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Apocalipsis Capítulo XIX

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Apocalipsis - Capítulo 19

<<Las cosas que sucederán después de éstas>>

De la oscuridad de la noche, a la luz del alba

Introducción

Ya nos vamos acercando al final auténtico del tiempo de los gentiles en este capítulo. Pablo el apóstol dijo: <<...ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo...>> (Romanos 11: 25, 26). Israel fue endurecido (ver Is. 6: 9, 10) a causa de su orgullo y su consiguiente sentido de justicia propia (ver Ro. 10: 2, 3). A partir de que Cristo fuera ascendido a los cielos, y de que descendiera el Espíritu Santo con Su poder sobre aquellos primeros discípulos, los judíos se endurecieron, rechazando al Mesías y a Su Iglesia. Todo ello estaba previsto en el plan de Dios para la salvación de la humanidad. Dios se iba a volcar, a través de Su Iglesia, con los gentiles, y salvar a muchos de ellos. Gracias a eso, nosotros un día entraremos en Su presencia en los cielos.
En esos momentos, el tiempo que Dios ha dado a los gentiles para que se arrepientan y se vuelvan a Él, se estará acabando del todo. La Bestia Anticristo que encabeza y representa a la humanidad anti Dios, está próxima, junto con el Falso Profeta, a ser enviada al lago de fuego y azufre (20: 10). Cristo está a las puertas, y el Reino Milenial está para empezar seguidamente. Eso es sinónimo del cumplimiento del resto de todas las profecías que Dios dio a Israel, y que todavía no se han cumplido. El Milenio tiene que ver con el verdadero establecimiento del Reino de Dios en la tierra, y la consecuente victoria y vida del Israel de Dios, que hará palidecer al Israel de los tiempos de Salomón.
Este capítulo lo podríamos partir en tres apartados: I) El júbilo de la gran multitud en el cielo; II) La cena de las bodas del Cordero; III) La batalla de Armagedón (Cristo volviendo en gloria).

Comentario
(V. 1-8) El júbilo de la gran multitud en el cielo


(V. 1) <<1Después de esto oí una gran voz de gran multitud en el cielo, que decía: ¡Aleluya! Salvación y honra y gloria y poder son del Señor Dios nuestro>>: En 18: 20, decía: <<Alégrate sobre ella, cielo, y vosotros, santos, apóstoles y profetas; porque Dios os ha hecho justicia en ella>>. Como bien se entiende, se extiende una orden-invitación a alegrarse a todo el cielo, incluyendo a todos los santos, apóstoles y profetas porque Dios ha intervenido en justicia contra la Gran Ramera. Esta es la respuesta a dicha invitación. Una gran multitud en el cielo se goza, posiblemente, la multitud de 7: 9-17

(V. 2) << 2porque sus juicios son verdaderos y justos; pues ha juzgado a la gran ramera que ha corrompido a la tierra con su fornicación, y ha vengado la sangre de sus siervos de la mano de ella>>: Se goza esa multitud porque los juicios de Dios son conforme a justicia y verdad. Por ello, la Gran Ramera, ya definida en detalle en los capítulos anteriores, es destruida; aquella que se hacía pasar como representante de Dios en la tierra. En este versículo, se vuelve a insistir sobre los motivos de su juicio: Porque corrompió a la tierra con su fornicación. Toda fornicación (física o espiritual) aparta a los que cometen tal pecado de Dios. La fornicación espiritual es la comunión con los demonios, principalmente a través de las imágenes, lo que constituye la idolatría. Además, con ese juicio, ha vengado toda la sangre que derramó directamente o no, de todos Sus siervos. La Babilonia religiosa ya fue destruida por aquellos diez mandatarios, los diez cuernos de la cuarta bestia de Daniel (Ap. 17: 12; Dn. 7: 7). Ahora está siendo destruida la Babilonia política, así como la infraestructura de la súper-iglesia del Falso Profeta; el bastión político y religioso-filosófico de la Bestia Anticristo. La eliminación de ese lugar y sistema, con todo lo que conlleva, señala, por otra parte, el fin de la Gran Tribulación. Ya se vislumbra el fin de los juicios, y después de la tormenta, pronto se verán los primeros rayos del Sol de justicia que está para venir.

