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Apocalipsis Capítulo XX

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Apocalipsis - Capítulo 20

<<Las cosas que sucederán después de éstas>>

El Milenio / El juicio ante el gran trono blanco

Introducción

Este capítulo contiene la gran esperanza milenial, el cumplimiento de todas las promesas hechas a Israel. Jerusalén, siendo la verdadera capital del mundo, y desde ella, Cristo rigiendo a las naciones. Nos dará detalles importantes acerca del destino final del diablo, del juicio a las naciones, de los que reinarán con Él, el misterio de Gog y Magog, el juicio final.

El texto de este capítulo es vital para entender lo que ocurrirá una vez Cristo venga en persona a esta tierra de nuevo.

Comentario

La Batalla final de Armagedón ha tocado a su fin. El vencedor, Cristo ha tomado posesión del Reino Milenial. Se cumplieron las profecías. La estatua del sueño de Nabucodonosor, que representaba el poderío humano-satánico sobre la tierra, ha sido definitivamente destruida desde los pies (Dn. 2). El tiempo de los gentiles definitivamente ha pasado, ahora empieza, por un lado, el tiempo glorioso de Israel, y el tiempo en que la iglesia glorificada, compuesta por creyentes, tanto de procedencia judía como gentil, empieza a realmente vivir en el Reino establecido por el Rey. Como bien dice Lacueva: <<el Milenio es el cumplimiento real y perfecto del reino teocrático, por la promesa hecha a David de que su reino y el trono davídico sobre Israel había de ser eterno, como lo confirma el anuncio de Gabriel a María (ver Lc. 1: 32, 33 -también Is. 9: 6, 7) .

(V. 1-3) El diablo es llevado preso al abismo

Cada vez el diablo desciende más. Fue echado en su día del tercer cielo (donde está el trono de Dios); será echado del segundo cielo pronto (del universo-sistema solar Ap. 12: 9); será echado luego del primer cielo a la tierra (el atmosférico Ap. 16: 17). Ahora será echado debajo de la tierra (20: 3); ya no le quedará otro lugar más abajo donde ir (excepto al lago de fuego 20: 10).

( V. 1) << 1 Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano>> : Vemos, por el relato de Juan, la importancia del ministerio angelical al servicio de Dios. Esta vez, ve a otro ángel que estando en el cielo, descendía de él portando la llave del abismo . Jesucristo tiene << las llaves de la muerte y del Hades>> (1: 18b), las cuáles arrebató al diablo. Este ángel, que viene con una gran cadena espiritual en la mano, va a hacer algo al respecto.

(V. 2) << 2 Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años>> : Ese ángel tiene, no sólo la autoridad de parte de Dios, sino el poder para prender al que un día fue el ser creado más cercano a Dios, y que se trasformó por su rebelión y pecado en el ser creado más alejado de la Deidad. Satanás, el adversario de Dios, es atado por mil años en ese momento. Entendamos el contexto de todo esto; todavía no ha ocurrido, sino que acontecerá justo después de la venida en gloria del León de la tribu de Judá. Dice Nigel J. L. Darling en su libro <<Una puerta abierta al cielo>> : <<En el comienzo del Reino, sucederán varios hechos preparatorios de gran importancia para el desarrollo del mismo, y que serán indicativos de las normas que prevalecerán durante el transcurso de ese período bienaventurado. En primer lugar, e inmediatamente después de la gran batalla que pondrá fin al predominio gentil, se prenderá al gran dragón...que es el diablo y satanás, y se le atará por mil años>> .

Según el comentarista de Matthew Henry, hasta el siglo IV de nuestra era, casi todos los escritores eclesiásticos (entre ellos Papías, Justino, Ireneo y Tertuliano) eran premilenialistas; es decir, entendían que el reino milenial iba a empezar con la segunda venida de Cristo, a diferencia de los amilenialistas, los cuales aseguran que el diablo fue atado ya, y que el Milenio empezó con la ascensión de Cristo al cielo, confundiendo la Iglesia que empezaba entonces, con el Reino propiamente dicho. Esto, es ridículo, y no vale otra mejor expresión que esa. Estos amados hermanos, deberían prestar atención a cómo va este mundo (el cual << está bajo el maligno>> -1 Jn. 5: 18) y discernir si se está o no haciendo la perfecta voluntad de Dios en él. No cabe discernir demasiado para darse cuenta de que no. Este mundo actual aborrece a Dios, porque el diablo todavía está obrando en él como dice la Escritura, no porque no haya sido vencido (porque ya lo fue en la Cruz -Col: 2: 15), sino debido a la voluntad permisiva de Dios, de modo que se cumplan Sus designios.

