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El Desaliento y cansancio en la Iglesia de Hoy.

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El Desaliento y el Cansancio en la Iglesia de Hoy.

I. Definición de “Desanimado” : athumeo, estar descorazonado, desanimado, desalentado (a, negativo; thumos, espíritu, valor; de la raíz thu, hallada en thuo, apresurarse; denotando sentimiento, pasión). Se halla en Col.3:21.  «que no se desalienten» (RV: «no se hagan de poco ánimo»).

II. Definicion de “Cansancio”:
1. kopiao, fatigarse, agotarse (kopos, paliza, fatiga). Se usa del Señor en Jn.4:6.  (utilizado en su propia palabra «que estáis trabajados» en Mt.11:28. ) Se traduce «cansado» del mismo Señor Jesús Jn.4:6.,  cuando, fatigado del camino, se sentó junto al pozo de Jacob en Sicar.

2. kamno, estar fatigado. Se traduce «no se canse» en He.12:3. 

3. enkakeo, o ekkakeo, se traduce «cansar» en Ga.6.9.;  2 Ts.3:13. 

III. Causas que provocan el desaliento y el cansancio en la iglesia de hoy:

· Una carga: Nm. 11:10–15. 
· Una derrota: Jos. 7:7–9. 
· Oposición injusta de otros: 1 Sam. 30:6. 
· Un fracaso: 1 Re. 19:4. 
· Decepcionado de otros: 1 Re. 19:10. 
· Temor: Esd. 4:4. 
· Enfermedad: Is. 38:9–20. 
· Un mensaje de rendición y derrota: Jer. 38:1–4. 
· Severo sufrimiento exterior e interior: 2 Co. 7:5–6. 

IV. Ejemplos de hombres de Dios que sufrieron el desaliento y el cansancio:

· Moisés: Nm. 11:10–15. 
· El pueblo de Israel: Nm. 11:4–6;  Nm.32:7, 9. 
· Josué: Jos. 7:6–9. 
· David: 1 Sam. 30:6. 
· Elías: 1 Re. 19:1–4. 
· El pueblo de Judá: Esd. 4:4–5.;  Neh. 6:9. 
· Job: Job 3.
· El Salmista: Sal. 42:5–11. 
· Jeremías: Jer. 20:7–18. 
· Habacuc: Hab. 1:1–4. 
· Pedro: Lc 22:61–62 
· Pablo: 2 Co 7:5–6 

Un ejemplo de desaliento y cansancio lo podemos encontrar , en el peregrinaje del pueblo de Dios transcurrido en el desierto. Observemos: Se “desalentaron” porque no tenían comida Ex. 16:2-3. 

Produjo:

a. Desagradecimiento

b. Murmuraciones y quejas

c. Falta de confianza

Se “cansaron” porque se aburrieron del exceso de comida, Nm. 11:4-6. 

Produjo:

a. Desagradecimiento.

b. Murmuraciones y quejas.

c. Falta de confianza.

Algunos datos en tener en cuenta para analizar en nuestros días en el libro “Pastores en Riesgo” , H.B. London y Neil B. Wiseman advierten que hoy más que nunca hay pastores vulnerables a “quemarse”. Aunque sus estadísticas reflejan la condición de los pastores anglos en EE.UU., al conocer el ministerio hispano en Norteamérica por más de veinte años, creo que la situación entre los pastores de sudamerica pastores no está lejos de esa realidad.

En su estudio, London y Wiseman citan estadísticas recopiladas por el prestigioso Instituto Fuller para el Crecimiento de la Iglesia. Ellos notan, entre otras cosas, que el 80% cree que el trabajo pastoral ha afectado negativamente a sus familias, que 33% cree que estar en el ministerio ha sido un verdadero inconveniente para la familia, que el 75% reporta haber tenido en su vida ministerial por lo menos una gran crisis causante de un problema emocional, que el 90% siente que fueron mal preparados para resistir las demandas del ministerio, que el 70% dice tener más baja auto-estima que cuando comenzaron, que el 40% reportó tener por lo menos un serio conflicto con un miembro de su congregación una vez al mes, que el 37% confesó haber sido parte de una conducta sexualmente inapropiada con alguien en la iglesia, y que el 70% dice no tener alguien a quien considera amigo cercano.

Quizás usted esté dando un suspiro de alivio al ver que otros se sienten como usted, o una exclamación de incredulidad al leer estas estadísticas; hay pastores , líderes y obreros que están ya al borde del desaliento.

“El Síndrome del Enebro y la Cueva”

Unos de los problemas más comunes que esta viviendo la iglesia de hoy es: “la carga está siendo llevada por demasiado tiempo sin verdadero alivio”.

