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Apocalipsis Capítulo III

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Apocalipsis - Capítulo 3

<<Las cosas que son >>

La Iglesia (2ª parte)

 

Introducción

En este capítulo continúan las cartas dirigidas a las siete iglesias: A la atención del ángel de la iglesia en Sardis; en Filadelfia; y en Laodicea. Estamos en las cosas que todavía son, es decir, en el tiempo de la Iglesia.

Comentario

(V. 1-6) El mensaje al ángel de la iglesia en Sardis

Sardis, o Sardes, era una ciudad situada a unos 53 Kms. de Tiatira. Hoy en día está en ruinas, y sólo queda un pequeño pueblo, llamado Sart, al lado de las viejas ruinas. Ciudad muy antigua, nudo de comunicaciones en su época; fue la capital del reino lidio, y fue especialmente próspera bajo el reinado de Creso (560 a. C.), hombre extremadamente rico. Tomada por sorpresa por la noche por Ciro el Grande (el de la Biblia) el año 549 a. C.; fue tomada de nuevo y por sorpresa por Antíoco III el Grande (218 a. C.). Fue la ciudad haciéndose grande bajo el dominio de Roma, hasta que fue destruida casi del todo en el año 17 de nuestra era por un terremoto. Hacia el año 26 o 27 fue reconstruida. Predominante fue el culto a Ceres, la Deméter (madre de los dioses) de los griegos. En los tiempos de esplendor de la ciudad, era renombrada por sus industrias de lana y de tintorería, y sus habitantes tenían fama de licenciosos y arrogantes; pero en el tiempo en que Juan escribía el Apocalipsis, Sardis decaía rápidamente hacia una segura destrucción. La carta dirigida a Sardis es de las más duras, aunque se mencionan a unas pocas personas excelentes.

(V. 1) << 1 Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas...>> : Otra vez, se dirige la misiva al responsable de la iglesia sita en, esta vez, Sardis. Cristo se presenta a sí mismo como el que tiene al Espíritu Santo, el cual es poderoso para insuflar vida en la persona que se vuelve a Cristo, y vivificar lo que se está muriendo, si realmente hay una vuelta a Cristo. También está listo para apartarse del todo si la persona le da del todo la espalda a Cristo. Esta forma de presentarse Cristo a la iglesia de Sardis es muy apropiada, tal y como vemos que era la iglesia.

<<...El que tiene... las siete estrellas...>> : Cristo tiene también las siete estrellas. Como ya vimos, son los ángeles, o enviados de parte de Dios para dirigir las iglesias. Aquí Cristo nos recuerda que Él es el Señor de todos los responsables de las iglesias, y por tanto, de Su Iglesia. Esta presentación es imponente, y presagia una declaración fuerte, como la que sigue a continuación:

(V. 1b) <<... Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto>> :

El responsable de esa iglesia tenía nombre <<de que vivía>> . Posiblemente se llamaría Zósimo (el que vive); o Gregorio (el que vela), pero que su vida ante Dios dejaba mucho que desear; espiritualmente ¡estaba muerto!, y con él, gran parte de esa iglesia, porque es bien sabido que ésta es fiel reflejo de cómo es su pastor. Como dice el refrán: <<Conoce al pastor, y conocerás la iglesia>> . Se llamaban a sí mismos cristianos (nombre de uno que vive), pero en realidad, el Señor les dice que estaban muertos. Escribe Grau: << Muchos profesan ser cristianos, miembros de iglesia, tal vez por haber hecho una <<decisión>> un día (decisión sin previo arrepentimiento, decisión sin saber lo que se hacía, etc...¡Qué terrible posibilidad! Tener nombre de que uno vive, es decir: no sólo creerlo uno mismo, sino los demás. Tener nombre, y sólo el nombre...Tener fama de espiritualidad y que luego el Señor diga: <<Estás muerto>>. Escribe el comentarista en Matthew Henry: <<Al Señor no se le oculta el estado interior de su Iglesia y, por ello, puede decir, sin equivocarse, qué grupo es realmente una <<Iglesia viva>>, y qué grupo es sólo la apariencia de <<iglesia>>; qué es lo que vive realmente, y qué es lo que sólo aparenta tener vida>> . La de Sardis era una iglesia que se había acomodado a la ciudad en la que estaba. Y así como la ciudad declinaba, ella también. De ahí que el Señor sigue exhortando:

( V. 2) << 2 Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de mi Dios>> : El Señor exhorta al de Sardis a despertar, a salir de ese engaño espiritual en el que estaba y a realmente arrepentirse. A dejar toda falsedad y compromiso con el mundo y ser genuino ante Dios y los demás. A ser verdaderamente de Cristo, y no sólo de nombre. Las obras a las que alude el Señor eran obras de apariencia. Eran obras que agradaban al pueblo, que eran bien vistas, pero eran hechas para agradar a los hombres, para ganar su favor; por tanto, desagradaban a Dios. No se puede agradar a Dios y a los hombres (Jn. 5: 41); por eso es muy importante el analizar nuestras motivaciones a la hora de hacer las obras que deberían ser las de Dios. Muchas veces, muchos, podrían darse cuenta de que en realidad, hacen esas obras para beneficiarse a sí mismos, más que por genuino amor a Dios y a los demás. Las obras podrían ser en apariencia perfectas, pero no lo eran, porque la motivación al hacerlas, no era correcta.

( V. 3) << 3 Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti>> : Habían recibido la sana doctrina en su día, y el Espíritu, por lo tanto, podían arrepentirse y volver al principio. Aún no era tarde. El Señor les advierte, de que si no lo hacen, en el momento que menos iban a imaginar, vendría su juicio. Aunque no lo menciona directamente, el Señor iba a quitar de esa iglesia el candelabro, que es la presencia de Su Espíritu. Tristemente, eso llegó a ocurrir, como lo sabemos por la historia.

(V. 4) << 4 Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas>> : Con todo, en esa misma iglesia que iba muriéndose, habían algunas personas, no muchas sino poquitas, que << no habían manchado sus vestiduras >>. Es interesante constatar que en el original griego, a estas personas se las conocía por su nombre, porque así es como las mencionan: <<onómata>> , que significa <<nombres>> . ¡El Señor las conocía por su nombre! Eran personas creyentes de verdad que habían recibido la santificación y la purificación a través de la Palabra (ver Efesios 5: 25b-27), y que habían perseverado en ese Espíritu y obra. A ellas, el Señor se ocupa de recordarles de que estarán con Él por toda la eternidad. ¡Con qué claridad podemos ver aquí, que de una misma congregación, parte de la misma andará con el señor con vestiduras blancas, símbolo de santidad y pureza, mientras que otra parte nunca verá al Señor ni Su reino! Estar en una iglesia viva, y llamarse cristiano, no es garantía de ser salvo si es que en realidad se está muerto (3: 1b).

(V. 5) << 5 El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles>> : Esta es una promesa de índole escatológico. Estas personas fieles, están, junto con todas las demás en los cielos, esperando el momento (cercano ya) de descender con el Señor a las nubes; resucitar en cuerpos glorificados, y reinar con Cristo (ver 1 Ts. 4: 13-17; 1 Co. 15: 51-54; Ap. 20: 6). En Mateo 10: 32 y en Lucas 12: 8, el Señor ya aseguró lo mismo. El que confiesa el nombre de Jesús, no importa qué circunstancias, Él haría lo propio ante el Padre y sus santos ángeles.

(V. 6) << 6 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias >> : De nuevo otra vez, este mensaje es para todos aquellos que requieren oírlo y ponerlo en práctica.

(V. 7-13) El mensaje al ángel de la iglesia en Filadelfia

La ciudad de Filadelfia fue fundada por el rey Atalo II, rey de Pérgamo (159 a. C. al 138 a. C.). Muy leal a su hermano Eumenes, le valió dicha lealta del sobrenombre de Filadelfo, que en griego significa << amigo del hermano >>. Por ello, Eumenes, dio a la ciudad el nombre de Filadelfia; esto es << afecto fraternal>>. Estaba situada a unos 45 Kms. al sureste de Sardis, en un valle muy fértil por donde corre el río Cogamis, afluente del Hermo. Era una ciudad muy abierta a las influencias externas; de ahí que el Evangelio encontrara cabida.

El mismo terremoto que destruyó Sardis en el 17 de nuestra era, destruyó Filadelfia. El emperador romano Tiberio mandó reconstruirla, y como agradecimiento, los de la ciudad levantaron un templo a Germánico, hijo adoptivo del emperador. Allí, no obstante, había ya erigido otro templo, éste dedicado a Dionisios; Baco para los romanos, el dios del vino; de ahí el modismo "bacanales", que eran las fiestas dedicadas a ese ídolo, con profusión de borracheras.