(V. 3) << 3 y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo>> : No lo echó a su lugar definitivo todavía. Dios aún permitirá que justo después del Milenio el diablo tenga otra "oportunidad" (o así lo ve él). Mientras tanto, será arrojado al infierno, que se encuentra en el interior de este planeta, preso y sellado, con el fin de que no se aproveche de la carnalidad que habrá en las gentes de las naciones que hayan quedado sobre la tierra después del Armagedón, las cuáles deberán proseguir viviendo y teniendo hijos (Is. 65: 20).

La creencia popular de que satanás está siempre en el infierno, es falsa, y viene de la doctrina amilenialista que comparte también el catolicismo romano, desde Agustín de Hipona. A partir de ese momento, y por espacio de cómo mínimo mil años, sí será una realidad. Después de ese tiempo, como dice la Escritura, será desatado por un poco de tiempo; veremos por qué más adelante en el capítulo.

Mientras el diablo está atado en el abismo, sin posibilidad alguna de acción sobre la superficie del planeta, se vive sobre ésta el Milenio, es decir, el Reino Teocrático sobre este planeta que durará mil años (como lo dice la Escritura, no una, sino hasta seis veces).

(V. 4-6) Acontecimientos en el Milenio

(V. 4) << 4 Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años>> : Cristo es el Juez, pero también sabe delegar su juzgar en los suyos escogidos para tal fin. Estas personas, ahora glorificadas, fueron muertas, y resucitaron, recibiendo cuerpos glorificados en los cielos. Éstas se sentarán en tronos (lo que indica autoridad), para juzgar a los que hayan sobrevivido el Armagedón; <<Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos...>> (Dn. 7: 9). Este es el juicio a las naciones, del cual Daniel habla, y Jesús acaba de aclarar, (ver Daniel 7: 9 y Mateo 25: 31-46).

Los decapitados (6: 9; 12: 11; 13: 15-17) por el Falso Profeta, bajo la supervisión final de la Bestia Anticristo, que defendieron hasta la muerte su fe en el Señor, aparecen aquí en cuerpo glorificado. Enfáticamente Juan anuncia que ellos, que no permitieron que les pusieran la marca en la frente ni en la mano; es decir, que entre otras cosas, no sucumbieron al poder de Mamón ni a la falsa seguridad de este mundo recibiendo el espíritu del Anticristo, obtendrán lo que esos inicuos les negaron, y mucho más. No sólo vivirán con Cristo, sino que reinarán con Él. Y lo harán en la tierra durante mil años, administrando el Reino.

En ese tiempo en la tierra, habrá dos tipos de hombres, los glorificados y los de cuerpo mortal. Los primeros serán los que resucitaron en Cristo y los arrebatados, así como los que fueron muertos por la Bestia. Los segundos, los que sean tomados por dignos de permanecer en la tierra, así como sus hijos, y los hijos de sus hijos, por mil años (ver Is. 65: 17-25)

( V. 5) << 5 Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección>> : Esta última frase ha de conectarse con el versículo anterior. Entonces, entendemos que la primera resurrección es la de los hijos de Dios, que abarca a todos aquellos que murieron en Cristo del A.T., del N.T. y de esta dispensación actual, hasta el arrebatamiento, y tal y como vemos en estos últimos dos versículos, también cuenta con aquellos que morirán en Cristo a lo largo de la Tribulación hasta la venida en gloria del Mesías. El resto de los hombres de todas las edades hasta la venida en gloria de Cristo; resucitarán también, pero después del Milenio, y la mayoría se contará como resurrección de condenación. Por lo tanto, la Biblia nos habla de dos resurrecciones, la de los justos, y las de los injustos.

