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Apocalipsis Capítulo XII

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Apocalipsis - Capítulo 12

<<Las cosas que sucederán después de éstas>>

Las dos grandes señales

Introducción

En este capítulo veremos un conflicto espiritual remarcable; mucha guerra espiritual; los ángeles de Dios, con Miguel a la cabeza, peleando contra Satanás y sus demonios, a favor del pueblo de Dios, Israel (12: 7, 16; Dn. 12: 1). Es también un capítulo lleno de simbolismo. Como dice R. A. Taylor: <<Esta es la primera de varias visiones que forman un interludio entre las siete trompetas y las siete copas. Éstas revelan más detalles de la lucha entre el bien y el mal en el cielo y sus efectos consecuentes sobre el pueblo de Dios en la tierra>> . Estas señales o símbolos, nos ayudarán a entender realidades espirituales. Veremos acerca del furor del diablo que, al verse arrojado a la tierra (12: 9) se vengará en los no creyentes (12: 12), y buscará el destruir al pueblo de Dios de aquel tiempo (12: 13, 14, 17). Veremos acerca del favor de Dios hacia Israel, protegiéndoles del mal (12: 6, 16).Veremos acerca del regocijo que habrá en el cielo cuando el diablo sea por fin echado a la tierra, y deje de acusar a los hermanos (12: 10, 12). Veremos a continuación como empieza el capítulo acerca de una mujer revestida del sol; ¿qué será ese misterio? Este capítulo, por tanto está impregnado de un gran simbolismo a fin de que podamos entender cosas que ya ocurrieron  (V. 2), y cosas que están por ocurrir. Veremos que lo importante no es el tiempo, ya que Juan está viéndolo todo desde la perspectiva celestial que es eterna, sino los acontecimientos en sí, que de seguro acontecerán en su tiempo aquí en la tierra. A este respecto, me gustaría citar aquí a Ray C. Stedman: <<A fin de entender este capítulo debemos recordar que las escenas terrenales que nos enseña lo hace desde un punto de vista celestial. En el capítulo 4 Juan fue llevado al cielo y le fueron mostradas todas las cosas que se mencionan entre los capítulos 4 al 19. Cuando se contemplan los acontecimientos terrenales desde la panorámica celestial, el tiempo no es nunca un factor y no se trata de una cuestión de secuencia o de cronología, sino simplemente de acontecimientos. En este capítulo tenemos una observación telescópica del conjunto de los acontecimientos que estaban muy distanciados por el tiempo. Desde el punto de vista celestial, se nos muestra lo que sucede y no cuándo sucede. Si puede usted acordarse de eso, el capítulo tendrá sentido>>. Y por último, lo más significativo de todo, veremos como Dios de nuevo, y después de tanto tiempo, vuelve a ocuparse de su pueblo, Israel.

Comentario

(V. 1, 2) La mujer revestida del sol

(V. 1, 2) << 1 Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. 2 Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento>> : Por un momento, volvamos al final del anterior capítulo, para que podamos entender mejor todo el contexto de lo que está viendo Juan: (11: 19) << El templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo>> : Estamos en el contexto del toque de la séptima trompeta, cuando se anuncia la inminente consumación del misterio de Dios (10: 7), es decir, cuando el reino de este mundo empieza de facto a pasar a las manos de Dios y de su Mesías (11: 15). En 11: 19, vemos la manifestación del poder de Dios actuando desde el templo del Cielo. Cuando eso ocurre, inmediatamente tiene esto repercusiones en el mismo cielo y en la tierra. De repente, en el contexto de la manifestación del poder de Dios, Juan ve una <<gran señal>> , él mismo lo dice. La palabra señal da la clave para interpretar lo que sigue a continuación; será simbólico. Es como soñar un sueño el cual tiene que ser interpretado. Dice Watchman Nee: <<Las señales aparecen para decir a las gentes lo que hay que esperar que ocurra>> . Esa gran señal no la ve en la tierra sino en el cielo. El griego original dice: <<en el cielo abierto>> . Por lo tanto deducimos que esa gran señal, muestra algo muy concreto y real que está por ocurrir, y que ocurrirá seguro. Además será en la tierra, y no en el cielo (Ver V. 3 y 13).

La gran señal

Lo que ve es una mujer revestida del sol; cubierta del todo por el sol. Jesucristo es nuestro sol de justicia (Mal. 4: 2); por lo tanto, esta mujer ha sido justificada por Jesucristo. Tiene la luna bajo sus pies. Significa que tiene poder sobre lo que representa la luna; ¿qué representa? La luna sólo se ve durante la noche. La noche representa las tinieblas. Las tinieblas son a Satanás lo que la luz es a Dios. Muchos comentaristas llegan a la misma conclusión al disertar sobre lo siguiente. De acuerdo con el sueño de José (ver Gn. 37: 9, 10), el sol representaba a Jacob, y la luna a Raquel, su mujer (pues Raquel era la madre de José). Las once estrellas serían los once hermanos de José y la doceava estrella sería José. No obstante, estoy de acuerdo con Francisco Lacueva cuando dice que le extraña que Raquel esté representada debajo de los pies de la mujer, siendo como fue la esposa querida y deseada de Jacob. Así que llegamos a la siguiente conclusión: Tal y como dijimos, el hecho de que la mujer esté bañada por el sol, significa que ha sido salva, y por tanto, revestida de la justicia del único que salva y justifica: Jesucristo, nuestro sol de justicia. Las doce estrellas a modo de corona sobre su cabeza, no pueden ser sino la representación de las doce tribus de Israel con sus doce discípulos escogidos de Jesús (ver Mt. 19: 28), que representa la nueva dispensación de la gracia. Y, ahora bien, la luna << bajo sus pies>> , no es, evidentemente, Raquel, la esposa de Jacob (ya que el sueño que tuvo José, era de José y para José). La luna aquí, visto que está bajo los pies de esa mujer exaltada que no puede ser otra cosa sino el Israel salvo (no olvidemos que Juan ve una gran señal) , tiene que ser la representación de los males, engaños, falsas religiones, brujerías y obras de Satanás y de los hombres impíos que atentan contra el sol, que es Jesucristo y contra el Israel de Dios. No olvidemos que el Islam está representado por una luna. Aquí la luna está bajo los pies del Israel de Dios. <<La mayor parte de las naciones con las que entraron los hebreos en contacto eran adoradoras de la luna; en Ur de los caldeos, de donde por cierto salió Abraham; de Harán; en Canaan; en Egipto, donde sacrificaban un cerdo durante la luna llena (Heterodoxo 2: 47). En los templos paganos la luna era frecuentemente representada bajo el símbolo del Creciente, o mediante una estatua de aspecto humano>> (Nuevo diccionario bíblico ilustrado, Vila/Escuain). Sólo cuando la mujer (Israel: La hija de Sion) esté revestida por el sol de justicia (Cristo), tendrá poder para pisar la luna (el mal). Este Israel representado por esa mujer vestida del sol es la verdadera hija de Sion, el Israel de Dios de los tiempos de Jesús (de antes y después), y el Israel de los últimos días, el que se salva en la Gran Tribulación (ver Ap. 11: 1). Que Israel esté representada por una mujer no es ningún asombro. Hay muchas Escrituras que así lo representan. Ver por ejemplo Isaías 54. La Iglesia también está representada por una mujer; esta vez por una doncella desposada con su Marido que es Cristo (Ap. 19: 7, 8).