(V. 7) << 7 Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre>> :

De nuevo, la orden del Señor de que Juan escribiera al responsable; al enviado de la iglesia que estaba en Filadelfia. El Señor se presenta como el Santo, que en el contexto general de la Biblia este epíteto se aplica a Jehová. El es el Verdadero, en el doble sentido de <<genuino>> y <<verídico>>. También  se presenta como el que tiene la llave de David, haciendo alusión a Isaías 22: 22; en ese contexto, se entiende que el que tiene esa llave, en este caso el Señor Jesús, tiene completa autoridad; en este caso, sobre el Reino Mesiánico que está por establecerse.

(V. 8) << 8 Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre>> : Esas obras eran hechas en Dios, en todos los aspectos. El Señor abre una puerta ante la iglesia. Esta es una puerta que nadie podrá cerrar. Satanás nunca podría atentar con éxito contra esa iglesia fiel al Señor. En 4: 1, a Juan, como tipo de iglesia, se le abre una puerta en el cielo para que entrar por ella al Cielo. Cuando Moisés golpeó con su vara las aguas del mar Rojo, los israelitas pasaron a través del mar sin mojarse. Cuando Pedro fue encarcelado en Hchs. 12, fue liberado sobrenaturalmente, pasando milagrosamente a través de los guardias. Así pues, una puerta abierta es sinónimo de una apertura sobrenatural, expresión de un acto soberano de Dios, para que el pueblo de Dios pueda pasar y hacer Su voluntad sin que el enemigo pueda hacer absolutamente nada al respecto para impedirlo. La iglesia de Filadelfia recibió de parte de Dios un don: Una puerta abierta: A la predicación del Evangelio; a la manifestación del poder de Dios; a la obra misionera de la iglesia; como protección sobrenatural hacia la iglesia.

(V.8b) << porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre>> : Aunque eran pocos en número, eran poderosos en el Espíritu. Guardaban la palabra de Cristo, por lo tanto, estaban listos para <<En el nombre de Jesús,  echar fuera demonios; hablar nuevas lenguas; tomar en las manos serpientes, y si hubieran bebido cosa mortífera, no hacerles daño; listos para poner sobre los enfermos las manos, y sanarlos>> (Mc. 16: 17, 18). En el nombre de Jesús hacían todas las cosas, nunca en sus fuerzas, por eso no lo negaban. Se amaban los unos a los otros, teniendo entre ellos gran afecto fraternal (eso significa Filadelfia, por cierto). Además, confesaban el nombre de Jesús con toda valentía y afrontando cualquier riesgo.

(V. 9) << 9 He aquí, yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado>> : Es un hecho histórico conocido el que muchos judíos, influyentes de aquella época, se pusieran de acuerdo con las autoridades romanas para perseguir a muerte a los cristianos, tanto de origen judío como gentil. De hecho, fueron esos llamados judíos << sinagoga de Satanás >> los que instigaron todo lo que pudieron y con gran ferocidad contra los cristianos. No obstante, hemos de hacer aquí otra lectura del caso. Todo el que parece que es de Dios, pero niega a Dios, es " sinagoga de Satanás " sin duda, y estos son enemigos frontales de los verdaderos de Dios. En el caso que nos ocupa, los de Filadelfia recibieron de parte del Señor la promesa de que iba a entregar a algunos de esa sinagoga de Satanás que se decían creyentes. Estos que dicen ser de Dios, pero que mienten, iban a ser expuestos a la luz, y milagrosamente, iban a reconocer, postrados ante aquéllos, que el Señor los amaba. Hasta los demonios harán un día eso, cuando no tengan más remedio que reconocer que Jesús es el Señor (Fil. 2: 10, 11). C uando uno persevera en Dios, a pesar de haber sufrido mucha calumnia, al final, es vindicado por el señor. ¡Dejemos que sea el Señor el que nos defienda! Dice Proverbios 16: 7  <<Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehova, aun a sus enemigos hace estar en paz con él>>