(V. 6) << 6 Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años>> : Aquí se corrobora que la primera resurrección es la de los santos, los cuáles son bienaventurados. La segunda muerte, que es la muerte eterna, o la estadía perenne en el lago de fuego (21: 8), no tendrá efecto alguno en ellos. Por el contrario, son sacerdotes de Dios. Todos los nacidos de nuevo (Jn. 3: 3) que perseveran en Cristo, son sacerdotes de Dios y de Cristo, pertenecientes al sacerdocio real y santo (1 Pr. 2: 5, 9). Todos (incluido Juan aquí), reinarán con Cristo durante el Milenio; el Reino de Dios sobre la tierra, ¡por fin!

(V. 7-10) El diablo, Gog y Magog y el lago de fuego y azufre

( V. 7, 8) << 7 Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, 8 y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar>> : Aquí vemos el final del Milenio como tal. Esto implica que sobre esta tierra, existe un tiempo limitado de observancia divina. En otras palabras, " la tierra pasará" (Mt. 24: 34). Dios ha dispuesto un periodo de mil años, para que al fin se haga Su voluntad aquí en la tierra, como lo es en el Cielo. El prometió a Abraham un reino sobre la tierra, presidido por Israel, la nación de Dios por antonomasia. Lo que Dios promete, Dios cumple. En estos momentos, estamos al final de esos mil años. Entendemos que la humanidad crecerá sobremanera por todo el globo, ya que la mortalidad será prácticamente nula, y los hombres engendrarán muchos hijos. A pesar de que en todo ese tiempo, no habrá demonios sobre la tierra, ni en el cielo, sí habrá maldad en muchos. La naturaleza caída no habrá sido erradicada de los hombres de carne y hueso. Es de suponer de que con el tiempo, el temor de Dios se disipará en muchos, y el pecado aflorará de nuevo, aun y sin el concurso de la tentación producida por el diablo. De alguna manera, satanás volverá a tener derecho legal para reclamar a todos aquellos que sean suyos en ese tiempo; y se le concederá ese derecho, aunque se volverá contra él. En un esfuerzo desesperado, el diablo que recobrará su libertad de movimientos, saldrá a engañar a todas aquellas naciones que se apartarán, no físicamente, pero sí en sus corazones, de Cristo. Las habrá por todas partes (los cuatro ángulos de la tierra). También el diablo convocará a Gog y a Magog (veremos más de eso), con un propósito; repetir un nuevo Armagedón. El diablo llegará a convencerse de que tendrá posibilidades de ganar, ya que la misma Palabra nos dice que serán muchísimos; como la arena del mar. ¡Es increíble el ser humano! Esta vez, aun estando en la misma presencia del Creador, se rebelará de nuevo, como hicieron Adán y Eva en el jardín del Edén. De hecho, en ese tiempo se volverá a producir un acto similar de pecado de rebelión, como el protagonizado por la primera pareja, sólo que esta vez, serán millones los que se levantarán contra los santos. Esto nos demuestra, que si Dios dejara entrar a todos en el cielo, aun y allí habría gente que se rebelaría contra Dios, aunque no pudieran hacerlo patente. En el cielo sólo pueden entrar aquellos que son de Dios.

Respecto a Gog y Magog, existe el antecedente en Ezequiel 38. Este será un ataque combinado contra Israel por parte de diferentes naciones, que tienen mucho en común: Odio hacia Israel. Prácticamente todas esas naciones también tienen otra cosa en común, el Islam. Pienso que esas dos razones combinadas serán el motivo de intentar "arrojar Israel al mar". Presumiblemente eso ocurrirá en un momento cuando Israel se sienta seguro. Nunca mejor, que a partir de la firma del pacto de paz que el Anticristo, al inicio de los siete años ( la shabúa ), consigne. Gog, referente a Ezequiel, posiblemente sea un príncipe soberano satánico (príncipe demoníaco, como el de Grecia, o el de Persia, Dn. 10: 13; 21). Este promoverá el ejército combinado de naciones contra Israel. No obstante, esta vez, la alusión a Gog y a Magog se deba a que son tipo de lo expuesto en Ezequiel 38. En otras palabras, no es el mismo evento, aunque tendrán mucho en común.