(V. 3) <<3Otra vez dijeron: ¡Aleluya! Y el humo de ella sube por los siglos de los siglos>>: De nuevo declaran sus alabanzas. Significa que el asunto está claro para todos los que tienen la mente de Cristo, y pueden comprender, lo que los que sólo tienen la mente natural, no pueden.
La condenación de la Gran Ramera es eterna. Jamás volverá a ser (gracias a Dios). De ahí que el humo de ella suba por siempre.

(V. 4)  <<4Y los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes se postraron en tierra y adoraron a Dios, que estaba sentado en el trono, y decían: ¡Amén! ¡Aleluya!>>: No sólo la gran multitud en el cielo alaba a Dios por todo esto. También los 24 ancianos (que representan a la Iglesia que fue arrebatada) y los cuatro seres vivientes que están ante el trono de Dios hacen lo propio.

(V. 5) <<5Y salió del trono una voz que decía: Alabad a nuestro Dios todos sus siervos, y los que le teméis, así pequeños como grandes>>: Uno de los seres vivientes quizás, o uno de los serafines cercanos a Dios (Is. 6: 1-3), da una orden a todos los siervos de Dios, tanto los pequeños como los grandes: Alabad a Dios.

(V. 6) <<6Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina!>>: Como respuesta a esa orden, todo el cielo alaba, y lo hace espectacularmente. Ángeles y humanos salvos, así como otras criaturas celestiales que desconocemos. Declara el cielo entero el hecho de que el Señor, el cual es el Dios nuestro, que es el Todopoderoso, ¡reina! Esta declaración nos ayuda a entender que NADA se le escapa a Dios; que todo está bajo Su perfecto control. ¡El reina por sobre todo, y en todo! Sólo es circunstancial, el hecho de que el Dios Todopoderoso no esté de facto haciendo Su perfecta voluntad en la tierra en estos momentos. Pero en el instante en que Babilonia cae, y llega el Rey de reyes a escena, la cosa cambia. El clamor de alabanza de todo el cielo, no es sino un mensaje profético que asegura que en breve, en sólo días, <<el reino de este mundo [vendrá] a ser de nuestro Señor y de su Cristo>> (11: 15) de facto.

(V. 7) <<7Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado>>: Hay otro motivo para alegrarse y gozarse además de el de la destrucción de la Gran Ramera: La esposa del Cordero se ha preparado para las bodas. Presumiblemente el Tribunal de Cristo ya ha tenido lugar, y todos los escogidos han sido ya juzgados. Cada uno ha sido purificado y cada uno ha recibido su recompensa. La esposa ya está preparada. Dice Pablo: <<Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha>> (Efesios 5: 25-27). Esto, en esos momentos, ya se ha cumplido en los cielos.
La palabra que se traduce del griego original por esposa, es en realidad guné, y significa mujer. Esto nos da a entender que la Iglesia vencedora, en esos momentos YA es la esposa, o mujer casada del Cordero. No es numfé, que significa novia, sino que es ya la esposa de Cristo, como decimos. Eso implica, que, según la tradición hebrea de las bodas, el novio (Cristo) ya habría venido a recoger a la novia (el arrebatamiento), y a continuación, ya se había celebrado la ceremonia nupcial.

(V. 8) <<8Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos>>: Como ya ha sido perfeccionada, ya puede vestir el atuendo correspondiente a la santidad de Cristo en ella. En esos momentos en el cielo, todos los miembros de la Iglesia de Cristo están en sus cuerpos glorificados.

