bajo la supervisión de esa ley."

 Deberíamos estar todos de acuerdo en que Pablo no dijo que fue en el Monte Sinaí que el hombre, por vez primera, vino a estar consciente de leyes morales y su deber de obedecerlas.  ¿Cómo explicaríamos la conducta del creyente José, o la de Abimelec, el incrédulo?  ¿Y qué del argumento de Pablo en Romanos 2:14?  ¡No! Pablo no habla en estos textos de los efectos de la conciencia.

 También deberíamos estar de acuerdo de que Pablo no niega que Dios, antes del Sinaí, haya castigado aquella conducta que era contraria a los deberes morales requeridos por las leyes que luego fueron dadas en el Sinaí.  El diluvio no ocurrió porque ese día Dios no se sentia bien.  Ese evento fue el resultado directo de una conducta que aquella gente sabía era desagradable ante Dios.  Estaban viviendo en plena desobediencia a las mismas leyes morales que luego fueron "dadas" en el Sinaí.  En el Sinaí se dio una "ley" por primera vez, no obstante existiera "ley" antes.  Sea cual sea la "ley" que se dio en el Sinaí, la misma caducó para siempre en la cruz.  Sin embargo, hay otra clase de "ley" vigente en la vida del cristiano.  Si esto suena confuso y contradictorio, sólo estamos señalando los problemas específicos que algunos escritores teológicos ven en el estilo habitual, variado, con que Pablo habla de la "ley".

 Para nosotros es muy obvio que en los textos citados, Pablo habla de los Diez Mandamientos sólo en términos de pacto, o contrato. Ese es el significado de la palabra "ley" en Gálatas 3 y 4. Gálatas 3:13-14 dice que Cristo murió bajo la ley y nos libró de su maldición.  Esto sólo puede referirse a las Tablas de Piedra.  La "ley" que vino 430 años después de la promesa hecha a Abraham es, al menos en la superficie, totalmente diferente de la promesa evangélica dada a Abraham.  

 La pregunta formulada en el verso 21 sólo surge por la obvia dificultad creada.  El que Pablo dedique tanto tiempo a formular un argumento tan cuidadosamente fraseado, comprueba la realidad de tal dificultad.  El argumento es tan meticuloso como para fundamentar su punto clave en el uso de "simiente" (singular), en vez de simientes (plural [3:16]).  La pregunta en Gálatas 3:19, y las que le siguen, son innecesarias si no existe diferencia entre la promesa hecha a Abraham y la ley dada a Moisés.  ¿Por qué dedicar tanto esfuerzo para explicar la diferencia entre ambas si en verdad son iguales?

 La "ley", en Gálatas 3, tenía el poder para "encerrar al mundo entero bajo pecado" y probar que era "culpable ante Dios" (:21-23). La ley ceremonial judía jamás podría hacer tal cosa.  Las palabras del verso 20 sólo pueden referirse a la ocasión en que la ley fue dada en el Sinaí.  La ley mencionada en Gálatas 4:4 es el pacto legal bajo el cual Jesús nació y murió.  Gálatas 4:24-25 despeja toda duda de lo que Pablo significa cuando, en este contexto, dice: "ley".  Así dice el texto:

"Las cuales son expresiones alegóricas, pues estas mujeres representan dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual engendra hijos para esclavitud; éste es Agar. Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta, junta con sus hijos, está en esclavitud" (Gálatas 4:24-25).

 Tan pronto admitimos que en estos textos Pablo habla, obviamente, de las Tablas de Piedra, sobre las cuales se escribieron los Diez Mandamientos o los términos del Pacto, se resuelve el problema, y las declaraciones de Pablo sobre la ley armonizan perfectamente. Vemos que cuando Pablo habla negativamente de la ley, sus debilidades y su defunción, se refiere al pacto de ley (Diez Mandamientos) escrito en las Tablas de Piedra.  Cuando habla en términos favorables de la ley, aplicándonosla hoy, se refiere a los deberes morales contenidos en las leyes que continuaron, aún después de haber caducado el documento contractual del pacto, a saber: los Diez Mandamientos.

 Quien lee estas líneas estará pensando: "bueno, eso se oye bien; sin embargo, si la respuesta de la Biblia es tan sencilla, ¿por qué tantos predicadores y teólogos no la ven?", a lo que respondemos: muchos no pueden oir lo que Pablo dice por la sencilla razón de que no se ajusta al sistema teológico que ellos han impuesto sobre la Biblia. En ese sistema, no es posible ver los Diez Mandamientos como un pacto, específico, particular, establecido sólo con Israel.  Para ellos, los Diez Mandamientos, escritos en las Tablas de Piedra en el Monte Sinaí, tienen que ser un pacto de gracia, no de obras.

 En ese sistema particular, los Diez Mandamientos no pueden, bajo ningún concepto, originar en el Sinaí.  Es absolutamente necesario, como "consecuencia buena y necesaria" del sistema de la Teología del Pacto, que la ley no comience en el Monte Sinaí; de lo contrario, el sistema queda destruido.  Se nos dice que las palabras, "antes de la ley", en manera alguna pueden referirse a los Diez Mandamientos. No obstante, la Biblia dice todo lo contrario.

 No tomaremos el tiempo para examinar los demás textos citados. Que el lector los lea, e intente acomodar su interpretación de los Diez Mandamientos a estas diáfanas declaraciones, tocantes al comienzo y el final histórico de la "ley", a ver si concuerdan.