(V. 10) << 10 Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra>> : No era nada fácil ser un verdadero cristiano en aquella época en una ciudad como Filadelfia, así como en las demás, tan llenas de paganismo y animadversión contra los cristianos. No obstante, los fieles de Filadelfia habían pasado la prueba con éxito, y el Señor les promete que les iba a guardar de la persecución que iba a desencadenarse en todo el mundo conocido de la época, como así fue. Este versículo se cumplió del todo: La iglesia sita en Filadelfia no sufrió ninguna de las persecuciones que sufrieron todas las demás; a saber: En la persecución de Trajano (111-112 d. C.), unos quince años después de que se escribiera el Apocalipsis, todas las iglesias sufrieron mucho, excepto la de Filadelfia. Permaneció intacta cuando el naciente Islam exterminó prácticamente todas las iglesias del Asia Menor. Durante las invasiones de Tamerlán (s. XIV), nuevamente fue protegida milagrosamente mientras las demás iglesias del Asia Menor eran destruidas del todo. Dice Barchuk (en Matthew Henry): <<Aun los mismos mahometanos no podían comprender esto, porque nadie molestó a la iglesia de Filadelfia, y la llamaron "Alashir", es decir, "Ciudad de Dios">> .

De cara a todos los que son fieles

<<...yo también te guardaré de la hora de la prueba...>> : En el griego original, el verbo y preposición son <<teréso ek>> , y debería traducirse mejor como <<guardaré fuera de >> ; en otras palabras, que el Señor guardará a la iglesia FUERA de la tribulación. Esta promesa también tiene un sentido escatológico. La iglesia de Filadelfia es el tipo de iglesia que el Señor viene a recoger (1 Ts. 4: 14-18). Antes de que Dios juzgue a este mundo, recogerá a su pueblo fiel para protegerlo de lo que no va destinado a él, sino al mundo (<< los que moran sobre la tierra>>) : La ira de Dios.

(V. 11) << 11 He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona>> : Cristo viene enseguida. Aquí hay un carácter de urgencia constante. La lección aquí es que Cristo viene enseguida para todos:

1. Porque hemos de vivir como si Cristo fuera a venir hoy mismo.

2. Porque no sabemos cuando el Señor vendrá a por nosotros (Mt. 24: 43, 44)

3. Porque los años que vivimos en esta tierra son muy pocos.

4. Porque si viniera a por nosotros dentro de veinte minutos, tendría que encontrarnos preparados.

Este es un mensaje no sólo para los de Filadelfia, que al fin y al cabo, partieron ya hace mucho para estar con el Señor; ¿Estamos preparados ahora mismo?

(V. 11b) <<... retén lo que tienes...>> : Al que es fiel, como lo eran los de Filadelfia, el Señor les dice que retengan lo que tienen. ¿Qué es lo que tienen los que son fieles?: Todo lo que el Señor ha invertido en ellos en materia de carácter y obras: Lo que se es y lo que se hace. Si eso es bueno, hay corona asegurada. Dios desea recompensar siempre, y lo hace con ganas a todos aquellos que son realmente fieles a Él.

(V. 11c) <<... para que ninguno tome tu corona>> : Nadie puede robarnos nada de lo que Dios nos da, excepto si nos lo dejamos quitar. He aquí algunos ejemplos: Cuando, al no perdonar, caemos en amargura, perdiendo el primer amor (Recordar a los de Efeso). Cuando decidimos creer las mentiras del enemigo en vez de creer la verdad de Dios. Cuando dejamos que el amor por las cosas de este mundo inunde nuestro corazón (1 Juan 2: 15-17). Cuando creemos antes a nuestro corazón que a la voz y la verdad de Dios (Jer. 17: 9). Cuando apagamos el Espíritu. Cuando acabamos justificando el pecado. Cuando negamos la verdad de este libro (Ap. 22: 18). Etc. etc. El diablo siempre intentará quitarnos las recompensas que Dios ha preparado para nosotros por serle fieles. Escribe el apóstol Pablo: << 26 Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, 27 sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado >> (1 Corintios 9: 26, 27). Pablo no temía por la pérdida de su salvación, es decir, de su entrada en el Cielo, pero sí que reconocía que existía el peligro de perder su galardón en la eternidad por no poner su carne en sujeción. Temía que, habiendo él sido un buen maestro a tantos, se descuidara, y acabara él mismo siendo eliminado de esta carrera, que es nuestra vida en Cristo aquí en la tierra.