¿Por qué Israel, y no la Iglesia?

Porque viene el tiempo de Dios para Israel, y se acaba el tiempo de la Iglesia, la cual ya haría algún tiempo que habría sido arrebatada a los cielos cuando empiece el tiempo para Israel y ocurra lo revelado a través de la gran señal . El apóstol Pablo lo habló de parte de Dios con claridad: << Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad. Y este será mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados>> (Romanos 11: 25-27). La mención de la plenitud de los gentiles se refiere a los no judíos que han de ser salvos y constituyen la mayoría de los miembros de la Iglesia de Jesucristo a nivel mundial. Así que, al final de la séptima trompeta, cuando se cumpla el misterio de Dios, Dios se ocupará de su antiguo pueblo, como sigue diciendo Pablo hablando de los judíos: << Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres. Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios>> (Romanos 11: 28, 29) .

Claramente nos dice la Palabra de que Dios, porque los eligió y Su elección es irrevocable, se ocupará de ellos especialmente a partir de los últimos días previos a la venida en gloria de su Mesías.

Esa mujer no es la Iglesia

Cristo Jesús surge de su pueblo Israel; no de la Iglesia . Dice Stedman: << Algunos comentaristas afirman que simboliza a la iglesia, cuya imagen aparece al final de Apocalipsis como la esposa de Cristo, es decir, como una mujer, pero es imposible que esta mujer represente a la iglesia porque la iglesia no produjo a Jesús, sino que sucedió todo lo contrario. Fue el Señor quien dio origen a la iglesia y ésta surge del costado herido de Jesús. Por lo tanto, este simbolismo no encaja con la imagen que nos encontramos aquí>>. Si prestamos atención al capítulo primero del libro de Mateo, allí nos muestra la Escritura la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham... ¿por qué?, porque se pretende recalcar que el Mesías de Israel debía surgir de toda una genealogía que arrancara de Abraham (como padre de Israel), y que pasara por David, el rey de Israel por excelencia. Por tanto, Jesús el Rey, surge de Israel (la mujer encinta). Digamos entonces que la Iglesia es producto u obra de Jesucristo, nunca al revés. Dicho esto, nunca olvidemos que Jesús de Nazaret era judío y descendiente de David para heredar las promesas que Dios le hizo a David: que de sus lomos saldría el Rey de reyes y Señor de señores. Acerca de Israel en relación a Cristo, declaró con lágrimas el apóstol Pablo: <<... israelitas , de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas; de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén>> (Romanos 9: 4, 5)

(V. 2) << 2 Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento>> : En esa visión, Juan veía  que esa mujer (no olvidemos que era una señal, nunca algo literal), estaba dando a luz con intensos dolores. Lo primero que podemos pensar cuando leemos este pasaje, es que se está refiriendo al nacimiento de Jesús en Belén, pero no es así. En primer lugar, y en el contexto del capítulo 12, ese hijo varón nos es presentado como Rey que regirá a las naciones con vara de hierro (v. 5). Sin embargo, Jesús no vino a este mundo 2.000 años atrás como Rey (aunque lo era), sino como siervo sufriente (Is. 53). Como veremos, el sentido de este versículo 2 es el de darnos a entender que Jesús fue entronizado como Rey a causa de Israel, para Israel y para el mundo entero.

El contexto correcto para entender este pasaje es el que venimos viendo: El resultado del toque de la séptima trompeta (Ap. 11: 15-19), cuando se cumple lo decretado en el Salmo 2 (sugiero leerlo detenidamente). Ante la rebelión de los pueblos y de sus dirigentes contra Dios y lo establecido por Él (S. 2: 1-3), el que habita en los cielos responderá (v. 4). Dice que <<hablará a ellos en su furor, y los turbará con su ira>> (S. 2: 5). Compárese ese versículo con Ap. 11: 19; <<...hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo>> . El resultado inmediato después de la proclamación de juicio sobre las naciones y pueblos rebeldes, es el de hacernos recordar el PACTO que Dios hizo con Israel (de ahí la mención del Arca de la Alianza - o del Pacto) en los cielos cuando se abre el templo de Dios en los cielos (ver 11: 19). Por ello el salmista declara de parte de Dios Padre: <<Yo he puesto mi rey (que es Cristo) sobre Sion, mi santo monte>> (S. 2: 6) . Y a continuación, en dicho salmo sigue diciendo: <<Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy>> (S. 2: 7). Sabemos por el contexto que esta declaración se refiere a la entronización de Cristo en los cielos al lado del Padre el día de Su resurrección y ascensión a los cielos (ver Hchs. 13: 33; He. 1: 5; He. 5: 5). No obstante, no perdamos de vista el versículo de Apocalipsis (12: 2) que estamos analizando: <<estando en cinta, clamaba con dolores de parto...>> . Antes de cumplirse el dicho de S. 2: 7, es decir, la entronización de Cristo en los cielos al lado del Padre, la mujer (el verdadero Israel de Dios de todos los tiempos) tenía fuertes dolores de parto. ¿Qué son esos dolores de parto? Evidentemente el sufrimiento del Mesías en la cruz, y el sufrimiento de su gente viéndole agonizar allí.