 En el capítulo siete vimos que los Diez Mandamientos, o Tablas de Piedra, en su calidad de pacto -guardado dentro del Arca del Pacto en el Lugar Santísimo- caducaron cuando el velo del templo fue roto de arriba abajo (Mateo 27:51).  Dichas Tablas quedaron obsoletas al instante; igual ocurrió con Aarón y los sacrificios.

 Los siguientes hechos resumen el entendimiento paulino del propósito y la función de los Diez Mandamientos hoy en día:

1.  Un Nuevo Pacto fue ratificado en la sangre de Cristo en la cruz.  El Antiguo Pacto, escrito en Tablas de Piedra en el Sinaí, fue "cumplido" y eliminado.  Las demandas del Antiguo Pacto fueron satisfechas, su maldición sufrida y removida, sus bendiciones aseguradas por Cristo y otorgadas a su Iglesia.

2.  Un nuevo pueblo o nación, nació "en un día": en Pentecostés.  Surgió una "nación santa" de "reyes y sacerdotes" (el verdadero Israel).  Vea Exodo 19:4-5 y compare con 1 Pedro 2:9-11.

3.  Un nuevo camino a Dios fue abierto el mismo instante en que el velo fue roto de arriba abajo.  Las Tablas de Piedra vedaban la entrada a la presencia de Dios; pero ahora, los términos del pacto escrito en piedra (Diez Mandamientos) han sido satisfechos plenamente; por eso, entramos confiadamente al verdadero Lugar Santísimo (Hebreos 10:1-23).

4.  Un nuevo estado (posición): Hijos de Dios -con sus nuevos privilegios-, fue dado al pueblo "adulto" de Dios.

5.  Un nuevo pedagogo (ayo) asumió el control de la conciencia del creyente del Nuevo Pacto.  El viejo pedagogo en la conciencia del israelita era: las Tablas de Piedra.  Este ha sido despedido (Gálatas 3:24-25) y sustituido por el Espíritu Santo morador.

  

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Comentarios El Antiguo Pacto fue cumplido en la cruz.


Gál.3:24 y 25 dice textualmente: "De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo".
¿Quiere decir esto que por la fe ya no necesitamos la ley? ¿Cómo debemos entender estos versículos?
Para comenzar, un "ayo" es la persona encargada de criar, educar e instruir a niños y jóvenes, de modo que lo que Pablo nos dice es que la Ley es el encargado de instruirnos, pero ¿instruirnos en qué?
Rom.3:20 nos dice que "por medio de la ley es el conocimiento del pecado", y Rom.2:18 nos dice que nos enseña cuál es la voluntad de Dios: "...y conoces su voluntad (la de Dios), e instruido por la ley apruebas lo mejor".
Esta es la única y real función de la ley: educarnos para ser hijos de Dios. Nos muestra la voluntad de Dios y nos lleva a Cristo (Gál.3:25), quien es el único que puede perdonarnos nuestros pecados o desobediencias a la ley de Dios (1 Jn.3:4).
Es entonces cuando, del mismo modo que un alumno universitario se gradúa y ya no necesita sus ayos o maestros, una vez que la ley nos enseña a aceptar a Cristo por fe, somos hechos nuevas criaturas, y de pecadores pasamos a ser obedientes hijos de Dios (2 Cor.5:17). Así que "venida la fe, ya no estamos bajo ayo, pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús" (Gál.3:25,26).
¿Podrá el recién egresado de medicina desoír todo lo que sus maestros le enseñaron y hacer desde ahora todo lo que quiera? Del mismo modo, habiendo conocido y aceptado a el perdón que Cristo nos ofrece por fe en El, ¿olvidaremos lo que el ayo (la ley) nos enseñó?
Veamos lo que dice Pablo: "¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley" (Rom.3:31). Ver tb.1 Jn.3:24; 5:3.
Si "pecado" es "transgresión de la ley" (1 Jn.3:4), al ser hechos hijos de Dios, comenzamos una nueva vida, sin pecado, porque "todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios" (1 Jn.3:9).
En resumen, el creyente que ha sido justificado por la fe en Cristo, ya no necesita la instrucción de la ley, pues vive según la ley, conforme a lo que ella enseña, y que es la voluntad de Dios. Esta fe no anula la ley, sino que la confirma en el corazón del creyente.
sobre el sabado

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Dime, Señor, ¿tienes tú un día especial de descanso para tus seguidores?
Yo fui en el Espíritu en el día del Señor”. Apocalipsis 1:10.
Pero ¿cuál es el día del Señor? ¿De qué día de la semana eres tú el Señor?
Porque Señor es del sábado el Hijo del hombre”. S. Ma­teo 12:8.
Hay siete días en la semana. ¿Cuál de ellos es el día de reposo?
“El séptimo día es sábado o fiesta del Señor Dios tuyo”. Cuarto mandamiento. (Éxodo 20:8-10, versión de Félix To­rres Amat)
 
¿Qué día de acuerdo con nuestro cómputo, es el séptimo: el sábado o el domingo?
“Y como pasó el sábado. María Magdalena, y María ma­dre de Jacobo… muy de mañana, el primer día de la semana, vienen al sepulcro, ya salido el sol... Y entradas en el sepulcro, vieron un mancebo... Más él les dice: No os asustéis buscáis a Jesús Nazareno, el que fue crucifi­cado; resucitado ha”. S. Marcos 16:1-6. (Nota: Todo el mundo sabe que el domingo fue el día de la resurrección. El sábado había pasado cuando amaneció. Es, pues, evi­dente que el sábado es el día anterior al domingo).
 