(V. 12) << 12 Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo>> : Esta primera expresión está llena de significado. El apóstol Pedro dice que todos los creyentes somos piedras vivas, y que estamos sobreedificadas sobre la piedra principal del ángulo (1 P. 2: 4-7; ver también Ef. 2: 20-22). No obstante, el ser columna en el templo, es algo más grande que ser sólo una piedra en la pared, puesto que una columna, además de adornar, sobretodo lo que hace es sostener ese templo. En 1 Reyes 7: 15, 21, vemos que el templo de Salomón descansaba sobre dos columnas que sostenían el gran pórtico: Una, al lado derecho, a la que puso el nombre de Jaquín, que significa << Jehová ha dado estabilidad >>; la otra, al lado izquierdo, a la que llamó <<Boaz>> , que significa << en la fuerza (de Jehová )>>: Así que esas dos columnas representaban la fuerza y la estabilidad respectivamente. La iglesia de Filadelfia tenía ambas cosas de parte de Dios, así como todas las iglesias vivas que progresan fielmente en el amor, el temor y el poder de Dios. Ser columna del templo de Dios, da la idea de ser partícipe de la santidad de Dios, de la autoridad y el poder de Dios, ya que Dios reside en Su templo. David no deseaba otra cosa sino vivir para siempre en el templo de Dios: <<Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo>> (Salmo 27; 4). Esto nos habla también de profunda y sólida comunión con Dios.

(V. 12b) << y (1º) escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y (2º) el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y (3º) mi nombre nuevo>> : Lo primero indica protección y pertenencia. Con el nombre de Dios encima de nosotros, nadie nos puede arrebatar de Él, porque a Él pertenecemos. Lo segundo nos habla de ciudadanía. Nuestra ciudadanía es Celestial (Fil. 3: 20). Esa ciudad, la Nueva Jerusalén, es en realidad la Esposa del Cordero (Ap. 21: 9-) Como veremos, Juan ve el <<...fulgor que era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal>> ( Ap. 21: 11) , porque esa ciudad refleja la gloria de todas las obras de la Iglesia hechas en Dios, las cuales son metales y piedras preciosos (ver 1 Co. 3: 12ª). Lo tercero, también nos habla de pertenencia, somos de Dios, porque somos de Cristo. Cristo escribirá sobre cada vencedor (como los vencedores de Filadelfia) su nombre nuevo. Esto también nos habla de una revelación muy especial, en el contexto de una profunda y muy íntima comunión.

(V.13) << 13 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias>> : Así pues, estas promesas dadas a los de Filadelfia, son extensibles para todos aquellos que venzan como venció aquel puñado de fieles de aquel tiempo en Filadelfia.

(V. 14-22) El mensaje al ángel de la iglesia en Laodicea

Esta la séptima y última carta dirigida a las iglesias del Asia Menor. Laodicea se encontraba a 65 Kms. al sureste de Filadelfia, junto al río Lico. Sus ruinas se encuentran junto a la actual Denizli, cerca de Honaz, la antigua Colosas. Fue fundada por Antíoco II (261-246 a. C.), quien le puso el nombre de su esposa, Laodicea, que significa <<justicia (o juicio) del pueblo>> . Ella le "recompensó" más tarde envenenándole. Desde el comienzo de la época romana, fue un gran centro comercial y administrativo. Fue sacudida por numerosos terremotos durante los años 60 y 61 de nuestra era, y sin embargo no quiso aceptar ninguna ayuda monetaria, orgullosa de su riqueza. Laodicea fue destruida por completo en el año 1042.

La iglesia fue fundada probablemente por Epafras de Colosas (Col. 1: 6). La carta que el Señor dirige al responsable de la iglesia, es la más severa y no se halla en ella ninguna alabanza, a diferencia de la enviada al de Filadelfia.

(V. 14) << 14 Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios...>> : También dirigida al principal de la iglesia, ésta, la situada en Laodicea, el Señor se presenta a sí mismo como el <<Amén>> . Cristo es el AMÉN de Dios, porque en Él la voluntad de Dios halla su perfecto cumplimiento. Cristo es el AMÉN, la seguridad de que en Él, Dios está con nosotros. Se presenta también como el <<testigo fiel y veraz>> : Cristo hombre, es el testigo fiel y veraz de Dios; y nos comisiona a su vez a ser testigos fieles y veraces de Él (Hchs. 1: 8). También se presenta a sí mismo como <<el principio de la creación de Dios>> : La palabra que se traduce por << principio >> es la palabra griega <<arjé>> , que aquí tiene el sentido de << soberano >> ( <<arkonte>>) . Cristo es el Soberano de la creación (Col. 1: 15), el << Autor de la vida >> (Hchs. 3: 15); la creación fue hecha por Dios, y el Verbo, es decir, Cristo, <<era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho>> (Juan 1: 2, 3) : El Padre juntamente con el Hijo hicieron el universo.

