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El Dinero y las misiones evangelizadoras.

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EL DINERO Y LAS MISIONES EVANGELIZADORAS

 

 

¿QUÉ HAY DE MALO CON LAS COSTOSÍSIMAS CAMPAÑAS DE EVANGELIZACIÓN? ¿ACASO NO SE NECESITAN MILLONES DE DÓLARES PARA ADELANTAR LA OBRA DEL SEÑOR?

 

La Mega Iglesia de Carlos "Cash Money" Luna y sus secuaces

 

No, no os confundáis amigos míos, que ésta no es la ceremonia de la entrega de los "Oscar" a los mejores predicadores que han recaudado cientos de millones de dólares por sus shows en vivo y en la TV

 

 

Primeramente que Dios te bendiga, querido hermano Apologista:

 

¿Sabes? Sin fe es imposible agradar a Dios. Estos eventos que hace el hermano Carlos cash Luna cuestan dinero. Imagínate transportar en avión toneladas y toneladas de equipo y personas del staff para hacer un evento de excelencia, eso cuesta. Nadie está obligado a ofrendar o a diezmar. Si te obligaron a dar dinero ese día del evento entiendo tus opiniones y las respeto, pero estoy seguro que a nadie obligaron a ofrendar. Voy a decir esto con todo respeto, si cuando viste a los diáconos con las cubetas se te fue la FE, pues creo yo que no ibas con la mirada a Dios, sino a las cosas del mundo. Dios dice en su palabra que "Como creíste te será hecho", mi pregunta es: ¿Querido hermano le creíste a Dios esa noche?.

 

Que Dios te bendiga.

 

Alejandro

 

Respuesta:

 

Mira Alejandro, el problema es que los populares evangelistas de la radio y TV, y en especial, los de la prosperidad, recaban millones de dólares libres de impuestos, y de los cuales una buena suma se va a sus bolsillos. Fíjate nomás cómo viven Carlos Cash Money Luna, Benny Hinnon Hinn, Paul "Gay" Crouch, Kenneth "Alto vuelo" Copeland y muchos otros como éstos y te darás cuenta que ellos están muy lejos de parecerse a nuestro Señor y sus apóstoles. Jesús y sus apóstoles no necesitaron dinero para cumplir con su cometido de extender el evangelio al mundo entero. Al contrario, Jesús ordenó a sus asociados que no llevasen nada para el camino, sino solamente báculo; no alforja, ni pan, ni dinero en la bolsa" (Marcos 6:8). Parece que los evangelistas han sacado de sus Biblias este pasaje, o simplemente lo han pasado por alto como irrelevante e inoperante.

 

En una ocasión Pedro le dijo a un cojo que descansaba en la puerta del templo, y que esperaba que le dieran limosnas, lo que sigue: "Ni tengo plata ni oro; mas lo que tengo te doy: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda" (Hechos 3:6). Así que Pedro hacía sus milagros, y extendía el evangelio del Reino,  sin tener ni un cobre en el bolsillo.

 

Por otro lado, me preguntó si en verdad Jesús y sus discípulos habrían invertido ingentes sumas de dinero para que esa gran multitud que vino desde Jerusalén, e Idumea, y de la otra parte del Jordán, y de los alrededores de Tiro y Sidón, pudiesen congregarse alrededor de él para oírlo predicar y hacer milagros estupendos. Recordemos que él mismo les había ordenado a sus seguidores que no llevasen dinero en la bolsa para su labor evangelizadora (ver Marcos 3:8-11). Sin duda Dios cuidaría de ellos, y tocaría los corazones de buenos hermanos para que les proveyeran de abrigo y alimento durante su travesía en los diferentes lugares a donde fueran (Fil. 4:10-19; Heb 13:2; Rom. 12:13; 2 Cor. 9).

 

¿Cuánto, en realidad, se necesita para reunir varios miles de personas alrededor de un predicador? Pues todo depende. Si se quiere hacer un mega evento con todo el confort del mundo como en las escandalosas mega iglesias, que contratan orquestas, conjuntos musicales de moda (roqueros, raperos, etc) con luces a colores, equipos electrónicos de última generación y todo eso, bueno sin duda cuesta mucho dinero. Pero Jesús fue más práctico, y como todos sabemos, él congregaba a sus seguidores alrededor de él y de su mensaje en los grandes campos o montes de Israel, al aire libre y lejos del mundanal ruido. A él no le preocupó si había asientos confortables y bien acolchados, o si había por allí un mega local para comprar o alquilar. Y no es porque no hubiera creyentes ricos como José de Arimatea y muchos otros que pudieron haber aportado los recursos monetarios suficientes facilitar la tarea de Cristo y sus apóstoles. La idea de Cristo era simplemente que su evangelio fuese predicado gratuitamente, sin el riesgo de que se convirtiese en un espectáculo más o un negocio vulgar como los que hay en el mundo profano de hoy.