(V. 9) << 9 Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió>> : Llenarán la tierra seguros de vencer al bien, con el mal. Hasta llegarán a la misma Jerusalén, rodeándola, y tal y como ocurrirá con el asalto antiguo de Gog, será el mismo Dios quien acabará con ellos. Así como ocurrió con Sodoma y Gomorra y todas aquellas ciudades de la llanura, que fueron destruidas con fuego que llovía del cielo (Gen. 19), así serán destruidos definitivamente los enemigos de Dios .

( V. 10) << 10 Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos>> : ¡No podrá negar el diablo que no ha recibido oportunidades todo el tiempo!, pero aquí ya se terminó. ¡Agradezco tanto a mi Dios de que haya puesto este precioso versículo en la Biblia! En él tenemos la plena seguridad que el diablo y todos sus demonios, tiene un fin claro y diáfano. Dios que no miente ni puede mentir nos asegura que: ¡Jamás saldrá de ese lugar!

No lo inaugurará él, sino su Bestia Anticristo y su Falso Profeta, los cuáles saldrán a recibirle, suponiendo que el fuego y el azufre les permitan hacerlo. No es un lugar, siquiera de tristeza y abandono, no. Es un lugar donde por toda la eternidad, serán todos ellos atormentados en todo momento. Tal es el fin que merecen sin duda alguna.

En materia de liberación, no les gusta absolutamente nada a los demonios escuchar este versículo en concreto, porque saben que es verdad y que se cumplirá.

(V. 11-15) El juicio ante el gran trono blanco

(V. 11) << 11 Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos>> : En estos momentos, el diablo, su hijo de perdición y su profeta falso ya son definitivamente historia. El diablo ya fue juzgado (Jn. 16: 11) y ya está ejecutada la sentencia. Ahora queda juzgar a los hombres que no participaron en la primera resurrección.

Juan ve lo primeramente, un trono blanco. Sabemos que el blanco es señal de santidad, por lo cual, quien se sienta en él es santo. Es Dios. Dios el Padre está sentado en ese trono, y también Dios el Hijo, el Cordero (ver 22: 1). Leemos en Juan 5: 22; <<Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió>> . Es el Hijo el que directamente va a juzgar. Va a ser tan extremadamente impresionante ese momento, que incluso la tierra y el cielo (presumiblemente el cielo atmosférico), testigos de innumerables maldades, residencia de satanás y sus legiones y de una humanidad caída, se batirá en retirada, y lo hará en forma literal. Se cumplirán las palabras de Pedro: <<Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas...en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!>> (2 Pedro 3: 10, 13 ) El día del Señor no es un día de 24 horas, sino cada vez que el Señor actúa en Su poder en relación a este mundo.

(V. 12) << 12 Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras>>: Juan vio de antemano a los millones que comparecerán ante el trono del juicio final. Están de pie ante Dios, en actitud de recibir la sentencia final para cada uno de ellos, grandes, y pequeños. Cada uno de ellos, no importa si fueron grandes potentados o esclavos, serán juzgados conforme a la justicia de Dios, porque cada uno de ellos tiene su historial escrito en uno de esos libros que serán abiertos, donde claramente estará detallada toda su vida y obra. Las buenas obras no les salvarán si no recibieron a Cristo, porque sólo Él salva. No obstante la condenación para aquellos ajenos a Jesús, será mayor o menor, en función de sus obras. Jesús dijo (ver Jn. 19: 11b), que hay pecado mayor que otro, consecuentemente, habrá mayor castigo o menor.

Otro libro que se abre es el Libro de la Vida; ¿cuál es ese libro que está en los cielos? El apóstol Pablo hace mención de él cuando exhorta posiblemente al responsable de la iglesia de Filipos, diciéndole: < < Asimismo te ruego también a ti, compañero fiel, que ayudes a éstas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida >> (Filipenses 4: 3) Así pues, los verdaderos creyentes tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida. Es ese un libro donde se puede llegar a borrar el nombre previamente escrito. David lo declaró así: < <¡Sean borrados del libro de los vivientes y no sean inscritos con los justos!>> (Salmo 69: 28) . También lo dijo el Señor: <<El vencedor será vestido de vestiduras blancas , y no borraré su nombre del libro de la vida ...>> (Ap. 3: 5). Así pues, deducimos que a pesar de que Dios quiere salvar a esa persona, ella es libre para decidir su destino final. Si decide no acercarse, o apartarse de Dios, su nombre necesariamente será borrado del Libro en un momento dado.