(V. 15) << 15 Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! 16 Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca>> : Esto es lo que Cristo, el Todopoderoso, tiene que decirle. Aquí no abre su misiva con alabanza ninguna. Directamente la reprensión se hace manifiesta, ¡y de qué manera! ¿Por qué usó el Señor esta expresión? Por lo siguiente que los habitantes de Laodicea conocían bien: De Colosas y de Hierápolis, por unas cañerías de las que todavía se conservan restos, venían a Laodicea las aguas termales que, poco a poco, se iban entibiando a su paso bajo el terreno hasta llegar a las termas de los baños de la ciudad, cruzándose a veces con el agua fría, potable, que procedía de los manantiales próximos a la ciudad. El agua termal entibiada por el terreno resultaba inadecuada para el baño, y nauseabunda para beberla (Matthew Henry). Eso mismo le pasaba a esa iglesia, no era fría (no vivía en abierta rebeldía); y no era caliente (no vivía ardientemente para el Señor). Al menos las personas frías pueden llegar a quebrantarse (caso de Pablo de Tarso que llegó a ser el gran apóstol), pero las tibias (caso de Herodes Agripa que se quedó en <<casi cristiano>> Hchs. 26: 28), son un <<quiero y no puedo>> , un <<casi, casi>> , un <<ni carne, ni pescado>> , que nunca llegan a ninguna parte. De ahí la amarga queja de Cristo: <<¡Ojalá fueses frío o caliente!>> . Como consecuencia de ser como agua tibia en la boca, cosa que es desagradable al paladar, el Señor está a punto de escupirla de su boca. En el original griego, no dice que categóricamente la va a escupir de su boca; sino que está a punto de hacerlo. En otras palabras, le da una última oportunidad. Como encontramos en el comentario de Matthew Henry: <<La temperatura espiritual de la iglesia, tanto en su comunión con el Señor y entre los hermanos, como en su menguado afán de testificar del Evangelio, provocaba las náuseas de Jesucristo>>. Interesante también el comentario de Barchuk al respecto: <<Deberían meditar sobre estas palabras los cristianos de nuestros días, porque estas palabras del Señor corresponden a nuestro período. Pensáis de vosotros mismos que no sois ateos, pero es que resulta difícil también llamaros hijos de Dios. Parecéis como no estar en el mundo, pero miráis siempre al mundo al igual que la mujer de Lot. Vuestras almas están como divididas en dos; en el templo sois santos, pero fuera de él, mundanos. Debido a que no se puede servir a Dios y a Mamón, las almas así divididas se han entibiado para Dios, mientras que se inclinan cada vez más hacia Mamón. Tales creyentes no pueden ser agradables a Dios>> .

(V. 17) << 17 Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo>> : Es evidente que la iglesia sita en Laodicea se sentía muy complacida de sí misma; engreída, y autosuficiente, como si no le faltara de nada porque tenían muchos bienes materiales. Sus ojos sólo miraban lo natural, lo material; estaban ciegos hacia lo invisible; lo intangible, lo espiritual. Materialmente llenos, pensaban que de nada más tenían necesidad. Lo material les cegaba. Hoy en día existe un sector en la Iglesia que hace mucho énfasis en lo material. Presenta una de las dos caras del evangelio, la del bienestar, pero obvia la otra cara del mismo, el sufrir por Cristo. Todo redunda en creer a Dios para que Él traiga todo tipo de prosperidad, sobretodo material. Pareciera como que el bien supremo y la meta final por la cual estamos aquí en la tierra es para ser enriquecidos, como enseñan ellos, como lo fue Abraham; (aquí no pueden poner a Cristo como ejemplo, ya que Él no tenía donde recostar su cabeza). Hay mucho del espíritu de Laodicea en la Iglesia hoy en día, sobretodo en la que vive en las naciones económicamente prósperas. El ángel de la iglesia sita en Laodicea se jactaba de no necesitar de nada (porque pensaba sólo en lo material); no obstante, el Señor le desafía diciéndole: <<...no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo>> :

1. << Desventurado>> : En realidad, espiritualmente era desventurado , es decir, alejado de la verdadera bendición de Dios; lejos de ser bienaventurado. El oro acumulado no era moneda corriente en el Reino de Dios. Curiosamente, hoy en día, al igual que ocurría con aquellos Laodicenses, muchos llamados cristianos tienen la idea de pensar que si tienen mucha riqueza material (dinero, buen trabajo, incluso salud), es señal de que viven en la prosperidad y bendición de Dios. Nada más lejos de la verdad, olvidan que el diablo también puede "prosperar".