Pero, Señor, ¿no aboliste tú la ley que contiene el man­damiento del sábado?
“No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir”. S. Mateo 5:1.7.
Bien, por lo menos, ¿no cambiaste tú uno de los mandamientos, de manera que hoy tus seguidores puedan guardar otro día fuera del séptimo?
“Porque de cierto os digo, que hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde perecerá de la ley, hasta que todas las cosas sean hechas”. S. Mateo 5:13.
Pero, Señor, ¿no es el sábado un día judío? ¿No es el séptimo el día de reposo de los judíos?
“El sábado por causa del hombre es hecho”. S. Marcos 2:27. (El sábado fue hecho y entregado al hombre genéricamente hablando, 1500 años antes de la existencia de cualquier judío. (Véase Génesis 21-3).
Alguien me dijo que después de tu crucifixión, Señor, tus seguidores no continuaron guardando el séptimo día de acuerdo con el mandamiento. ¿Es cierto?
“Y era día de la víspera de la Pascua; y estaba para rayar el sábado. Y las mujeres que con él habían venido de Galilea, siguieron también y vieron el sepulcro, y cómo fue puesto su cuerpo. Y vueltas, aparejaron drogas aro­máticas y ungüentos, y reposaron el sábado; conforme al mandamiento”. S. Lucas 23:54-56.
Pero, ¿acaso el apóstol Pablo no se reunía siempre con los cristianos de su tiempo en domingo, en honor a la resurrec­ción? ¿Qué costumbre tenía él con respecto al día de culto?
“Y Pablo, como acostumbraba, entró a ellos, y por tres sábados disputó con ellos de las Escrituras”. Hechos 17:2. ¿Se reunía también con los conversos gentiles en sábado?
Tal vez él se congregaba con los judíos en sábado y con los griegos en domingo. ¿Cuál es la verdad, Señor?
“Y disputaba en la sinagoga todos los sábados, y persuadía a Judíos y a Griegos”. Hechos 18:4.
¿Qué enseñó Pablo con respecto a la observancia del sábado?
“Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios. Por­que el que ha entrado en su reposo,  también él ha repo­sado de sus obras, como Dios de las suyas”. Hebreos 4:9, 10.
Pero, ¿a qué día se refirió Pablo cuando habló de descan­sar como descansó Dios?
“‘Porque en un cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día”. He­breos 4:4.
 
¿Es ésta, pues, la instrucción que tú das con respecto a la observancia del sábado?
“Porque no he rehuido de anunciaros todo el consejo de Dios”. Hechos 20:27. (En el Nuevo Testamento hay nada menos que 59 referencias al sábado. El libro de los Hechos alude a 84 sábados en que el apóstol San Pablo y sus asociados realizaron servicios religiosos. Sin embargo, no hay una sola palabra en toda la Biblia que autorice la observancia del domingo).
Pero, entonces, ¿por qué tantas personas guardan el domingo en lugar del sábado? Si la Biblia enseña la observancia del sábado, ¿quién introdujo la observancia del domingo, y cuándo lo hizo?
“Y (la potencia llamada cuerno pequeño) hablará palabras contra el Altísimo... y pesará en mudar los tiempos y la ley”. Daniel 7:25
La Iglesia Romana es el cuerno pequeño de Daniel 7: ¿quieres decir tu, Señor, que ella pensaría en cambiar la ley de Dios?
“Pregunta ahora a los sacerdotes acerca de la ley”. Hageo 2:11
Bien, le preguntaré a Esteban Keenan, un sacerdote católico: ¿Cree su iglesia que tiene poder de cambiar la ley de Dios?
“Si no tuviera tal poder, no podría haber hecho aquello en que concuerdan todos los modernos eruditos en religión; no podría haber reemplazado la observancia del sábado. Séptimo día de la semana, por la observancia del domingo, primer día de la semana, un cambio para el cual no existe autoridad bíblica”. Doctrinal Catechism, página 174.
 
¿Cuándo se realizó ese cambio?
“Observamos el domingo en lugar del sábado porque la Iglesia Católica en el Concilio de Laodicea (364 de J.C.) trnasfirió la solemnidad del sábado al domingo”. The Converts Catechism, Pedro Geirmann, página 50 (Este catecismo recibió la bendición papal el 25 de enero de 1910).
¿Están de acuerdo con esto los ministros protestantes?
Los congregacionalistas dicen: “Es completamente claro que, por rígida o devotamente que pasemos el domingo, no es­tamos observando el sábado”.—Dr. R. W. Dale en Ten Commandments, página 103.
Los metodistas: “Sábado en el lenguaje hebreo, significa descanso, y es el séptimo día de la semana y debe confesarse que no existe ley en el Nuevo Testamento con­cerniente al primer día”. —Diccionario Teológico de Buck.
Los bautistas: “Ha existido y existe un mandamiento que ordena guardar el sábado, pero el sábado no era el domingo. Se dirá, sin embargo.,y con cierto aire de triunfo, que el sábado fue transferido del séptimo al primer día de la semana. ¿Dónde puede hallarse esta transferencia? No en el Nuevo Testamento— absolutamente no…  Por supuesto, bien sé que el domingo comenzó a observarse durante la historia cristiana primitiva. ... Pe­ro es lamentable que haya venido rotulado con la marca del paganismo, y bautizado con el nombre del dios sol, cuando fue adoptado y sancionado por la apostasía papal, y transmitido como un sagrado legado al protestantismo”. —Dr. E. T. Hiscox, autor del Baptist Manual.
 
