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La bendición de la ciencia moderna.

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Jueves 24 de abril de 2008

La bendición de la ciencia

Maureen Bell

 

Como alumna de una escuela pública asistí a muchas charlas en clases de biología sobre los orígenes naturalistas de la vida. Me hacía enojar. Contradecía todo lo que había aprendido acerca de los relatos de creación bíblicos desde niña, pero no estaba equipada para responder adecuadamente a los libros de textos, maestros o a los ateos de la clase. En consecuencia, desconfiaba de la ciencia. Cosas como los antiguos registros fósiles estaban archivadas bajo la "F" de "falso" en mi libro. No sabía que estaba descartando poderosas evidencias a favor de la validez del testimonio de la Biblia.


La insistencia predominante en la separación de la fe y la ciencia en nuestra cultura lleva a "armar círculos de carretas", por así decirlo. Los ateos y demás personas que sostienen puntos de vista naturalistas se apretujan alrededor de la ciencia, dejando la fe en Dios para las porciones ignorantes e irracionales de la población. Entretanto, los cristianos se apretujan alrededor de su fe "temerosos de que la investigación científica algún día descubra algún ‘dato nuevo' acerca del universo, la tierra o la vida que contradiga claramente el mensaje de la Biblia". En algunos casos, como el mío, la única ciencia en la que confían los creyentes es el trabajo de otros cristianos.


En el capítulo 18 de su libro A Matter of Days Hugh Ross, de Reasons To Believe, describe las principales razones del desprecio por los científicos seculares y sus descubrimientos:


1. El hombre caído Los investigadores incrédulos no pueden interpretar correctamente los hechos de la naturaleza porque el pecado oscurece su intelecto y juicio. Algunos líderes creacionistas de la tierra joven, como James Jordan, incluyen también a los proponentes de una tierra antigua en esta categoría.


2. La tierra caída Debido a la presencia del pecado, la tierra ya no refleja la gloria de Dios de una forma confiable. La Biblia es la única fuente sólida de verdad. Esto, en esencia, tira por la borda toda la ciencia.


Pero negar los fenómenos naturales demostrables sólo niega a los cristianos acceso a valiosos apoyos a favor de las afirmaciones de la Biblia. Como dije antes, yo descreía del registro fósil aunque todo el tiempo estaba pasando por alto las herramientas mismas que podrían haberme ayudado en la clase de biología.


Según las explicaciones naturalistas del origen de la vida, los organismos evolucionaron a partir de una sopa prebiótica que contenía proteínas y otras moléculas vitales hacia todas las formas de la vida, desde las bacterias unicelulares a Charles Darwin. Sin embargo, el registro fósil socava esta teoría consistentemente de dos formas. Primero, exhibe una falta llamativa de formas transicionales entre las especies. Esta era mi principal objeción al registro fósil mientras estaba en la clase de ciencia; ¡simplemente no reconocía que esa misma información apoyaba la Biblia! En segundo lugar, y como consecuencia, el registro muestra repetidamente que los organismos complejos y plenamente formados, incluyendo los humanos modernos, aparecieron repentinamente en vez de gradualmente. Este es exactamente el cuadro del proceso de creación relatado en Génesis 1-2. (Algunos evolucionistas intentan explicar esto mediante el equilibrio intermitente.)


Hugh concluye: "El trabajo de los científicos seculares es una bendición y no una maldición para los cristianos... No debe ser descartado".


Dios mismo señala la confiabilidad de la naturaleza como un testamento de su majestad y amor en Job 39-41. Él creó el mundo natural y es el autor de la Biblia, así que no hay ninguna razón para temer que la ciencia falsará de alguna forma la Biblia.


¡Ojalá me hubiera dado cuenta de esto hace ocho años!


Traducción: Alejandro Field
Artículo original: The Blessing of Science

 

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