(V. 9, 10) La cena de las bodas del Cordero


(V. 9) <<9Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios>>: Por lo tanto, aquí no hablamos de la ceremonia, sino del banquete nupcial, una vez se ha celebrado la boda. A ese banquete, son invitados individuos, los cuáles son <<bienaventurados>>. Hay pues una bendición para aquellos que son invitados (en gr. kekleménoi) a sentarse a cenar, y es una verdad enfática de parte de Dios, lo cual debería ser de un gran estímulo para aquellos que lleguen a ser fieles durante la Tribulación; veremos porque nos expresamos de esta manera, en un momento.
Ahora bien, la novia (esposa), no requiere de invitación, es más, tanto el novio y la novia son el motivo de la celebración a causa de los esponsales. ¿Quién, por tanto, es la casada, y quiénes los invitados? La mujer de Cristo, la esposa, es la Iglesia glorificada; la rescatada, la que Cristo todavía ha de arrebatar, tanto los resucitados <<los que durmieron en Él>> de todos los tiempos, como los quedemos aquí sobre la tierra (1 Ts. 4: 13-18). Por lo tanto, todos los que sean arrebatados, son parte de la Esposa. ¿Y los invitados? En mi opinión, no todos los estrictamente salvos serán parte de la Esposa a priori. La salvación es un don de Dios, pero no todos los que por fe han recibido la salvación, aman a Dios con todo su corazón y todas sus fuerzas; y por lo tanto aman a Cristo de tal manera. No todos son dignos de ser parte de la Esposa. Creo que en el día del Rapto que está por producirse, muchos se llevarán una sorpresa mayúscula, porque el Señor viene a por aquellos que están preparados (Ef. 5: 26, 27). No todos, por tanto, serán sacados de aquí. Creo que muchos que se dicen cristianos, incluso dicen ser comprometidos, se van a quedar aquí, como consecuencia de no vivir la vida que Cristo demanda de cada uno de nosotros. El dijo, <<Si me amáis, guardad mis mandamientos>> (Juan 14: 15 ss). No todos están llenos del Espíritu Santo (Ef. 5: 18), porque no todos guardan sus mandamientos como debieran. No todos han perdonado a sus deudores; muchos tienen cuentas pendientes, y resentimiento y amargura en el corazón. No todos viven de veras para Cristo, sino para sí mismos. Sólo aquellos que están llenos del Espíritu Santo están preparados, porque sólo se puede estar lleno del Espíritu Santo si se vive en santidad y pureza, con un espíritu recto y en paz, amando a Dios, y lo que es de Dios. Sólo estos últimos serán arrebatados. Por eso el Señor fue tan claro y enfático acerca de estar siempre preparados, porque Su venida a por la Iglesia será cuando menos lo esperemos (Mt. 24: 44). Su consejo y orden fue la de estar velando para ser dignos de escapar  de todas las cosas que van a venir, y que van a ser terribles, en este mundo (Lc. 21: 36).
¿Estarán irremisiblemente perdidos todos los que se queden? No. Tendrán la oportunidad de entregarse de nuevo y de veras a Cristo, aun a costo de sus propias vidas, y siendo así, vendrán a ser los invitados de la cena de las bodas del Cordero con Su esposa, junto con los que se vayan convirtiendo entonces. El tiempo de la Iglesia vencedora, o Esposa del Cordero, es hasta el Arrebatamiento de la misma, y las bodas se celebrarán en el cielo mientras en esos años que suceden al Arrebatamiento, se vayan cumpliendo los sellos, las trompetas, y las copas de la ira aquí en la tierra. Estos invitados son los que entrarán en el cielo, justo para sentarse, después de los siete años de tribulación en la tierra, en la cena de las bodas, y son bienaventurados, tal y como anuncia el ángel a Juan, para que lo ponga por escrito. Creo también, que aunque no lleguen a tiempo para la boda con Cristo, llegarán a ser parte de la <<gran ciudad santa de Jerusalén>> (21: 10), porque se entregarán de veras a Cristo durante la Tribulación.

(V. 10) <<10Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía>>: En el versículo anterior, el ángel asegura a Juan, que la revelación que ha recibido es enteramente de Dios. Eso produce tal efecto en él, que automáticamente se postra ante el ángel. Éste, reacciona al instante, haciendo tres cosas, 1. Prohibiéndole que lo haga, 2. Le declara que es siervo, así como él, y todos los hermanos verdaderos; 3. Le indica a quien realmente debe adorar, esto es, a Dios. Le da un motivo concreto para esto último, le dice que debe adorar a Dios, porque la razón de la profecía, (el contenido de la visión que Juan ha recibido), es exaltar a Jesús. En otras palabras, toda la revelación que Juan ha recibido (y nosotros de él) tiene como objeto exaltar a Jesús, por ello, debemos de adorar a Dios, en el sentido, de darle gracias, en este caso.
Interesante, por otro lado, la definición que hace el ángel de los hermanos en la fe. Estos son los que retienen el testimonio de Jesús, es decir, los que viven de veras la verdad de Cristo revelada; ni más ni menos. Por otro lado, el testimonio de Jesús es el espíritu de todo este libro, por lo tanto, quien lo niegue, aunque sea en parte, estará negando el testimonio de Jesús, así como el que lo deje de lado. Eso tiene consecuencias eternas (ver 22: 18, 19).
Otra apreciación interesante de las palabras de ese ángel santo: El es consiervo nuestro, pero no hermano nuestro. Esto indica que somos creaciones diferentes, que en común tenemos el hecho de ser siervos de Dios, pero que diferimos en el hecho de compartir naturaleza. Somos hijos de Dios, por lo tanto, hermanos los unos de los otros, mientras que los ángeles no.