¿Qué diferencia hace el día que yo observo? Un día equivale a otro día, ¿no es cierto?
“¿No sabéis que a quien os prestáis vosotros mismos por siervos para obedecerle, sois siervos de aquel a quien obe­decéis, o del pecado para muerte, o de la obediencia  para justicia? Romanos 6:16
¿Qué haré entonces? ¿Guardaré el sábado del mandamiento de Dios o el domingo del hombre?
“Es menester obedecer a Dios antes que a los hombres.” Hechos 5:29.
 
Bien, Señor, ¿qué piensas tú de la observancia del domingo?
“Así habéis invalidado el mandamiento de Dios con vuestra tradición… Mas en vano me honran, enseñando doctrinas y mandamientos de hombres”. S. Mateo 15:6, 9.
Pero los millones de personas que observan el domingo no pueden estar equivocados, ¿no es cierto?
“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella. Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”. S. Mateo 7:13, 14. (Sólo unos pocos obedecieron a Dios en los días de Noé, en los días de Lot, en los días de Cristo. La mayoría se perdió).
Pero, el Dr. Fulano de tal es un hombre muy sabio: ¿Porqué él y todos los grandes predicadores no observan el sábado?
“Porque mirad, hermanos vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, no muchos poderosos, no muchos nobles; ante lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios y lo loco del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios, y lo flaco del mundo escogió Dios, para avergonzar lo fuerte”. 1 Corintios 1:26, 27 (Nota: Los grandes maestros religiosos en los días de Cristo rechazaron la verdad también. Sus seguidores pertenecían al común del pueblo).
¿Pero yo he aceptado al Señor Jesús; yo sé que es mi Sal­vador: yo sé que El me ha recibido, y sin embargo he es­tado observando el domingo. Por cierto que no me perderé sino guardo el sábado ahora, ¿no es así?
“Empero Dios, habiendo disimulado los tiempos de esta ignorancia, ahora denuncia (manda dice la Reina Valera del 60) a todos los hombres en todos los lugares que se arrepientan”. Hechos 17:30.
Yo te conozco, Señor; tú no me condenarás por no observar el sábado, ¿no es verdad?
“El que dice, Yo le he conocido y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y no hay verdad en él”. 1 S. Juan 2:4.
 
Pero ¿no es suficiente que yo ame al Señor y viva de acuerdo con la ley de amor?
“Si me amáis guardad mis mandamientos”. S. Juan 14:15
¿Abarca esto los diez mandamientos?
“Porque cualquiera que hubiere guardado toda la ley y ofendiere en un punto, es hecho culpable de todos”.  San­tiago 2:10.
Bien, yo creo que si tratamos de seguir a Jesús, eso es todo lo que necesitamos. ¿No es cierto Señor Jesús?
“El que dice que está en él, debe andar como él anduvo”. 1 San Juan 2:6
 