Dice Caird: <<...no se trata aquí del Nacimiento; por alumbramiento del Mesías, Juan no quiere decir el Nacimiento, sino la Cruz. La razón de esto se encuentra en el hecho de que esté continuando su exposición del salmo segundo, comenzada en la visión de la séptima trompeta. En el salmo, no es su nacimiento, sino su entronización en el monte Sion, cuando Dios se dirige al ya ungido rey para decirle: <<Mi hijo eres tú; yo te he engendrado hoy>>, y le es dado el quebrantar a las naciones con vara de hierro (S. 2: 7-9)>> .

Los dolores de parto aludidos son la Cruz

Así pues, esos dolores de parto, no son sino los producidos por la muerte agónica en la cruz, en el mismo Hijo que sufre por salir a la gloria, y por parte de su madre , Israel, que ve sufrir a su Hijo . Después de morir, vendría la resurrección, y con ella, la victoria, la entronización como Rey de Jesús de Nazaret (S. 2: 7).

(V. 3, 4) El gran dragón escarlata

(V. 3, 4) << 3 También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; 4 y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese>> : Igual que vio una señal (la mujer), ahora Juan ve otra, pero diferente, y también en el cielo. Ve al diablo, a Satanás el antiguo Lucifer. El dragón es identificado claramente tres veces en v. 9 como la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás. Ese gran dragón (nótese que la Escritura lo trata de bestia y no de hombre) es de color rojo; del griego purrhós que significa rojo encendido. Está lleno de rabia y de odio. Ese mismo vocablo aparece en 6: 4, cuando nos habla del color del caballo cuyo jinete tenía poder para quitar la paz sobre la tierra y que se matasen unos a otros. Esa es la misma esencia de Satanás: Destrucción.  El color escarlata es sinónimo del color de la sangre, la sangre que ha vertido Satanás, porque ha sido un asesino desde el principio (Jn. 8:44).

Las siete cabezas

Al profeta Daniel se le muestran cosas impresionantes (leer todo el cap. 7 de Daniel). Dios le mostró cuatro imperios mundiales; a saber: el Babilónico (7: 4); el Medo-persa (7: 5); el Griego (7: 6); y finalmente el más fiero de todos, el Romano (7: 7). Si prestamos atención nos damos cuenta que la suma de las cabezas de las cuatro bestias (que son imperios) de Dn. 7, suman siete. La cabeza, significa autoridad y rango. Las siete cabezas de las cuatro bestias significan la autoridad del diablo sobre los imperios de la tierra (1 Juan 5: 19; <<...el mundo entero está bajo el maligno>> ). No hace falta extendernos en comentar aquí que esa autoridad se la cedió el propio Adán al ceder ante su mujer cuando ésta fue engañada por el diablo. Las diademas sobre las cabezas indican realeza. A diferencia de la Bestia Anticristo, que también tiene siete cabezas (Ap. 13: 1), pero que no tiene las diademas sobre ellas, el dragón (Satanás) sí las tiene, porque es quien ostenta el mayor rango en el reino del mal.

Los diez cuernos

El cuerno es símbolo de poder y de fuerza. El número diez indica perfección matemática; así que los diez cuernos indican poder y fuerza perfectamente administrados, para el mal. Esto nos lleva de nuevo a Daniel 7: 7, donde nos habla de la cuarta bestia que ve Daniel que además de ser espantosa y terrible, y en gran manera fuerte , tenía diez cuernos . Sabemos que esa cuarta bestia representaba al imperio romano y a su prolongación hasta la venida de Cristo (7: 23). Comenta Walvoord: <<Los ejércitos de Roma aplastaron toda oposición y extendieron el férreo dominio de los césares por todo el sur de Europa, oeste de Asia y norte de Africa>> . Esos diez cuernos de esa cuarta bestia son a la par diez reyes (7: 24) que ostentarán el poder mundial por poco tiempo (ver Ap. 17: 12). Así pues, el hecho de que Satanás (el gran dragón escarlata) tenga diez cuernos, significa que llega a tener el poder terrenal completo sobre las naciones, especialmente por un tiempo. Veremos que lo hará a través de su enviado la Bestia Anticristo (Ap. 13).

(V. 4) << 4 y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra>> : Como bestia que es, tiene cola. Con ella, y no con otra parte de su anatomía, arrastró a la tercera parte de los antiguos ángeles de Dios para hacerlos demonios. Lo hizo desde la retaguardia (ourá en griego significa tanto cola de animal como el término mencionado), es decir, no obligó, sino que sedujo. El tiempo del verbo que se traduce por arrastraba está en griego en presente continuo, significa entonces que sigue engañando y seduciendo a los demonios (aunque sabemos por experiencia que muchos sólo le siguen a la fuerza). En cambio, el tiempo del verbo que se traduce por arrojó es el que se traduce literalmente al español. Significa lo que ya todos los que estamos en el ministerio de liberación sabemos, que los demonios están en la tierra y en la vida de las gentes. Como dice Lacueva: << Así se indica que la maligna dominación de Satanás sobre los demonios continúa para inducir a estos secuaces suyos a que hagan constantemente daño a la humanidad, Y ESPECIALMENTE PARA IMPEDIR EL TRIUNFO DEL PLAN REDENTOR DE DIOS EN CRISTO>> (énfasis del autor) .