(V. 11-21) La batalla de Armagedón (Cristo volviendo en gloria)
Juan está en esos momentos digiriendo la revelación del ángel, acerca del testimonio de Jesús, y su tremenda importancia. Cuando aún no ha acabado de poner sus pensamientos en orden, recibe una nueva e impresionante visión. Todo lo que él va a ver en los siguientes versículos es grandioso y muy diáfano.
En esta sección se va a producir lo que la Palabra enseña en lugares como Zacarías 14, que dice: <<He aquí, el día de Jehová viene, y en medio de ti serán repartidos tus despojos. Porque yo reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén; y la ciudad será tomada, y serán saqueadas las casas, y violadas las mujeres; y la mitad de la ciudad irá en cautiverio, mas el resto del pueblo no será cortado de la ciudad>> Esta será el inicio de la batalla de Armagedón, cuando la Bestia Anticristo, aplaste la rebelión de los judíos enemigos de Cristo en lo que 14: 17-20 llama las uvas que son segadas con hoz arrojada en tierra y echadas en el gran lagar de la ira de Dios. Solamente los fieles permanecerán. Seguidamente, aparecerá el Rey de reyes y Señor de señores para pelear contra la Bestia y sus seguidores: <<Después saldrá Jehová y peleará con aquellas naciones, como peleó en el día de la batalla>>. Cuando llegue Cristo desde los cielos, <<se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén al oriente; y el monte de los Olivos se partirá por en medio, hacia el oriente y hacia el occidente, haciendo un valle muy grande; y la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur>> Gracias a esa acción, los judíos fieles podrán escapar: <<Y huiréis al valle de los montes, porque el valle de los montes llegará hasta Azal; huiréis de la manera que huisteis por causa del terremoto en los días de Uzías rey de Judá>>.

(V. 11) <<11Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea>>: Juan ve los cielos abiertos; es decir, ve la realidad auténtica sin venda ni tapujos espirituales. Curiosamente, lo primero que ve es un caballo blanco. Lo mismo vio en 6: 2, la extrema diferencia, es que el que monta este caballo blanco, no es aquel que vimos. Aquel fue un impostor; este es el auténtico Jesucristo. Juan entiende que, a diferencia del Anticristo, este jinete glorioso se llama Fiel y Verdadero. Es Fiel en la misión que se le ha encomendado; y es Veraz, su fidelidad está basada en la verdad, conforme a justicia. Con tal justicia juzga y la defiende. Vemos ahora la faceta de Cristo, no como Corderito, sino como León.