¿Cómo actuaste tú, Señor? ¿Cuál fue tu costumbre?
“Y vino a Nazaret, donde había sido criado; y entró, conforme a su costumbre, el día del sábado en la sinagoga, y se levantó a leer”. S. Lucas 4:16
Pero, Señor, esto ocurrió hace 1900 años. ¿No observarías algún otro día que no fuera el sábado si vinieras a la tierra hoy?
“Yo Jehová, no me mudo”. Malaquías 3:6. “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. Hebreos 13:8.
¿Depende mi salvación de mi obediencia a este mandato sabático?
“Y consumado, vino a ser causa de eterna salud a todos los que le obedecen”. Hebreos 5:9.
¿Crees tú que es absolutamente necesario guardar los man­damientos para recibir la vida eterna?
“Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos”. S. Mateo 19:17.
Pero todavía yo no veo por qué insistes en el séptimo día, Señor. ¿No es acaso el domingo tan bueno como el sábado?
“Y bendijo Dios al día séptimo y santificólo”. Génesis 2:3. “El bendijo, y no podré revocarla”. Números 23:20. “Tú, Jehová, la has bendecido, y será bendita para siempre”. 1 crónicas 17:27.
Bien, me parece que si observo un día de cada siete, sin preocuparme de que sea uno en particular, esto debe ser suficiente
“Hay camino que al hombre parece derecho; empero su fin son caminos de muerte”. Proverbios 16:25. “Las cosas que son del espíritu ... se han de examinar espiritualmente”. 1 Corintios 2: 13, 14.
¡Pero, Señor! ¿No puedo actuar de alguna otra manera? ¿No me llevará al cielo, lo que yo profeso?
“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos”. S. Mateo 7:21.
Sin embargo yo oro.
“El que aparta su oído para no oír la ley, su oración tam­bién es abominable”. Proverbios 28:9.
Pero, Señor, mira a la gente que obra milagros en tu nom­bre. Algunos sanan a los enfermos, otros hablan en len­guas y hacen muchas maravillas; sin embargo no guardan el sábado. ¿Qué dices tú de ellos?
“Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profe­tizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demo­nios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y enton­ces les protestaré: Nunca os conocí; apartaos de mí, obra­dores de maldad”. S. Mateo 7:22, 23.
Sí, yo sé que el sábado es el día correcto: pero mis negocios sufrirían si cerrara el sábado. Podría perder mi tra­bajo. ¡No me sería posible progresar en el mundo!
“¿Qué aprovechará al hombre, si granjeare todo el mun­do, y pierde su alma?” S. Marcos 8:36.
Bien, en cuanto a mí mismo, no me preocupo; pero ¿que dices de mi familia? ¿No sería mejor para mí trabajar el sábado que dejar a mi familia pasar hambre?
“Vuestro Padre celestial sabe que de todas estas cosas ha­béis menester. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. S. Mateo 6:32, 33. “No he visto justo desamparado, ni su si­miente que mendigue pan”. Salmo 37:25.
Mis amados se burlarán da mí y me ridiculizarán.
“Bienaventurados sois cuando os vituperaren, ... y dije­ren de vosotros todo mal por mi causa mintiendo. Gozaos y alegraos; porque vuestra merced es grande en los cielos”. S. Mateo 5:11, 12. “Si el mundo os aborrece, sabed que a mi me aborreció antes que a vosotros”. S. Juan 15:18.
Pero suponte que mí propia familia no esté de acuerdo con­migo. ¿Deberé yo ir contra sus deseos, lo cual significa­ría en algunos casos una división en el hogar?
“El que ama padre o madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama hijo o hija más que a mi, no es digno de mi. Y el que no toma su cruz, y sigue en pos de mí, no es digno de mí”. S. Mateo 10:37, 38. “Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todas las cosas que posee, no puede ser mi discípulo”. S. Lucas 14:33.
Temo que no sería capaz de soportar todas estas pruebas. Soy demasiado débil.
“Bástate en mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona… Cuando soy flaco, entonces soy poderoso”. 2 Corintos 12:9. 10. “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Filipenses 4:13.
Entonces, Señor, ¿cuál es la recompensa por ser fiel a ti y a los mandamientos?
“Nadie hay que haya dejado casa, padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios, que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna”. S. Lucas 18:29, 30. “Bienaventurados los que guardan sus mandamientos, para que su potencia sea en el árbol de la vida, y que entren por las puertas en la ciudad”. Apocalipsis 22:14.
Señor, espero tener un hogar en la tierra renovada. ¿ Observaremos el sábado allí también?
“Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra, que yo hago, permanecen delante de mi, dice Jehová, así perma­necerá vuestra simiente y vuestro nombre. Y será que de mes en mes, y de sábado en sábado, vendrá toda carne a adorar delante de mi, dijo Jehová”. Isaías 66:22. 23.
Pues entonces, Señor, sea hecha tu voluntad en la tierra así como en el cielo. Con tu ayuda guardaré el sábado.
“Bien, buen siervo y fiel”. S. Mateo 25:21.
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milton sedan milton sedan 28/05/2009 a las 04:46

Gál.3:24 y 25 dice textualmente: "De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo".
¿Quiere decir esto que por la fe ya no necesitamos la ley? ¿Cómo debemos entender estos versículos?
Para comenzar, un "ayo" es la persona encargada de criar, educar e instruir a niños y jóvenes, de modo que lo que Pablo nos dice es que la Ley es el encargado de instruirnos, pero ¿instruirnos en qué?
Rom.3:20 nos dice que "por medio de la ley es el conocimiento del pecado", y Rom.2:18 nos dice que nos enseña cuál es la voluntad de Dios: "...y conoces su voluntad (la de Dios), e instruido por la ley apruebas lo mejor".
Esta es la única y real función de la ley: educarnos para ser hijos de Dios. Nos muestra la voluntad de Dios y nos lleva a Cristo (Gál.3:25), quien es el único que puede perdonarnos nuestros pecados o desobediencias a la ley de Dios (1 Jn.3:4).
Es entonces cuando, del mismo modo que un alumno universitario se gradúa y ya no necesita sus ayos o maestros, una vez que la ley nos enseña a aceptar a Cristo por fe, somos hechos nuevas criaturas, y de pecadores pasamos a ser obedientes hijos de Dios (2 Cor.5:17). Así que "venida la fe, ya no estamos bajo ayo, pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús" (Gál.3:25,26).
¿Podrá el recién egresado de medicina desoír todo lo que sus maestros le enseñaron y hacer desde ahora todo lo que quiera? Del mismo modo, habiendo conocido y aceptado a el perdón que Cristo nos ofrece por fe en El, ¿olvidaremos lo que el ayo (la ley) nos enseñó?
Veamos lo que dice Pablo: "¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley" (Rom.3:31). Ver tb.1 Jn.3:24; 5:3.
Si "pecado" es "transgresión de la ley" (1 Jn.3:4), al ser hechos hijos de Dios, comenzamos una nueva vida, sin pecado, porque "todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios" (1 Jn.3:9).
En resumen, el creyente que ha sido justificado por la fe en Cristo, ya no necesita la instrucción de la ley, pues vive según la ley, conforme a lo que ella enseña, y que es la voluntad de Dios. Esta fe no anula la ley, sino que la confirma en el corazón del creyente.
sobre el sabado

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Dime, Señor, ¿tienes tú un día especial de descanso para tus seguidores?
Yo fui en el Espíritu en el día del Señor”. Apocalipsis 1:10.
Pero ¿cuál es el día del Señor? ¿De qué día de la semana eres tú el Señor?
Porque Señor es del sábado el Hijo del hombre”. S. Ma­teo 12:8.
Hay siete días en la semana. ¿Cuál de ellos es el día de reposo?
“El séptimo día es sábado o fiesta del Señor Dios tuyo”. Cuarto mandamiento. (Éxodo 20:8-10, versión de Félix To­rres Amat)
 