Hay muchas gentes que desde el principio no están inscritos en ese Libro: <<La adoraron todos los habitantes de la tierra cuyos nombres no estaban escritos desde el principio del mundo en el libro de la vida ...>> ; << Los habitantes de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos en el libro de la vida desde la fundación del mundo ...>> (Ap. 13: 8; 17: 8) . La Biblia dice que no es de todos las fe (2 Ts. 3: 1, 2b). Entonces, ¿por qué se abre el Libro? Entendemos que por dos razones: 1. Para que quede constancia de quien no esté escrito en él; 2. Para lo contrario. Habrá mucha gente salva a lo largo del Milenio, gentes que nacerán en él y sí serán salvos, morirán al cabo de cientos de años de vida, y comparecerán ante el que está sentado en el trono blanco. Con ellos comparecerán también los millones que rechazaron a Cristo y que le rechazarán, antes de que vuelva en gloria. Todos estos están en el infierno, en tormento, aguardando el momento del Juicio Final.

(V. 13)  << 13 Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras>> : Los que murieron (y morirán) en el mar, no reciben sepultura. Eso era importante para la mente judía. No obstante, a pesar de que no fueron sepultados, el mar deberá devolver lo que se tragó ante el trono del Juicio Final.  Aunque perecieron en el mar, donde jamás sus cuerpos fueron encontrados, Dios sabe donde están, y les reclama ante Su juicio. De la misma manera, los que fueron sepultados, y se conoce dónde están ubicadas sus tumbas, deberán presentarse ante el Trono blanco, así como todos los muertos (que son absolutamente todos los perdidos) que están en el infierno.

Todos estos serán juzgados según lo que hayan hecho en vida, no que eso les pueda salvar, sino que su castigo será mayor o menor, en función de sus obras, de mayor o menor maldad.

(V. 14) << 14 Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda>> : Pablo profetizó diciendo: <<Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte>> (1 Corintios 15: 26) . Ahora será el momento. La muerte dejará de existir; y todo espíritu de muerte, será echado al lago de fuego. De aquí en adelante, las cosas cambiarán. El infierno (Hades o Seol, según se diga en griego o en hebreo), ya no tendrá razón de existir, y será lanzado también al lago de fuego. Todo ello constituye la muerte segunda, es decir, la irremisible, la que no tiene vuelta atrás, y es para siempre. Es una muerte consciente y eterna. El que es enviado allí, nunca jamás vivirá más, aunque conscientemente vivirá muriendo por siempre.

(V. 15) << 15 Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego>> : Cristo pagó un precio muy alto con su propia vida para que nadie tuviera que ir a ese lugar de singular y eterno tormento que será el lago de fuego. Pero Dios, en su Omnisciencia, siempre ha sabido lo que iba a ocurrir. Millones serán los que deberán ser lanzados a ese lugar definitivo; todos aquellos que a la postre, no se hallarán en el Libro de la Vida. No irán a ese lugar en espíritu, sino con verdaderos cuerpos de condenación, porque habrán sido resucitados. El ángel le contó a Daniel: << Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua >> (Daniel 12: 2) . Así que serán despertados; o dicho de otro modo, serán resucitados. El mismo Señor aseguró: < <...los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo , a resurrección de condenación>> (Juan 5: 29) A diferencia de los salvos que tendrán cuerpos glorificados (ver 1 Co. 15: 50 ss.); los condenados, también serán resucitados, pero con otro tipo de cuerpo, con el cual serán arrojados al lago de fuego y azufre.

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Comentarios Apocalipsis Capítulo XX

yo opino que esto es una verdadera realidad todo lo que dice la bb es una pura realidad y todas las profecias de ese libro se estan cumpliendo al pie d la letra
milanny mateo milanny mateo 09/04/2013 a las 21:33

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