(V. 12) <<12Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo>>: Tal y como lo vio en 1: 14. Es el mismo Cristo. Dice en Hebreos 12: 29, que nuestro Dios es fuego consumidor. Los ojos de Cristo el Rey, son de fuego hacia sus enemigos, además, como el poder del fuego, puede traspasar los corazones y ver en el interior de ellos.
Esta vez se presenta como Rey, porque sobre su cabeza hay muchas diademas. El diablo representado por el dragón tenía siete. Cristo las tiene todas, incluidas las del diablo, ya que éste las tiene momentáneamente debido a que supo cómo apropiarse de este mundo a causa de la desobediencia del hombre; pero como veremos, al diablo le queda ya muy poco.
<<... y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo>>: No dice donde lo llevaba escrito. Posiblemente ese nombre, si lo veía escrito, es que estaba a la vista. La diferencia es que no era posible que nadie, excepto Él mismo pudiera descifrarlo. Era un nombre que tenía un significado, pero que sólo Él lo entiende, porque sólo es para Él. Tendrá que ver con su relación filial con el Padre. Recordemos las palabras del propio Jesús: <<Yo y el Padre uno somos>> (Juan 10: 30). El hecho de que está escrito, indica firmeza, rotundidad y eternidad, así como la Palabra escrita es eterna.
Comenta Watchman Nee: <<En 2: 17, se dice que el Señor promete dar a los vencedores de la iglesia de Pérgamo un nuevo nombre que ninguno conoce, excepto el que lo recibe>>. Como ya vimos en su momento, esta prerrogativa no era exclusiva de los cristianos de aquella ciudad, sino que es para todos los fieles. Entiendo que ese nombre es algo más que un nombre, es lo que significa ese nombre. Es una revelación para el individuo del mismo Dios, en la que El le expresa quién y cómo es; cómo Dios le ha conocido (ver 1 Co. 13: 12b).
(V. 13) <<13Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS>>: Aquí se nos aclara del todo quien es ese jinete (por si acaso había alguna duda). Mejor que ropa, debería ser manto, (himátion en gr.). Esa era la prenda que llevaban los generales romanos en las batallas. Esa prenda de vestir, dice que estaba teñida (bañada, salpicada, etc.) de sangre. Esa sangre no es la suya propia. Cristo no viene ahora como Cordero, no lo olvidemos, sino como general en jefe de parte de Dios Padre. Esa sangre es la de sus enemigos; no olvidemos que Cristo vuelve en el contexto del Armagedón. Dice Nee: <<El vestido no está teñido en sangre en el cielo, más bien lo ha sido en la batalla en la tierra. Esto describe la escena de la batalla de Armagedón>>. Leemos en Isaías 63: 1-4 <<¿Quién es éste que viene de Edom, de Bosra, con vestidos rojos? ¿éste hermoso en su vestido, que marcha en la grandeza de su poder? Yo, el que hablo en justicia, grande para salvar. ¿Por qué es rojo tu vestido, y tus ropas como del que ha pisado en lagar? He pisado yo solo el lagar, y de los pueblos nadie había conmigo; los pisé con mi ira, y los hollé con mi furor; y su sangre salpicó mis vestidos, y manché todas mis ropas. Porque el día de la venganza está en mi corazón, y el año de mis redimidos ha llegado>>. Esta profecía se cumplirá exactamente en Buseira, la actual Bosra, en Jordania. La batalla final de Armagedón empezará justamente allí. Y allí es donde estarán parte de los ejércitos de la Bestia listos para atacar al remanente de Dios protegido sobrenaturalmente; y es el mismo León de la tribu de Judá que vendrá y hará como está descrito. Sus ropas se teñirán de la sangre de sus enemigos; todos aquellos que estarán allí con las marcas de la Bestia en sus frentes o en sus manos; (ver también Is. 13: 1-13). Son profecías que nos hablan de ese día que Juan vio por anticipado, que en la eternidad ya se ha cumplido, y que sólo hay que esperar a que sea una realidad en nuestro espacio-tiempo.
Este general de generales tiene nombre: EL VERBO DE DIOS. Esto nos hace recordar como empieza el Evangelio de Juan: <<En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres>> (Juan 1: 1-4). El Verbo de Dios vino en carne la primera vez como Corderito de Dios. Ahora vuelve en cuerpo glorificado como León de la tribu de Judá y Señor de todo lo creado, sin dejar de ser Cordero (17: 14).

(V. 14) <<14Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos>>: No está solo el Verbo de Dios, le siguen a su mando, los ejércitos del cielo. Todos ellos son muy santos, tal y muestra como van vestidos. Dice Zacarías 14: 5 en este contexto, <<y vendrá Jehová mi Dios, y con él todos los santos>>. Parece que esos santos serán capitanes de la Iglesia glorificada. Evidentemente, también habrá ángeles. Pero parece más plausible que el peso de la acción bélica la lleven hombres (estos santos), ya que la lucha es contra hombres. Recordemos que los que encabezan la rebelión humana en esos días son la Bestia Anticristo y el Falso Profeta. Recordemos que en 17: 14, se nos dice que los diez reyes (en representación del poder político y militar mundial), <<pelearán contra el Cordero, y el Cordero les vencerá...y los que están con Él son llamados y elegidos y fieles>>. Cristo vuelve como Hombre exaltado, y con Él (porque es Dios), sus hermanos pequeños, los fieles que han sido escogidos para tal misión guerrera. Al igual que el Verbo de Dios, todos ellos van sobre caballos blancos celestiales.