¿Qué día de acuerdo con nuestro cómputo, es el séptimo: el sábado o el domingo?
“Y como pasó el sábado. María Magdalena, y María ma­dre de Jacobo… muy de mañana, el primer día de la semana, vienen al sepulcro, ya salido el sol... Y entradas en el sepulcro, vieron un mancebo... Más él les dice: No os asustéis buscáis a Jesús Nazareno, el que fue crucifi­cado; resucitado ha”. S. Marcos 16:1-6. (Nota: Todo el mundo sabe que el domingo fue el día de la resurrección. El sábado había pasado cuando amaneció. Es, pues, evi­dente que el sábado es el día anterior al domingo).
 
Pero, Señor, ¿no aboliste tú la ley que contiene el man­damiento del sábado?
“No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir”. S. Mateo 5:1.7.
Bien, por lo menos, ¿no cambiaste tú uno de los mandamientos, de manera que hoy tus seguidores puedan guardar otro día fuera del séptimo?
“Porque de cierto os digo, que hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde perecerá de la ley, hasta que todas las cosas sean hechas”. S. Mateo 5:13.
Pero, Señor, ¿no es el sábado un día judío? ¿No es el séptimo el día de reposo de los judíos?
“El sábado por causa del hombre es hecho”. S. Marcos 2:27. (El sábado fue hecho y entregado al hombre genéricamente hablando, 1500 años antes de la existencia de cualquier judío. (Véase Génesis 21-3).
Alguien me dijo que después de tu crucifixión, Señor, tus seguidores no continuaron guardando el séptimo día de acuerdo con el mandamiento. ¿Es cierto?
“Y era día de la víspera de la Pascua; y estaba para rayar el sábado. Y las mujeres que con él habían venido de Galilea, siguieron también y vieron el sepulcro, y cómo fue puesto su cuerpo. Y vueltas, aparejaron drogas aro­máticas y ungüentos, y reposaron el sábado; conforme al mandamiento”. S. Lucas 23:54-56.
Pero, ¿acaso el apóstol Pablo no se reunía siempre con los cristianos de su tiempo en domingo, en honor a la resurrec­ción? ¿Qué costumbre tenía él con respecto al día de culto?
“Y Pablo, como acostumbraba, entró a ellos, y por tres sábados disputó con ellos de las Escrituras”. Hechos 17:2. ¿Se reunía también con los conversos gentiles en sábado?
Tal vez él se congregaba con los judíos en sábado y con los griegos en domingo. ¿Cuál es la verdad, Señor?
“Y disputaba en la sinagoga todos los sábados, y persuadía a Judíos y a Griegos”. Hechos 18:4.
¿Qué enseñó Pablo con respecto a la observancia del sábado?
“Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios. Por­que el que ha entrado en su reposo,  también él ha repo­sado de sus obras, como Dios de las suyas”. Hebreos 4:9, 10.
Pero, ¿a qué día se refirió Pablo cuando habló de descan­sar como descansó Dios?
“‘Porque en un cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día”. He­breos 4:4.
 
¿Es ésta, pues, la instrucción que tú das con respecto a la observancia del sábado?
“Porque no he rehuido de anunciaros todo el consejo de Dios”. Hechos 20:27. (En el Nuevo Testamento hay nada menos que 59 referencias al sábado. El libro de los Hechos alude a 84 sábados en que el apóstol San Pablo y sus asociados realizaron servicios religiosos. Sin embargo, no hay una sola palabra en toda la Biblia que autorice la observancia del domingo).
Pero, entonces, ¿por qué tantas personas guardan el domingo en lugar del sábado? Si la Biblia enseña la observancia del sábado, ¿quién introdujo la observancia del domingo, y cuándo lo hizo?
“Y (la potencia llamada cuerno pequeño) hablará palabras contra el Altísimo... y pesará en mudar los tiempos y la ley”. Daniel 7:25
La Iglesia Romana es el cuerno pequeño de Daniel 7: ¿quieres decir tu, Señor, que ella pensaría en cambiar la ley de Dios?
“Pregunta ahora a los sacerdotes acerca de la ley”. Hageo 2:11
Bien, le preguntaré a Esteban Keenan, un sacerdote católico: ¿Cree su iglesia que tiene poder de cambiar la ley de Dios?
“Si no tuviera tal poder, no podría haber hecho aquello en que concuerdan todos los modernos eruditos en religión; no podría haber reemplazado la observancia del sábado. Séptimo día de la semana, por la observancia del domingo, primer día de la semana, un cambio para el cual no existe autoridad bíblica”. Doctrinal Catechism, página 174.
 