(V. 4b) << Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese>> : Tantas veces a lo largo de la historia Satanás ha intentado impedir la obra de Dios. Ya desde el huerto del Edén en el Génesis, engañando a la mujer; Caín matando a Abel; pervirtiendo a la humanidad con los demonios, y sólo Noé y siete más salvándose; impidiendo el nacimiento de Isaac por la esterilidad de Sara; Faraón tratando de destruir toda la descendencia masculina (Ex. 1:15-16) y un interminable etcétera. Llegamos al nacimiento de Jesús, y el diablo intenta matarlo usando a un agente suyo, Herodes (Mt. 2:16). Herodes es un tipo de la Bestia Anticristo, por cierto. No obstante, no es eso de lo que habla este versículo en cuestión, en cuanto al nacimiento de Jesús, sino específicamente de un ataque de Satanás contra Él en un momento muy decisivo y crítico de su existencia sobre la tierra. Según el contexto que estamos viendo, la mujer que es Israel estaba con dolores de parto, a punto de dar a luz. Hemos visto que dio a luz al hijo que iba a regir con vara de hierro a todas las naciones, a Cristo el Rey (ver v. 5). Por lo tanto, lo que quiere decir aquí la Escritura, es que Satanás estaba muy pendiente de que Cristo expirara en la cruz para destruirlo en el infierno, ya que todo el pecado de la humanidad estaba en él, y consecuentemente, el Padre, que es Santo, había apartado de él Sus ojos. Aparentemente, la protección espiritual que tenía Jesús cuando andaba sobre la tierra, había desaparecido cuando moría en la cruz. El diablo vio que ese era su momento para hundir para siempre a Jesús en el infierno. <<... a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese>> : Eso es lo que quiere decir este versículo entonces. El diablo esperaba devorar a Jesús; ansiosamente esperaba la muerte de Jesús en la cruz, para condenarlo para siempre en el infierno, ya que estaba absolutamente cubierto por todo el pecado de todos los hombres, porque él mismo se proclamó reo en vez de cada hombre pecador. El diablo creía que de este modo, al ser Jesús condenado a la cruz en vez de cada hombre pecador, tendría el derecho legal de tomarlo para sí y llevárselo al infierno, al constituirse portador de todos los pecados. Pero en eso último, se equivocó completamente. Hubiera ido en contra de la justicia de Dios que Cristo, aun llevando todo el pecado de los hombres sobre sí, hubiera tenido que padecer eternamente en el infierno. El diablo no fue consciente de que la Palabra enseña que << el alma que peque, esa morirá>> (Ez. 18: 20), y Jesús no había pecado, por lo tanto, no podía morir eternamente. Cristo sólo debía morir físicamente en la cruz, y eso era suficiente para pagar la justicia de Dios por el pecado de todos los hombres. Así que, eso que pretendía el diablo, no ocurrió sino todo lo contrario, ya que dice la Escritura que Cristo siendo el Justo, la muerte no le podía retener (ver Hchs. 2: 24). Al contrario, el diablo fue destruido por Jesús: <<...(destruyó) por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo>> (Hebreos 2: 14)  <<...despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz>> (Colosenses 2: 15).

Y Cristo nació por fin...Nació a la gloria que un día dejó para venir a este mundo. Ese nacimiento del hijo de la mujer vestida con el sol, por tanto, es la entronización de Jesús a la diestra del Padre; la exaltación del Hijo del Hombre (Mt. 28: 18); el nacimiento del Mesías como Rey. Se cumplió entonces lo escrito en el Salmo 2: 7 << Mi hijo eres tú, Yo te engendré hoy>>.

(V. 5) El hijo varón

<< 5 Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono>> : Israel, dio a luz a su Mesías. O dicho de otro modo, de Israel (y no de la Iglesia, como vimos), surge el Mesías de Israel y de la Iglesia. Este es el Cristo-hombre, ya glorificado. Está destinado a ejercer un mando férreo a todas las naciones. Todavía no ha empezado; todavía el mundo entero está bajo el maligno (1 Juan 5: 19). La pregunta que dirigiríamos a los amilenialistas es muy simple: ¿Por qué será necesario que Cristo rija con vara de hierro cuando vuelva en gloria? La única explicación es que, como dice la Escritura, el reinará sobre las naciones que hayan permanecido, sobre la tierra, por mil años (Ap. 20), y muchas cosas se deberán poner en orden todavía. Nótese que no rige AHORA a las naciones, porque como dice la misma Escritura: << y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono>> . Es decir, el hijo de la mujer nació a la gloria, muy a pesar del diablo, y seguidamente fue arrebatado para Dios; fue ascendido a los Cielos, y como dice también en otros lugares de la Escritura, Cristo, el Hijo, está ahora sentado a la diestra del Padre en los Cielos (ver He. 10: 12; Col. 3: 1; 1 Pr. 3: 22). Cuando regrese en gloria a la tierra, las cosas cambiarán.

(V. 6) La mujer es resguardada

<< 6 Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días>> : Después de decirnos que el hijo ha sido llevado junto a Dios (Cristo ascendido y glorificado junto al Padre), Juan nos vuelve a hablar de la mujer (Israel). Se produce un salto en el tiempo de aproximadamente 2.000 años (el tiempo de las << cosas que son>> , la Iglesia). Este salto en el tiempo también lo podemos ver en Daniel 9: 26-27, ¿por qué?, porque como ya vimos anteriormente, el tiempo de Dios se paralizó para Israel justo cuando Jesús lo anunció antes de ir a la Cruz (ver Mt. 23: 37-39). No obstante todavía quedaba una semana de años por cumplirse de las 70 determinadas sobre Israel (ver Dn. 9: 20-27). De esta semana de años o shavua (siete años), en su segunda mitad (3 años y medio, o 1.260 días) el Israel de Dios (la mujer) será protegido soberanamente en el desierto. Tiene que huir al desierto para esconderse en un lugar preparado por Dios mismo. El tiempo de su huída y protección es de 1.260 días (tres años y medio); justo el tiempo que durará la Gran Tribulación con el Anticristo sobre la tierra. Dice Stedman: <<Se nos dice que la mujer huyó al desierto, donde tenía un lugar que Dios había preparado para ser alimentada allí durante 1.260 días, hecho que se sitúa al comienzo de la gran tribulación>> . ¿Toda la nación de Israel en pleno huirá al desierto? No, sólo el remanente salvo, posiblemente tan sólo una tercera parte de toda la nación de Israel (ver Zac. 13: 8, 9). No todos los que se dicen judíos lo son verdaderamente. Escribe Antonio Bolainez, que además de ser cristiano nacido de nuevo, es judío en lo natural: <<Esta persecución del dragón, el diablo, se debe a que Cristo está a punto de consumar su obra. El Anticristo primero tomará a Israel como plataforma, pero esta nación da un remanente que desafía al Faraón (el Anticristo), esto le hace tomar represalia contra la nación judía>> . Así que entendemos que el Israel de Dios, la hija de Sion, representado por esa mujer vestida del sol, será guardado y protegido por Dios mismo en un lugar singular. Será tiempo de angustia para Jacob, pero al final será librado (ver Jeremías 30: 7-10). En ese instante se cumplirá lo predicho por Jesús en Mat. 24: 15-21 <<Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa; y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa. Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo; porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá>> . Justo cuando la Bestia Anticristo se quite la máscara de bondad y aparezca tal y como es, sentándose en el trono de Dios, haciéndose pasar por Dios (2 Ts. 2: 3, 4), Jesús conmina a su pueblo a escapar de ahí, sin volver la vista atrás, anunciando el tiempo de la Gran Tribulación.