Entre todos los profetas del Antiguo Testamento no hay otro más poderoso que Elías. El tenía verdadera fuerza de carácter, osadía, valentía y una fe sólida.

En 1 Re. 18-19 somos testigos de una de las más increíbles escenas de las Escrituras. Lleno del poder de Dios, Elías confrontó al rey Acab y a su esposa (la malvada Jezabel) a los 450 profetas de Baal y a los 400 profetas de Asera. Un solo hombre enfrentado contra una horda enemiga y resistiéndoles en el poder sobrenatural de Dios. Elías conocía del poder de Dios para suplir en las más difíciles circunstancias

Sin duda esperaríamos que después de tal demostración divina, la fe y la confianza del profeta crecieran hasta un punto insospechado, pero no es así. Perseguido por Jezabel cae en depresión y le asaltan pensamientos suicidas 1 Re. 19.

Cuando batallamos contra el desánimo, el cansancio y la depresión, uno de los mayores problemas es que perdemos la habilidad para enfrentar las realidades de nuestra situación o las circunstancias que nos han llevado al lugar donde nos encontramos.

Podemos parafrasear 1 Re. 19:10.  diciendo: “Aunque yo he sido muy celoso por tu obra, oh Dios, los israelitas no han respondido bien y lo han destruido todo. De hecho, soy el último de los profetas que queda y por eso estoy escondido, para que tu obra no acabe conmigo”.

A esto podemos llamar el “Síndrome del Enebro y de la Cueva“, al cual todos somos vulnerables. Nos sentimos solos (a veces nos hemos apartado de otros voluntariamente) y nos vemos como los únicos que llevamos a cabo un ministerio digno. Somos protectores de la dignidad de Dios.

En primer lugar, Dios asegura a Elías y a nosotros que no está solo, hay 7.000 más que permanecieron fieles. Una vez más, la Palabra de Dios destaca la importancia de buscar y tener comunión con otros fieles hermanos . En segundo lugar, no nos engañemos, Dios no nos necesita para proteger su dignidad. Necesitamos ver a Dios como el Dios Soberano que está cumpliendo sus propósitos aun en medio de nuestras propias batallas e inconformidades. Él continúa construyendo su Reino aun en medio de nuestras aparentes derrotas.

La mayoría de las veces estamos llorando detrás de los “matorrales”, sin darnos cuenta de que el Dios Soberano continúa la tarea de la edificación de su iglesia.

Algunos pastores, líderes y hermanos, están sufriendo más de la cuenta por no tener a nadie (aparte del cónyuge) con quien orar, con quien compartir las cargas, a quien rendirle cuentas, etc. No hemos sido llamados a ser “llaneros solitarios”. Debemos pedirle a Dios que nos dé a alguien con quien poder compartir las cargas que llevamos Gá. 6:2.  A Elías Dios le dio a Eliseo.

Si estamos pasando momentos realmente difíciles a causa del desaliento y estamos enfrentando frustración, cansancio, depresión, expectativas fallidas de nosotros mismos o de otros, ¿qué necesitamos hacer por encima de cualquier otra cosa? Si sabemos de alguien que está a punto de dejar el ministerio ¿qué le decimos?. Dios le dijo al profeta confundido, herido, y desanimado, “párate en la presencia del Señor”. 1 Re. 19:11. 

Dios no sólo podía satisfacer necesidades físicas y emocionales de Elías, sino que además lo llamó a acercarse a su presencia. Esto es lo que necesitamos cuando llega el desánimo, cuando nos sentimos heridos o frustrados. Solo la presencia divina puede guardarnos, fortalecernos y levantarnos para unirnos a Dios en su obra.

V. La solución para el cristiano sobre el desaliento y el cansancio:

· Esperanza en Dios: Sal 42.
· Buscar Fortaleza del Señor: 1 Sam 30:6. 
· Echar las cargas sobre el Señor: Sal. 55:22.;  1 Pe. 5:6–7. 
· Reconocer al Señor Confiadamente: Pr. 3:5–8. 
· Orar por toda Preocupación: Flp. 4:6–7. 
· Poner los ojos en Cristo y su Ejemplo de Perseverancia:He. 12:1–3. 

Preparado por : Prof. Héctor Leites

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Comentarios El Desaliento y cansancio en la Iglesia de Hoy.

  "Caer está permitido. ¡Levantarse es obligatorio!."
"Sólo se ha perdido cuando se deja de luchar."
http://www.diostube.com/videos/4225/1-2-Como-superar-el-desaliento---Charles-Stanley
rblandon rblandon 21/09/2011 a las 03:22

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