¿Cuándo se realizó ese cambio?
“Observamos el domingo en lugar del sábado porque la Iglesia Católica en el Concilio de Laodicea (364 de J.C.) trnasfirió la solemnidad del sábado al domingo”. The Converts Catechism, Pedro Geirmann, página 50 (Este catecismo recibió la bendición papal el 25 de enero de 1910).
¿Están de acuerdo con esto los ministros protestantes?
Los congregacionalistas dicen: “Es completamente claro que, por rígida o devotamente que pasemos el domingo, no es­tamos observando el sábado”.—Dr. R. W. Dale en Ten Commandments, página 103.
Los metodistas: “Sábado en el lenguaje hebreo, significa descanso, y es el séptimo día de la semana y debe confesarse que no existe ley en el Nuevo Testamento con­cerniente al primer día”. —Diccionario Teológico de Buck.
Los bautistas: “Ha existido y existe un mandamiento que ordena guardar el sábado, pero el sábado no era el domingo. Se dirá, sin embargo.,y con cierto aire de triunfo, que el sábado fue transferido del séptimo al primer día de la semana. ¿Dónde puede hallarse esta transferencia? No en el Nuevo Testamento— absolutamente no…  Por supuesto, bien sé que el domingo comenzó a observarse durante la historia cristiana primitiva. ... Pe­ro es lamentable que haya venido rotulado con la marca del paganismo, y bautizado con el nombre del dios sol, cuando fue adoptado y sancionado por la apostasía papal, y transmitido como un sagrado legado al protestantismo”. —Dr. E. T. Hiscox, autor del Baptist Manual.
 
¿Qué diferencia hace el día que yo observo? Un día equivale a otro día, ¿no es cierto?
“¿No sabéis que a quien os prestáis vosotros mismos por siervos para obedecerle, sois siervos de aquel a quien obe­decéis, o del pecado para muerte, o de la obediencia  para justicia? Romanos 6:16
¿Qué haré entonces? ¿Guardaré el sábado del mandamiento de Dios o el domingo del hombre?
“Es menester obedecer a Dios antes que a los hombres.” Hechos 5:29.
 
Bien, Señor, ¿qué piensas tú de la observancia del domingo?
“Así habéis invalidado el mandamiento de Dios con vuestra tradición… Mas en vano me honran, enseñando doctrinas y mandamientos de hombres”. S. Mateo 15:6, 9.
Pero los millones de personas que observan el domingo no pueden estar equivocados, ¿no es cierto?
“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella. Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”. S. Mateo 7:13, 14. (Sólo unos pocos obedecieron a Dios en los días de Noé, en los días de Lot, en los días de Cristo. La mayoría se perdió).
Pero, el Dr. Fulano de tal es un hombre muy sabio: ¿Porqué él y todos los grandes predicadores no observan el sábado?
“Porque mirad, hermanos vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, no muchos poderosos, no muchos nobles; ante lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios y lo loco del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios, y lo flaco del mundo escogió Dios, para avergonzar lo fuerte”. 1 Corintios 1:26, 27 (Nota: Los grandes maestros religiosos en los días de Cristo rechazaron la verdad también. Sus seguidores pertenecían al común del pueblo).
¿Pero yo he aceptado al Señor Jesús; yo sé que es mi Sal­vador: yo sé que El me ha recibido, y sin embargo he es­tado observando el domingo. Por cierto que no me perderé sino guardo el sábado ahora, ¿no es así?
“Empero Dios, habiendo disimulado los tiempos de esta ignorancia, ahora denuncia (manda dice la Reina Valera del 60) a todos los hombres en todos los lugares que se arrepientan”. Hechos 17:30.
Yo te conozco, Señor; tú no me condenarás por no observar el sábado, ¿no es verdad?
“El que dice, Yo le he conocido y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y no hay verdad en él”. 1 S. Juan 2:4.
 
Pero ¿no es suficiente que yo ame al Señor y viva de acuerdo con la ley de amor?
“Si me amáis guardad mis mandamientos”. S. Juan 14:15
¿Abarca esto los diez mandamientos?
“Porque cualquiera que hubiere guardado toda la ley y ofendiere en un punto, es hecho culpable de todos”.  San­tiago 2:10.
Bien, yo creo que si tratamos de seguir a Jesús, eso es todo lo que necesitamos. ¿No es cierto Señor Jesús?
“El que dice que está en él, debe andar como él anduvo”. 1 San Juan 2:6
 