(V. 15) <<15De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso>>: Vuelve la atención de nuevo al Capitán. Nos habla este versículo de la labor que desempeñará. La espada bien afilada que sale de su boca, es la romfaia, la espada larga, la que se usaba para combatir a campo abierto, la cual era de doble filo. Esto significa que el poder sale de Su boca, es decir, de Su Palabra. El declara, y ¡es hecho! Hablará palabras de juicio contra las naciones impías, las cuáles, en su momento, serán regidas con vara de hierro, es decir, con firmeza y severidad hasta que haya justicia: <<Los quebrantarás con vara de hierro>>  (Sal. 2: 9). Dice Isaías 11: 4; <<herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío>>. Esto último en clara alusión al Anticristo.
En ese momento, la última batalla de Armagedón está teniendo lugar. El Señor destruye las hordas de la Bestia con la Palabra de Dios que es la espada del Espíritu, la cual sale de Su boca. Después de Su andar en Bosra (Is. 63: 1-6), dice en Zacarías 14: 4 que <<en aquel día se afirmarán Sus pies sobre el monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén, al oriente>>, y que << El monte de los Olivos se partirá por la mitad, de este a oeste, formando un valle muy grande; la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur>>, de esta manera, el remanente de los judíos fieles que habrán quedado en Jerusalén, podrán escapar de la persecución feroz de la Bestia Anticristo (Zac. 14: 5). Hecho esto, seguidamente el Rey de reyes, peleará contra esa Bestia, cumpliéndose lo que dice un poco más adelante.

(V. 16) <<16Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES>>: El Señor tocó a Jacob en su muslo en Peniel, cuando veía que no le doblegaba. Jacob en ese momento representaba la fuerza y el empecinamiento humanos; cuando contra viento y marea el hombre quiere algo; la carne del hombre buscando un bien personal. Por lo tanto, el Señor tuvo que intervenir y tocarle en un lugar débil para que dejara de luchar: <<Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba>> (verlo en Gn. 32: 24, 25). En ese acto, el Señor le quitó a Jacob la fuerza carnal, para que no dependiera tanto de sus habilidades, sino que aprendiera a depender del Señor. Pero esta vez, el que monta el caballo blanco, no sólo lleva su nombre merecido en el manto (himátion) de mando, sino también en el muslo: REY DE REYES, SEÑOR DE SEÑORES; no ganado con la fuerza humana, sino a través de la obediencia y dependencia del Padre cuando anduvo entre nosotros en carne. El Señor le quitó la fuerza carnal a Jacob, aunque fue para bien suyo. Ahora el Señor le quitará la fuerza al hombre vendido a la rebelión contra Dios y a su Hijo, y le doblegará.
 
(V. 17, 18) <<17Y vi a un ángel que estaba en pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, y congregaos a la gran cena de Dios, 18para que comáis carnes de reyes y de capitanes, y carnes de fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes>>:
<<17Y vi a un ángel que estaba en pie en el sol...>>: Con todo lo simbólico que pudiera parecer, el hecho es que la Escritura nos dice que un ángel estará erguido sobre el sol. Esto nos da a entender que ese día en concreto, será un día muy especial, también desde una perspectiva natural. Y así será según leemos los profetas: <<Acontecerá que en ese día no habrá luz, ni frío, ni hielo. Será un día único, solo conocido por Jehová, en el que no habrá ni día ni noche>> (Zacarías 14: 6, 7).
Recordemos la declaración de bienaventuranza que tendrán los invitados a la cena de las bodas del Cordero (19: 9). Ahora, recibirán beneficio las mismas aves de los cielos con la cena que se les sirve ante su vista. Este es el terrible contraste entre los justos y los injustos; con respecto a estos últimos, tanto grandes y poderosos como pequeños y débiles, los cuervos, buitres y grajillas recibirán mejor trato. La invitación del ángel a las aves del cielo a que se sacien de los enemigos de Dios, desde una posición de mayor altura como es desde el sol mismo, indica que el resultado de lo que allí va a acontecer será en extremo pavoroso. Zacarías 14 nos narra como Dios castigará a los inicuos en ese día: <<Y esta será la plaga con que herirá Jehová a todos los pueblos que pelearon contra Jerusalén: la carne de ellos se corromperá estando ellos sobre sus pies, y se consumirán en las cuencas sus ojos, y la lengua se les deshará en su boca. Y acontecerá en aquel día que habrá entre ellos gran pánico enviado por Jehová; y trabará cada uno de la mano de su compañero, y levantará su mano contra la mano de su compañero>>. La destrucción será absoluta; y los mismos judíos pelearán contra la Bestia y sus ejércitos: <<Y Judá también peleará en Jerusalén>>.