 

Hoy en día, en mi país, hay pastores que reúnen millares de asistentes en locales alquilados, o en parques abiertos, donde sólo colocan sillas y parlantes en lugares estratégicos, reduciendo así los costos al mínimo. En realidad lo que interesa es la propagación del mensaje de Cristo, y no hacer de la reunión un espectáculo pagano donde hay bailes, canciones, y mensajes profanos disfrazados de piedad.   

 

Además, la cantidad no hace la calidad. Usted puede congregar a varios miles de asistentes a su alrededor, y eso no garantizará que todos serán fieles y leales al Señor. De hecho, en las iglesias grandes hay menos calor humano, menos contacto con los pastores que ya parecen estrellas de cine, y menos fraternidad. En Guatemala existe una mega iglesia liderada por Carlos Cash Luna, con todo el confort soñado, pero es un hecho de que aquellos que se reúnen en esa congregación no son mejores que los miembros de otras sectas que se reúnen en locales mucho más pequeños y en dónde sólo asisten uno pocos cientos de fieles o incluso algunas decenas no más.

 

Ahora bien, lo primero que debemos mirar en nuestras iglesias es si el evangelio que se está predicando en ellas es el auténtico o el mismo que predicaron Jesús, sus discípulos, y los discípulos de éstos, y si los feligreses  están caminando como el Señor anduvo. El número de asistencia es francamente de segunda importancia. El Apóstol Pablo jamás preguntó a alguno de los diáconos o ancianos de cualquiera  de las iglesias que él había fundado si el número de creyentes había aumentado, o si las ofrendas y diezmos eran dados por la membresía con puntualidad. Lo que sí sabemos por sus epístolas es que Pablo siempre manifestó alegría o preocupación al recibir informes sobre la fidelidad o no de los creyentes para con Cristo y su evangelio (Gál. 2:14; 5:7; Efe. 4:15; 1 Tes. 4:1). Así que debemos preguntarnos: ¿cuál es el mensaje central que proclama esta mega iglesia? ¿Enseña este destacado predicador el mismo evangelio que predicaron Jesús y sus seguidores? Sabemos que Cristo y sus apóstoles predicaron un reino o gobierno mundial que traería la justicia y la paz  duraderas para los hombres de buena voluntad. Su mensaje era sobre un mundo futuro de justicia y paz, donde los pobres y desvalidos serían plenamente dichosos y prosperados. ¿Pero enseñan este mensaje la mayoría de pastores de hoy, y en especial, los de las mega iglesias?

 

Y para terminar, los predicadores en general, y en especial aquellos del evangelio de la prosperidad, sólo se dedican a pedir dinero y más dinero para la obra que llevaban a cabo, invitando a la gente a "sembrar" o a "pactar", así como a ofrendar y a diezmar fielmente y puntualmente. Ah, y los diezmos se vuelven obligatorios, porque de no cumplir con este "mandato divino" te acusarán de estar robándole al mismo Señor del cielo y de la tierra, y en consecuencia tendrás que enfrentar su severo juicio en el día de las cuentas. De esta manera te manipulan y te hacen sentir culpable toda vez que incumples con este mandamiento sacrosanto.

 

En realidad poco le interesan al Señor las grandezas de nuestras obras si éstas no van acompañadas de una verdadera piedad. Uno puede construirle al Señor grandes y majestuosos templos, pero si no andamos en conformidad con sus preceptos, esos templos terminarán socavados y derrumbados. Ya vemos lo que le ocurrió a Israel y a sus templos, cuando la nación se desvió de la santidad y corrompió su corazón para ir en pos de lo profano e impío

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Comentarios El Dinero y las misiones evangelizadoras.

CALLA MURMURADOR Y CRITICON Y ENVIDIOSSO
CARLOS CARLOS 13/01/2012 a las 19:43
CALLA MURMURADOR Y CRITICON Y ENVIDIOSSO
CARLOS CARLOS 13/01/2012 a las 19:43

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