¿Cómo actuaste tú, Señor? ¿Cuál fue tu costumbre?
“Y vino a Nazaret, donde había sido criado; y entró, conforme a su costumbre, el día del sábado en la sinagoga, y se levantó a leer”. S. Lucas 4:16
Pero, Señor, esto ocurrió hace 1900 años. ¿No observarías algún otro día que no fuera el sábado si vinieras a la tierra hoy?
“Yo Jehová, no me mudo”. Malaquías 3:6. “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. Hebreos 13:8.
¿Depende mi salvación de mi obediencia a este mandato sabático?
“Y consumado, vino a ser causa de eterna salud a todos los que le obedecen”. Hebreos 5:9.
¿Crees tú que es absolutamente necesario guardar los man­damientos para recibir la vida eterna?
“Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos”. S. Mateo 19:17.
Pero todavía yo no veo por qué insistes en el séptimo día, Señor. ¿No es acaso el domingo tan bueno como el sábado?
“Y bendijo Dios al día séptimo y santificólo”. Génesis 2:3. “El bendijo, y no podré revocarla”. Números 23:20. “Tú, Jehová, la has bendecido, y será bendita para siempre”. 1 crónicas 17:27.
Bien, me parece que si observo un día de cada siete, sin preocuparme de que sea uno en particular, esto debe ser suficiente
“Hay camino que al hombre parece derecho; empero su fin son caminos de muerte”. Proverbios 16:25. “Las cosas que son del espíritu ... se han de examinar espiritualmente”. 1 Corintios 2: 13, 14.
¡Pero, Señor! ¿No puedo actuar de alguna otra manera? ¿No me llevará al cielo, lo que yo profeso?
“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos”. S. Mateo 7:21.
Sin embargo yo oro.
“El que aparta su oído para no oír la ley, su oración tam­bién es abominable”. Proverbios 28:9.
Pero, Señor, mira a la gente que obra milagros en tu nom­bre. Algunos sanan a los enfermos, otros hablan en len­guas y hacen muchas maravillas; sin embargo no guardan el sábado. ¿Qué dices tú de ellos?
“Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profe­tizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demo­nios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y enton­ces les protestaré: Nunca os conocí; apartaos de mí, obra­dores de maldad”. S. Mateo 7:22, 23.
Sí, yo sé que el sábado es el día correcto: pero mis negocios sufrirían si cerrara el sábado. Podría perder mi tra­bajo. ¡No me sería posible progresar en el mundo!
“¿Qué aprovechará al hombre, si granjeare todo el mun­do, y pierde su alma?” S. Marcos 8:36.
Bien, en cuanto a mí mismo, no me preocupo; pero ¿que dices de mi familia? ¿No sería mejor para mí trabajar el sábado que dejar a mi familia pasar hambre?
“Vuestro Padre celestial sabe que de todas estas cosas ha­béis menester. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. S. Mateo 6:32, 33. “No he visto justo desamparado, ni su si­miente que mendigue pan”. Salmo 37:25.
Mis amados se burlarán da mí y me ridiculizarán.
“Bienaventurados sois cuando os vituperaren, ... y dije­ren de vosotros todo mal por mi causa mintiendo. Gozaos y alegraos; porque vuestra merced es grande en los cielos”. S. Mateo 5:11, 12. “Si el mundo os aborrece, sabed que a mi me aborreció antes que a vosotros”. S. Juan 15:18.
Pero suponte que mí propia familia no esté de acuerdo con­migo. ¿Deberé yo ir contra sus deseos, lo cual significa­ría en algunos casos una división en el hogar?
“El que ama padre o madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama hijo o hija más que a mi, no es digno de mi. Y el que no toma su cruz, y sigue en pos de mí, no es digno de mí”. S. Mateo 10:37, 38. “Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todas las cosas que posee, no puede ser mi discípulo”. S. Lucas 14:33.
Temo que no sería capaz de soportar todas estas pruebas. Soy demasiado débil.
“Bástate en mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona… Cuando soy flaco, entonces soy poderoso”. 2 Corintos 12:9. 10. “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Filipenses 4:13.
Entonces, Señor, ¿cuál es la recompensa por ser fiel a ti y a los mandamientos?
“Nadie hay que haya dejado casa, padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios, que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna”. S. Lucas 18:29, 30. “Bienaventurados los que guardan sus mandamientos, para que su potencia sea en el árbol de la vida, y que entren por las puertas en la ciudad”. Apocalipsis 22:14.
Señor, espero tener un hogar en la tierra renovada. ¿ Observaremos el sábado allí también?
“Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra, que yo hago, permanecen delante de mi, dice Jehová, así perma­necerá vuestra simiente y vuestro nombre. Y será que de mes en mes, y de sábado en sábado, vendrá toda carne a adorar delante de mi, dijo Jehová”. Isaías 66:22. 23.
Pues entonces, Señor, sea hecha tu voluntad en la tierra así como en el cielo. Con tu ayuda guardaré el sábado.
“Bien, buen siervo y fiel”. S. Mateo 25:21.
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milton sedan milton sedan 28/05/2009 a las 04:47
HOLA  HERMANO MILTON SEDAN:

LA PALABRA DE DIOS HABLA QUE DIOS VINO A SER MORADA  POR EL SEÑOR JESUS PERO EN EL ESPIRITU.

LA PALABRA DE DIOS NO DICE QUE YA ESTAMOS PREPARADOS PARA LA VENDIDA DEL SEÑOR JESUS.

DICE MAS BIEN Y SERA PREDICADO ESTE EVANGELIO DEL REINO PARA TESTIMONIO A TODAS LAS NACIONES Y ENTONCES VENDRA EL FIN.        MATEO 24:14

DICE ESTE EVANGELIO DEL REINO, LEAMOS BIEN DICE DEL REINO, NO DICE DE LA GRACIA.

SABES MI HERMANO EL REINO CON LA GRACIA JUNTOS FORMAN EL EVANGELIO DE DIOS.

EL REINO ES EXPRESAR A DIOS ,   TERTIMONIO ES EXPRESAR CONOCIMUENTO SINO QUE REALMENTE SOMOS HIJOS DE DIOS.

UN HIJO NATURAL NO ES HIJO POR EL APELLIDO, SINO POR TIENE LAS CUALIDADES DEL PADRE, SEA EN EL HABLAR , EL CAMINAR Y OTRAS COSAS. ESO DA MAS CALIDAD A QUE SOMOS VERDADEROS HIJOS DE ESA PERSONA.

LA GRACIA ES RECIBIR DE DIOS,  POR GRACIA  SOIS SALVO Y ESTO NO DE VOSOSTROS PUES ES UN DON DE DIOS.

SALUDOS DESDE VENEZUELA
JAIME BARBOZA SALAS JAIME BARBOZA SALAS 28/05/2009 a las 16:14

Deja tu comentario El Antiguo Pacto fue cumplido en la cruz.

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