2. << Miserable >> : A causa de creerse llenos de todo, se creían autosuficientes, no necesitados de nada ni de nadie; no vinculados a nadie más, y por tanto, encerrados en sí mismos. No obstante, el Señor le dice: Tú eres un <<miserable>> ; esto es, y según la etimología, un <<digno de lástima>> . El Señor le está diciendo claramente que vivía bajo engaño al creer en su autosuficiencia.

3. <<Pobre>> : Se creía rico el responsable de la iglesia de Laodicea, junto con los suyos, pero en realidad era <<menesteroso>>, que es peor que <<pobre>>, porque debía mendigar para poder sobrevivir, espiritualmente hablando (constatar la diferencia con el de Esmirna 2: 9a).

4. << Ciego>> : En una ciudad como Laodicea,  famosa por sus colirios, creían que tenían buena vista; quizás sí para los negocios e inversiones, pero la realidad es que espiritualmente hablando eran ciegos .

5. <<Desnudo>> : En una ciudad como Laodicea, donde la industria de la lana era tan famosa también, el Señor le dice que espiritualmente está desnudo .

Creyéndose bendecidos por Dios, vivían en un terrible engaño, alejados del Espíritu de Cristo. ¿Cuántos de entre nosotros, los cristianos de hoy en día, puede haber en similar condición?

(V. 18) << 18 Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas>> : El Señor le marca las pautas al responsable de la iglesia en Laodicea para que deje de ser desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo espiritualmente. Después de la reprensión manifiesta, el Señor le muestra el camino hacia la victoria. Le aconseja que compre de Él oro refinado en fuego para que deje de ser pobre y miserable. También vestiduras blancas, para que deje de estar desnudo. También colirio, esta vez, espiritual, para que pueda ver la verdad.

El oro

El oro del que aquí habla el Señor es Su obra en cada uno de nosotros. Por lo tanto, para recibirlo deberemos ser DEPENDIENTES de Él, y no autosuficientes como se creían los laodicenses. La obra perfecta de Cristo, que es ese oro refinado por el fuego de la prueba, es lo que necesitamos para ser verdaderamente ricos. También es el Espíritu de Cristo que, en nosotros, nos motiva y nos lleva a hacer Su obra.

Las vestiduras blancas

Son símbolo de la justicia y la santidad de Cristo en cada uno de los creyentes, las cuales se reciben por fe. Con ellas, cubrimos nuestra desnudez, es decir, nuestra naturaleza caída y sus efectos, es decir, lo que somos sin Cristo.

El colirio

Laodicea era famosa por sus polvos frigios con los cuales fabricaban una pomada para las enfermedades oculares. El Señor usa ese ejemplo para que se apliquen el colirio no natural, sino el espiritual de manera que pudieran ver correctamente. Sería la acción del Espíritu Santo limpiando toda conciencia cauterizada por el pecado, y quebrantando toda dureza de corazón, así como expulsando todo espíritu inmundo y su obra, que se hubiera aprovechado de las tinieblas. El apóstol Pablo manifiesta a los de Efeso que ora al Señor para que, entre otras cosas, pudieran ser alumbrados los ojos de su entendimiento (o de su corazón) (Ef. 1: 18). Este sería el siguiente paso, pero el primero debía ser LIMPIAR de contaminación espiritual sus ojos espirituales. No existe verdadera limpieza sin un verdadero arrepentimiento previo.

(V. 19) << 19 Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete>> : Implícitamente el Señor les está diciendo que les amaba, y emplea el verbo <<philó>> , que denota un afecto entrañable. El Señor emplea deliberadamente un verbo que entraña contenido emocional. El Señor les amaba de veras con todo cariño; por eso les reprendía con severidad, para que volvieran a ser a lo que un día fueron llamados. La reprensión del Señor siempre es motivada por el amor.