¿Dónde en el desierto?

El remanente de Israel tendrá que huir al desierto para ser guardado allí por 1.260 días en un lugar previamente preparado por Dios. Parece que Isaías da una pista al respecto, aunque se trata de sólo una hipótesis. Leemos así en Isaías 16: 1-5; << Enviad cordero al señor de la tierra, desde Sela del desierto al monte de la hija de Sion. Y cual ave espantada que huye de su nido, así serán las hijas de Moab en los vados de Arnón. Reúne consejo, haz juicio; pon tu sombra en medio del día como la noche; esconde a los desterrados, no entregues a los que andan errantes. Moren contigo mis desterrados, oh Moab; sé para ellos escondedero de la presencia del devastador ; porque el atormentador fenecerá, el devastador tendrá fin, el pisoteador será consumido de sobre la tierra. Y se dispondrá el trono en misericordia; y sobre él se sentará firmemente, en el tabernáculo de David, quien juzgue y busque el juicio, y apresure la justicia>> . Sela es la antigua Petra, ciudad antigua enclavada en un lugar inaccesible en el desierto, en la actual Jordania. En el tiempo preciso, ese santo remanente sabrá donde deberá ir. Se preveen muchas manifestaciones del poder de Dios para aquel tiempo.

(V. 7-12) Miguel contra el dragón

(V. 7) << 7 Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles>> : Podemos imaginar que esa batalla, que dice ser grande, no será cualquier cosa, sino una verdadera guerra al máximo nivel angélico. El campo de batalla no será la tierra, sino el cielo. Ese cielo nunca podrá ser el cielo donde está Dios, sino el primer y el segundo cielo, es decir, la atmósfera de la tierra y el sistema solar. Del tercer cielo, que es el de Dios, Satanás y sus demonios ya hace mucho que fueron expulsados. Esa batalla ya fue predicha por el arcángel Gabriel, el cual instruyó a Daniel al respecto. Leemos así en Daniel 12: 1; <<En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro>> . Justamente, la Palabra nos enseña aquí de esa batalla acerca de la cual nos habla Juan. El contexto es el de librar al pueblo de Dios, que, como vemos, es Israel, representado por la mujer revestida del sol, según la señal que vio Juan. Démonos cuenta de que se nos dice que << será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces>> ; es decir, que lo que va a ocurrir, en la magnitud y proporción, nunca ha ocurrido desde que el hombre está sobre la tierra. Ese tiempo, la Biblia lo llama la angustia de Jacob.

Miguel

Miguel significa <<¿ Quién hay como Dios?>>. Es un nombre que expresa alabanza y exaltación a Dios. Ese es el nombre que lleva uno de los supremos arcángeles de Dios: <<uno de los principales príncipes>> (Dn. 10: 13) . Es el protector de Israel; es <<el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo (Israel)>> (Daniel 12: 1), le dijo Gabriel a Daniel. Según la tradición hebraica, es el comandante supremo de todas las huestes guerreras de Dios; estando él directamente bajo el mando de Jesucristo.

El dragón

Evidentemente, se trata del mismo gran dragón escarlata mencionado más arriba, el propio Satanás, cabeza de toda la oposición a la voluntad de Dios.

La ofensiva parte de Miguel

<<... Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón...>> : La ofensiva parte de Miguel, y esto lo podemos también ver en Daniel 12: 1; <<En aquel tiempo se levantará Miguel , el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo>> . Hace ya mucho tiempo que el ángel príncipe Miguel está esperando la orden directa de Dios para arremeter contra el diablo y sus demonios. La ofensiva parte de Miguel, porque parte primeramente de Dios. Miguel no moverá un dedo sin que Dios se lo diga. Ante la ofensiva de Miguel y sus huestes de ángeles guerreros, los mismos que nos protegen, que no vemos, pero que están ahí, el diablo representado por la figura del dragón, contraataca con sus ángeles caídos, los que un día estuvieron compartiendo con los ángeles que permanecieron fieles a Dios las glorias y excelencias del cielo hasta que fueron expulsados al hallárseles infieles.

Luchaban...

<<...Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles>> : Este pasaje nos da a entender que la lucha es reñida. No podemos ni imaginar como será (y es) esa lucha. Sabemos acerca de la lucha entre hombres, los cuales mueren cuando son heridos de muerte. Los ángeles, tanto buenos como malos, son espíritu, no pueden morir, no obstante, sabemos por experiencia en el ministerio de liberación, que los demonios (ángeles caídos), experimentan tormento y sufrimiento sin llegar a morir. Algo parecido ocurre con los espíritus y almas de los hombres que mueren sin Cristo y van al infierno. Allí son conscientes de todas las cosas, sufren los tormentos preparados para ellos, pero ni mueren ni pueden morir. Por ello es sintomático cuando hay personas que se quitan la vida pensando que así dejarán de sufrir. Una vez mueren, no sólo no dejan de sufrir, sino que sufren infinitamente más , y no pueden morir (o desaparecer) como quisieran; y eso, por toda la eternidad. Si hay alguien leyendo este pasaje, y por algún motivo le ha pasado por la cabeza la idea del suicidio, le digo en el nombre del Señor: ¡Quíteselo de la cabeza! La muerte del cuerpo no afecta al alma y al espíritu, que es la esencia del ser humano. Una vez morimos somos aún más conscientes de todas las cosas...y ya no se puede volver atrás.