(V. 19) <<19Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército>>: Juan ve a la Bestia Anticristo, a ese Nero redivivus enfundado en el cuerpo del séptimo rey, junto con todos sus secuaces internacionales, reunidos para responder a esa agresión que viene de lo alto. No se quedarán impasibles los que vienen a destruir Jerusalén ante la venida gloriosa de Cristo. El diablo, a través de los suyos, tendrá la tremenda osadía de intentar pelear contra Él y los Suyos. Acontecerá en ese momento lo que también está escrito: <<El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos>> (Salmo 2: 4).

(V. 20) <<20Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre>>: Exclamemos un glorioso ¡por fin! La Bestia Anticristo, el Nero redivivus enfundado en el cuerpo del séptimo césar, ha sido apresado; y esto ya ha ocurrido en la economía de Dios. Junto con él, el no menos pavoroso Falso Profeta, el jefe de la nueva religión anticristo. Las señales con las que cautivó al mundo entero ajeno a Dios, de nada le servirán en esos momentos. Esta vez al diablo no se le permitirá engañar al mundo con otra falsa resurrección de su hijo de perdición como la otra vez (13: 3, 12b). Los "marcados" que queden en esos días, no podrán dar crédito a sus ojos al ver que sus dos dioses son capturados. Estos dos son los que inaugurarán el lago de fuego que arde con azufre. Ese lugar no es propiamente el infierno, sino un lugar preparado ex profeso para el diablo y sus demonios, y consecuentemente, para todos aquellos que son suyos. Aquellos dos serán los primeros en ser arrojados a él (20: 10), y lo harán estando todavía vivos. Eso tiene tres significados como mínimo: 1. Serán plenamente conscientes de lo que les ocurra; 2. No habrá juicio previo, porque ya lo hubo; 3. El castigo eterno para ellos es sin dilación de ninguna clase.

(V. 21) <<21Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos>>: El que por la Palabra, hizo los cielos y la tierra; el que todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho; por esa misma Palabra, esta vez destruirá a Sus enemigos, porque la Palabra de Dios es la espada del Espíritu (Ef. 6: 17), a los cuáles dio más que suficiente tiempo y oportunidades a lo largo de la historia, para que se arrepintieran. Todos los enemigos de Cristo, opuestos frontalmente a Él aquel día, en aquel día, morirán. Como colofón, y por ende, la Escritura nos vuelve a insistir en el fin de aquellos que decidirán ser fieles al futuro mandatario mundial y a su líder espiritual. Esta es claramente una advertencia para todos aquellos que lean esto y vivan en ese tiempo, para que desistan de ceder a la tentación de dejarse colocar la marca o el nombre de la Bestia en su frente o en su mano, con el fin de obtener supuestos beneficios materiales o de seguridad. Muy a pesar de la presión que se ejercerá en aquellos días, sea por motivos económicos, o de simple subsistencia, les será mucho mejor entregarse a Cristo, a pesar de que bien pudieran perder la cabeza (por la guillotina). Su futuro, no obstante sería de bendición eterna, acudiendo como invitados a la cena de las bodas del Cordero en el cielo; porque, el fin de los malos no es sólo la muerte del cuerpo, sino la perdición eterna en el lago que arde con fuego y azufre que es la muerte segunda (21: 8b).
Entendemos gracias a la revelación de este Libro, que el Reino de Dios será establecido por el Rey de reyes y Señor de señores del modo descrito. Tal y como con una claridad meridiana lo dice el mártir cristiano, Watchman Nee: <<El reino de Dios va a ser introducido no por medio de la predicación del Evangelio, sino por medio del derramamiento de sangre. La Iglesia tendrá que esperar hasta el regreso del Señor para que llegue finalmente Su reino>>. Un día, vendrá.

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Comentarios Apocalipsis Capítulo XIX

Gracias por tan tremendo artículo.  Dios le bendiga.

Anónimo Anónimo 10/08/2010 a las 03:31

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