Les exhorta a ser celosos de Dios, a tener fervor, pasión por el Señor. Debían dejar de ser amadores de sí mismos para que esto pudiera ser así. Curiosamente, el verbo griego <<zéleue>> , es decir, << ser celoso >>, es de la misma raíz que el adjetivo <<zestós>> que significa << caliente >>. El Señor les exhorta a arder por Dios. Para llegar a arder para Dios, debían arrepentirse, del griego <<metanoia>> , es decir, dar un cambio completo, y empezar a pensar como Dios piensa.

(V. 20) << 20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo>> : Este versículo se usa mucho hacia los incrédulos cuando se les predica el Evangelio, sin embargo, el Señor lo dirige aquí a los creyentes, aunque apáticos, como eran los de Laodicea; ¡y no a todos!, sino a aquellos que pudiera haber que estuvieran dispuestos a escuchar. Les estaba diciendo, que Él está siempre dispuesto, esperando a la puerta y haciendo notar su presencia para llamar la atención de aquel que desea tener una relación estrecha con su Señor. Aquí la palabra nos habla de incrementar la KOINONIA, la comunión, la amistad, la relación entre El y nosotros. Para eso es indispensable OIR SU VOZ, y para que eso sea así, hay que desarrollar ¡oídos que oigan! ¿Por qué no oímos Su voz muchas veces? Porque estamos absortos en nuestra propia "música"; en nuestras cosas, en nuestro "mundillo". El cenar juntos es una expresión de gran comunión interpersonal. Curiosamente, aquí el Señor está llamando a  creyentes individuales a esa comunión tan especial con Él: <<...entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo>> . No todos tienen ese grado de relación con el Señor; sólo aquellos que están dispuestos a oír Su voz; la oyen, y hacen caso. Dice Morgan: <<El único remedio contra la tibieza es la readmisión del Cristo excluido>> .

(V. 21) << 21 Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono>> : Esta promesa es impresionante. A aquél que tiene esa comunión con Cristo, Él le concede que se siente en Su trono con Él, así como al vencer, el Padre le ha dado el sentarse en el Suyo. Esto nos habla de tener la autoridad y realeza de Cristo, porque en el trono de Cristo se sienta Él, Cristo, el que tiene toda la potestad sobre el Cielo y la tierra, el que es Rey de reyes y Señor de señores. ¡Esto es demasiado grande como para entenderlo ahora!, aunque un día se entenderá. Esta promesa es básicamente escatológica, no obstante, el que es vencedor ahora, tiene esa autoridad de Cristo para hacer la obra de Cristo en este tiempo.

(V. 22) << 22 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias>> : Esta promesa, no es sólo para los posibles vencedores de entre los de Laodicea, sino para todos aquellos que estemos dispuestos a oír, lo cual significa bíblicamente: Obedecer .

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Comentarios Apocalipsis Capítulo III

No se quien eres, ni cual es tu religión, pero me gustarón mucho tus comentarios. Es más los trancribí a una amiga en ARgentina que está pasando por un momento dificil en su vida y seguramente le ayudarán a ver mejor que dependiendo de DIOS completamente su fe se hará mas fuerte y así su realidad podrá cambiar completamente.
Bendiciones.
Kacho
Kacho Polus Kacho Polus 17/08/2010 a las 20:42
hola, gracias estoy preparando un tema y esto ha sido de mucha bendicion, !que dios te bendiga!

 
Liliana Liliana 25/06/2011 a las 12:50
cracias a Dios primeramente coloca personas como tu que se interesan a enseñarnos entenderla la palabra de Dios me sirvio mucho que Dios te bendiga mucho y que cada dia te de saviduria y no te canses 
yngrid archiles yngrid archiles 27/06/2011 a las 17:59
Estoy preparando un tema, y han sido de mucha bendición tus comentarios, muy completos Gracias Dios te bendiga... saludos
ISRAEL VARGAS ISRAEL VARGAS 25/10/2012 a las 01:11
Realmente exegeticamente muy bueno. Sin embargo, tengo una duda.
¿Quién es el ángel de las iglesias?
Hay quienes dicen:
1. Que es un ángel que está sobre la iglesia (a su cuidado).
2. Que es el pastor de la iglesia.
3. Que es la iglesia mísma.
Aquí, usted menciona la palabra responsable, y principal, pero no define quién es.
victor rodriguez victor rodriguez 20/05/2013 a las 18:42

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