(V. 8) << 8 pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo>> : La palabra cielo en griego es << Ouranós>> , y tiene el mismo sentido que en español <<cielo>>. Es decir, que tanto podemos pensar en el cielo atmosférico, como en el cosmos del espacio exterior donde están los planetas y las galaxias, o en el cielo de Dios. En este caso, y por deducción lógica, ya que Satanás y sus demonios no habitan en el cielo de Dios, son entonces echados del cosmos (sistema solar), y de la atmósfera de la tierra a donde luego la Escritura nos dirá. Los demonios están donde Dios tiene Su interés (excepto en el Cielo). ¿Dónde está el interés de Dios? Evidentemente en la tierra, porque en ella habitan los hombres. En el resto de las galaxias y demás sistemas solares, los cuales son también creación de Dios, los demonios no habitan como en nuestro entorno, ¿por qué? porque ellos están donde están los hombres, con el objetivo de destruir lo que Dios más ama y por lo cual envió a Su Hijo: La humanidad.

(V. 9) << 9 Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él>> : En ese momento se cumplirá del todo lo profetizado en Isaías 14: 12; <<¡Cómo caíste del cielo, Lucero, hijo de la mañana ! Derribado fuiste a tierra , tú que debilitabas a las naciones>> . Satanás fue echado ya hace muchos siglos del cielo de Dios. En ese momento, será echado fuera del cielo físico. El destino momentáneo de Satanás y sus demonios es en ese momento la tierra. Ahora bien, meditemos en esto: Si ahora existe el mal a causa de los demonios que pululan por doquier, que viven en las vidas de los hombres y que hacen estragos, ¿qué ocurrirá cuando todos estén sobre este planeta? Además, habrán sido soltados los que están encerrados en el abismo (ver Ap. 9: 2, 3). Cuando absolutamente todos los demonios estén ordenadamente sueltos por este planeta, el caos a todos los niveles será la norma. Es evidente que la Iglesia de Jesucristo como tal no estará en ese tiempo sobre la tierra, por dos razones. A saber:

        1- Mientras esté la Iglesia sobre la tierra, la "suelta" de demonios no se puede producir. La Iglesia por el poder del Espíritu Santo impide que esto pase (2 Ts. 2: 6, 7)

        2- La Iglesia de Jesucristo no estará sobre la tierra, justamente porque eso va a pasar (todos los demonios estarán en la tierra); si fuera de otro modo, se produciría una imposible contradicción con la Palabra de Dios, expresada por el propio Jesucristo cuando dijo: << Las puertas del Hades (la fuerza del mal), no prevalecerán contra la Iglesia>> (Mateo 16: 18c)

(V. 10) << 10 Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche>> : Esta expulsión del maligno de lugares concretos a la tierra no sólo tiene una importancia de orden logístico, sino que la tiene de orden espiritual. En ese momento, la oposición real del maligno contra la voluntad de Dios se acaba. Nótese que decimos la voluntad de Dios, y no contra Dios, ya que Dios no tiene oponentes que le hagan sombra: Is. 44: 18 << No hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no conozco ninguno>> y Prov. 21: 30 <<No hay sabiduría, ni inteligencia, ni consejo, contra Jehová>> .

<<...ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche>> : Ese acusador es el mismo diablo, el cual tiene como "ocupación" el acusar ante Dios a los hijos de Dios. Tenemos un ejemplo claro en la historia de Job (ver Job 1: 6-12). Curiosamente, ese acceso que el diablo tenía a la presencia de Dios a modo de audiencia que se le concedía, y que todavía se le concede, dejará de ser cuando Miguel con sus huestes intervengan. Esto no significa que el diablo y sus demonios estén en el Cielo (no hay ni un solo demonio en el Cielo); significa solamente, que tiene acceso a la presencia de Dios para acusarnos <<de día y de noche>> . ¡Gracias sean dadas a Dios, que un día eso terminará para siempre! Dicho esto, decimos ahora que de aquí hemos de sacar una lección práctica importante: ¡No demos razones al diablo para que nos acuse ante Dios! Vivamos vidas rectas y sin mancha ante Él

El que los acusaba

( V. 10) << Oí una gran voz en el cielo, que decía: ... ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos , el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche>: Es muy interesante este pasaje; prestemos atención. Es evidente por el contexto, que esa voz que oía Juan era la voz de algún emisario de parte de la Iglesia ascendida y glorificada, el cual se identifica con los acusados por el diablo, a los cuales llama hermanos. Nunca un ángel será un hermano ya que es otra creación. Necesariamente deberá tratarse de un ser humano salvo y ya glorificado en ese tiempo. Llama hermanos a los que recibieron a Cristo en la tierra después del Rapto, y que son día y noche acusados por el diablo; el cual no se atreve a acusar a los que ya están en el cielo, porque sería una estupidez. El que sea la voz de un hermano en el cielo, hablando de los otros hermanos en la tierra, es una prueba más de que la Iglesia, efectivamente será arrebatada (es decir, sacada de este planeta) antes de que se produzcan esos eventos; Gran Tribulación incluida. Todo esto lo deducimos también por el contexto del siguiente versículo (11), que nos habla de lo que esos nuevos creyentes que surgirán después del Rapto de la Iglesia, deberán pasar.

(V. 11) << 11 Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte>> : La voz que procedía del cielo se sigue refiriendo a aquellos consiervos que no están en el cielo todavía, sino que son los que se van convirtiendo en la Gran Tribulación, siendo perseguidos, martirizados y muertos. Han vencido al diablo porque son más que vencedores, y todo a través de:

  • La sangre del Cordero , ya que la sangre de Cristo es el derecho legal nuestro para vencer y declarar victoria frente a nuestro oponente, Satanás.
  • La palabra de su testimonio . Los judíos y los gentiles que se convierten en ese tiempo, dan testimonio de su fe en Cristo Jesús. Esa es la fe que vence al mundo, y al diablo, que es el príncipe de este mundo (1 Juan 5: 4, 5).

