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Bendice el papa a los príncipes de asturias.

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Papa recibe al príncipe Felipe y a su esposa Letizia, a quienes bendice y les expresa su deseo de que sean un ejemplo para las familias españolas

 

 

CIUDAD DEL VATICANO, Vaticano, jun. 28, 204.- El Papa recibió este lunes en el Vaticano a los Príncipes de Asturias, a quienes dio su bendición y expresó su deseo de que el "hogar feliz" que formen sea "punto de referencia ejemplar" para las familias españolas.

Juan Pablo II recibió a Don Felipe y Doña Letizia en su biblioteca privada, conversó a solas con ellos durante seis minutos, e incluyó en los 25 minutos que duró la audiencia una breve, pero expresiva y cálida alocución.

La cordialidad del Pontífice con los Príncipes, el afecto que mostró Don Felipe al Papa, y el respeto y discreción de Doña Letizia definieron la audiencia que, pese a tener carácter privado, se celebró con toda la solemnidad del medido protocolo vaticano.

Durante el encuentro, la pareja tuvo oportunidad de hablar con el Pontífice de temas tan distintos como la bendición que deseaban recibir del Papa; de la Familia Real española, o de los recuerdos de los paisajes asturianos de Covadonga que Juan Pablo II evocó para Doña Letizia.

El Papa, dentro del ambiente de cercanía que envolvió a la audiencia, bromeó con los Príncipes cuando les obsequió unos rosarios y les dijo que les entregaría "los próximos, en las bodas de plata".

El Príncipe acudió al Vaticano vestido de frac y lucía sus grandes condecoraciones, las mismas que portó el día de su boda, el Toisón de Oro, la banda y placa del Collar de la Orden de Carlos III que ostenta, y las grandes cruces del mérito militar, aeronáutico y naval.

La Princesa también lució la banda y la placa de la Gran Cruz de Carlos III, y al traje largo de color negro que vistió, añadió la tradicional mantilla de blonda española en tono negro. Vestir de color blanco, o claro, en estas ocasiones solo está permitido en España a la Reina.

Como muestra de la especial relevancia que la Santa Sede concedió a esta audiencia, los Príncipes entraron en el Vaticano a través de la plaza de San Pedro y bajo el Arco de las Campanas, recorrido reservado exclusivamente a los Jefes de Estado o primeros ministros.

La pareja fue recibida en el patio de San Dámaso del Palacio Apostólico por el arzobispo James Harvey, prefecto de la Casa Pontificia, quien, les acompañó a través de las monumentales salas del palacio, hasta la Biblioteca del Papa.

"Santidad que alegría poder volver a verle y presentarle a mi esposa", dijo don Felipe al Papa tras besar, ambos, el anillo.

Juan Pablo II, que presentaba buen aspecto y se le vio contento, le preguntó por sus padres, los Reyes, y les agradeció el haber venido "a recibir mi bendición".

Don Felipe le agradeció a su vez la bendición y felicitación que les envió el día de la boda, el pasado 22 de mayo, y le dijo: "ahora hemos venido para recibirlas en persona".

El Príncipe -que se sentó a la derecha del Papa mientras doña Letizia lo hizo a la izquierda- le explicó que han estado de viaje de novios hasta hace unos días y que ahora, tras el regreso, "ya estamos dispuestos para el trabajo".

Ambos siguieron con atención las palabras del Papa, quien en un breve discurso centrado en la familia, les recordó "que el nacimiento de una nueva familia es siempre un gran acontecimiento", puesto que, añadió, "una convivencia fiel que no caduca, conlleva nuevas esperanzas y promesas de vida".

"Pido a Dios que les ayude en este nuevo estado de vida -dijo el Papa- para que formen un hogar feliz, el cual, por el relieve que tiene en la sociedad española, sea también punto de referencia ejemplar para tantas familias de esa querida Nación".

REGALO PARA JUAN PABLO II

Los Príncipes de Asturias regalaron al Papa una imagen en plata de la Virgen del Pilar, cuyo pie iba firmado por ambos y llevaba grabado el escudo del Príncipe.

Juan Pablo II les correspondió con la colección de las 20 medallas que representan los misterios del rosario, así como con dos rosarios, un regalo este último que también hizo al séquito que acompañó a los Príncipes.

La comitiva estaba encabezada por el Jefe de la Casa del Rey, Alberto Aza, y el embajador de España ante la Santa Sede, Jorge Dezcallar.

En el momento de la despedida, el Papa tomó las manos de ambos y dedicó a doña Letizia una expresiva sonrisa y unas palabras de afecto.

Los Príncipes se reunieron después con el secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Angelo Sodano y luego visitaron la basílica de San Pedro, donde fueron acogidos por el canónigo del templo, el español Jesús Irigoyen, y el director de la capilla Giulia, el también español Pablo Colino.

En medio de la expectación de los fieles presentes, entre ellos muchos españoles, los Príncipes de Asturias oraron ante la tumba de San Pedro, besaron -como es tradición- el pié de la gran estatua en bronce del Apóstol, que se encuentra delante del altar mayor, y visitaron "La Piedad", de Miguel Ángel.

También incluyeron en su recorrido la capilla de San Girolamo, donde se expone el cuerpo incorrupto del Papa Juan XXIII, la capilla del Perpetuo Socorro y la Capilla del Santísimo Sacramento, la más importante del templo.

Entre aplausos de los fieles y turistas, los Príncipes abandonaron el Vaticano para dirigirse a la embajada de España ante la Santa Sede, donde ofrecieron una recepción a los cardenales, obispos y sacerdotes españoles que prestan sus servicios en la Curia, entre ellos, los purpurados Eduardo Martínez Somalo, Antonio María Javierre y Julián Herranz.

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Comentarios Bendice el papa a los príncipes de asturias.

[...]s la Reina puede ir de blanco. Letizia no es Reina, a menos que el Rey haya abdicado y España entera no lo sepa. Bendice el papa a los prncipes de asturias. Se puede leer en el séptimo párrafo. Hasta luego. "de mojón a mojón, y tiro porque me toca".[...]

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