<<... y menospreciaron sus vidas hasta la muerte>> : Tal será el punto de su obra testimonial, que olvidarán que sus vidas en cuanto a lo natural correrán peligro. No les importará esto último porque en ese momento habrán encontrado la perla de gran precio (Mt. 13: 44, 45), el tesoro escondido en el campo (Mt. 13: 44); habrán encontrado la razón de existir y vivir; habrán encontrado a Jesús.

Hoy en día, si bien es cierto que en varias partes del mundo los creyentes verdaderos tienen sus vidas pendientes de un hilo, no es así con todos en todas partes del globo. No obstante, los creyentes del tiempo de la Gran Tribulación, sí deberán, no sólo estar dispuestos a morir, sino que una inmensa mayoría de ellos de hecho morirán. Así pues, sólo se puede cumplir a cabalidad ese versículo entre los creyentes de la Gran Tribulación. Eso nos lleva de nuevo a la conclusión, de que son ellos los que no serán acusados por el diablo, tal y como dirá a gran voz, uno de los previamente arrebatados al Cielo (v. 10).

(V. 12) << 12 Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo>> : La gran voz sigue hablando con gran ánimo: Los cielos han de alegrarse por, al menos dos motivos:

     1- Los cielos han sido limpiados de demonios, así que todo ser celestial de Dios tiene libre acceso a cualquier lugar de esa índole.

           2- Los cielos y los que moran en ellos, y ahora, concretamente, el cielo de Dios ha de alegrarse, porque está recibiendo gran cantidad y calidad de santos; los que menosprecian sus vidas hasta la muerte.

<<...¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo>> : No obstante, hay una contrapartida a esa alegría. Hay una, llamémosla "malaventuranza" (como la llama Lacueva): La de los << moradores de la tierra y el mar>> . Estos son los que tienen su mirada en las cosas de este mundo, a modo de la mujer de Lot (Gn. 19: 26). Son todas las personas que rechazan al Santo. Estos, no pueden alegrarse, por al menos también dos motivos:

           1- No tienen la vida, porque han rechazado la Vida (1 Jn. 5: 12).

           2- El diablo, el que es << homicida desde el principio>> (Jn. 8: 44), echado de los cielos, está junto con todos sus demonios en plena ira efervescente, y esta vez la va a descargar del todo contra los hombres sin Dios.

Ese <<¡ay!>> es, no sólo una exclamación al ver el horror que se avecina, sino una advertencia a todos los hombres, para que se arrepientan de sus pecados y se vuelvan a Dios. El diablo tiene un acicate, sabe que ya le queda muy poco tiempo de ser el << príncipe de este mundo>> ; en este punto, ya ha entendido que la proclamación de que el reino de este mundo ha venido a ser del Señor y de su Cristo (Ap. 11: 15), es una realidad que no puede ni negar ni ocultar.

(V. 13-17) El afán destructor del diablo

(V.13) << 13 Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón>> : Una vez en tierra, despojado de todo poder desde las alturas, el diablo sólo busca el destruir, y ya con toda la saña y el descaro. Primeramente, enfoca su odio en la mujer , es decir, en Israel. Justamente el odio que Satanás tiene contra Israel, es por el hecho de que de ese pueblo, nació el Mesías. Satanás odia a Jesús.

(V. 14) <<Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo>> : Milagrosamente, los judíos convertidos a Cristo (y otros en proceso de convertirse), pondrán sus vidas a salvo en un lugar determinado preparado por Dios. La Biblia hace mención de las alas (ver Ex. 19: 4; Dt. 32: 11; Sal. 103: 5; Is. 40: 31). Las alas, pues, significan protección de parte de Dios. Por otra parte, ¿sería que Juan estaba viendo a los judíos montándose en aviones que les llevaban a algún lugar seguro? No sabemos; pero una cosa sí sabemos, sea como fuere, el Israel de Dios será soberanamente protegido en ese tiempo y lugar.

<<... para que volase de delante de la serpiente...>> : Literalmente, del griego se traduce << para que volase lejos del rostro de la serpiente>> . Se entiende así mejor, en el sentido de que los judíos rápidamente (irán volando), escaparán y se apartarán de la misma presencia de la serpiente. El pueblo de Dios entonces, el judío, vuela , y lo hace por delante de la serpiente . Ahora Satanás no se manifiesta como dragón, sino como serpiente. La serpiente es sutil y sinuosa. Podemos entender esto como que el diablo, como serpiente, a través de sus hombres, y encabezados por su Bestia Anticristo y el Falso Profeta, en un principio en ese tiempo, intentará destruir a Israel de forma más o menos oculta y sutil, valiéndose de la política y la diplomacia en un principio. Esto dará al pueblo de Dios ventaja para ir a esconderse <<... al desierto, a su lugar...>> . Existe un lugar, en el desierto del mundo, es decir, en un lugar a salvo del mundo y de su príncipe. Ese lugar es un lugar expresamente preparado por Dios. Dice el Señor en Isaías 26: 20, 21; <<Anda, pueblo mío, entra en tus aposentos, cierra tras de ti tus puertas; escóndete un poquito, por un momento, en tanto que pasa la indignación. Porque he aquí que Jehová sale de su lugar para castigar al morador de la tierra por su maldad contra él; y la tierra descubrirá la sangre derramada en ella, y no encubrirá ya más a sus muertos>> . Esta escritura es para el tiempo del fin, a tenor de la última frase. Esos aposentos, son sin duda el lugar que Dios ha preparado para ellos en aquellos días que están por venir. Para entender mejor acerca de los planes del Señor para el Israel de nuevo en su tierra, y su gloria después del Armagedón, leer con detenimiento el capítulo 27 de Isaías.

<<la mujer...donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo>> :

Esto es, tres años y medio. Evidentemente, se corresponde con el tiempo de reinado de la Bestia Anticristo sobre la tierra. Los judíos serán sustentados , la pregunta es obvia: ¿Por quién? Serán tiempos excepcionales, es evidente que el Señor soberanamente se ocupará de ellos, pero también dará cabida a la intervención humana, esta vez de gentes que se volcarán en ayudar a los judíos. Escribe así Lacueva: <<La opinión más probable es que gentiles convertidos a Cristo, y amantes del pueblo judío, serán el instrumento de Dios para sustentar clandestinamente, con riesgo de sus vidas, a los judíos refugiados>> . Dios muy a menudo busca el operar juntamente con los hombres, de ahí el sentido de la oración y el ruego, así como la intercesión de la Iglesia. Soy de la convicción de que esos gentiles que ayudarán a los judíos, son parte de las ovejas que el Mesías pondrá a su diestra en Su venida, y juzgue a las naciones ( ethnos ) (ver Mateo 25: 31-46).

(V. 15, 16) << 15 Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para que fuese arrastrada por el río. 16 Pero la tierra ayudó a la mujer, pues la tierra abrió su boca y tragó el río que el dragón había echado de su boca>> : En este punto, el diablo, representado por la serpiente, estalla en violencia, ya que no ve prosperada su voluntad a través de la política, a fin de destruir al pueblo de Dios, el judío. Recordemos que todo este capítulo está presidido por una extensa simbología. Por no ser ahora menos, la Escritura nos habla de que la serpiente (el diablo) arroja contra la mujer (Israel) agua como un río. Leemos en Jeremías 46: 7 <<¿Quién es este que sube como un río y cuyas aguas se mueven como los ríos?>> . Aquí compara Jeremías al enemigo de Israel con un río. Pero más clara es la siguiente escritura que, además, nos habla justamente acerca de lo que estamos viendo: <<Y temerán desde el occidente el nombre de Jehová, y desde el nacimiento del sol su gloria ; porque vendrá el enemigo como río , mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él. Y vendrá el Redentor a Sion, y a los que se volvieren de la iniquidad en Jacob, dice Jehová>> (Isaías 59: 19, 20) . Ese río será el ejército de la Bestia Anticristo, enviado por Satanás contra el Israel de Dios. Ya la Escritura nos adelanta lo que ocurrirá: El Espíritu de Dios se levantará contra él. Curiosamente, también la Escritura nos aclara que seguidamente vendrá, es decir, volverá Cristo a Sion; es decir a Israel, claramente declarando la venida en gloria del Mesías.

(V. 16) << 16 Pero la tierra ayudó a la mujer, pues la tierra abrió su boca y tragó el río que el dragón había echado de su boca>> : Muchos comentaristas, y yo entre ellos, creemos que aquí sí será del todo manifiesta la soberanía de Dios en un acto sobrenatural. Creo que literalmente la tierra se abrirá y tragará ese ejército espectacular lanzado contra los judíos escondidos en sus aposentos en el desierto. Como dice Barchuk (citado por Lacueva): <<En aquel tiempo ese "río" de Faraón lo tragó el mar, y ahora el "río" del Anticristo lo tragará la tierra. Exactamente cómo sucederá no es posible decirlo ahora. Es probable que la tierra simplemente se abra y trague a los perseguidores, igual que sucedió con Coré, Datán y Abiram (Nm. 16: 27, 31-34) >>.

(V. 17) << 17 Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo>> : Impotente por no poder dañar a Israel, el diablo a través de su Anticristo, irá a hacer la guerra contra el resto de la descendencia (o simiente) de Israel. La pregunta es obvia, ¿quién es la descendencia de Israel? Evidentemente todos los creyentes de origen gentil. Habrá todavía sobre la tierra en aquellos días gentes de origen no judío que fueron convertidos a Cristo durante el tiempo de la tribulación, es decir, al tiempo posterior al Arrebatamiento de la Iglesia. Contra estos irá el Anticristo, y serán mártires, los cuales serán decapitados (20: 4).

(V. 18) <<y se paró sobre la arena del mar>> : Los manuscritos más fidedignos terminan este capítulo con la primera frase del capítulo siguiente, pero eso sí, refiriéndose, no a Juan, sino al dragón. Esto tiene toda la lógica dentro del contexto del libro. Juan no va de un lugar a otro (entiéndase en cuerpo), sino que está en "el espíritu"; viendo las cosas en visión. Así pues, el dragón, esto es, el diablo, se pone en pie en la arena del mar; ¿por qué? Antes de responder a esta pregunta, entendamos que el diablo lo compara la Palabra con el monstruo Leviatán; monstruoso reptil que vive en el mar (Is. 27: 1; S. 74: 14). El dragón está en la arena del mar en posición erguida, es decir humana, por lo tanto pensante, porque está a punto de realizar un acto malvado. Llamar al que está en el mar, en el mar de las naciones, a la Bestia o Anticristo. Este el tema de comentario del próximo capítulo.

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Comentarios Apocalipsis Capítulo XII

muy buen comentario del capiulo 12 de apocalipsis, aunque hay algo en lo que no estoy de acuerdo, y es con el asunto de que los ángeles caídos sean los demonios, pues, hasta donde he estudiado al respecto, los ángeles que pecaron fueron arrojados al infierno y encarcelados en prisiones de oscuridad hasta el día del juicio, así lo habla calramente el apostol pedro en su 2da carta y tambien Judas en su carta, por ello descarto biblicamente que los ángeles que pecaon se convirtieon en demonios.
lo que he escrito no lo digo para menospreciar tu escrito, sólo porque la biblia es muy clara en ese tema, como te dije al comienzo muy buen comentario, ami me gusta escribir mucho a cerca de los temas que tu tambien escribes en tu blog,  claro está que si tienes algun material mas profundizado en cuanto a los angeles  convertidos en demonios me gustaría leerlo .
Dios te bendiga y adelante
omer omer 16/09/2009 a las 18:57
Muy buen elaborada la interpretación del capítulo 12 a apocalipsis, pero dejame decirte que para ello debes estar en comunión con la iglesia de la biblia.

En resumen:
La mujer representa a María la madre del Señor Jesús (Génesis 3:15; y recuerda como la llamaba el Señor Jesús), revestida de sol (salva);  coronada de estrellas (reina, la madre del REY DE REYES) 12 estrellas (fundamento apostólico); va a dar a luz al hombre que regirá a las naciones (JESUCRISTO); El desierto (La iglesia); Peresecución a la mujer (Gen 3:15 y Jesùs la llamaba MUJER) Apo 12,17  El resto de sus hijos (que observan los mandamientos de Dios y guardan el mensaje de Jesús; osea todos los verdaderos Cristianos) 
Esteban Esteban 27/06/2011 a las 09:03

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