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¿De donde venimos?

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Viernes 7 de marzo de 2008

¿De dónde venimos? (1)

Fazale Rana

 

Un reciente hallazgo fósil y la evolución humana


Muchas personas están convencidas de que la evolución humana es un hecho. A menudo mencionan la existencia de homínidos en el registro fósil como evidencia de su convicción. Supuestamente, esas criaturas representan formas intermedias evolutivas entre una criatura con aspecto de simio y los humanos modernos.


El modelo evolucionista estándar para los orígenes humanos considera a Homo habilis como el primer miembro de nuestro género (Homo). Este homínido aparece inicialmente en el registro fósil alrededor de 2,6 millones de años atrás (maa) y habría dado lugar a Homo erectus alrededor de 1,9 maa.


La transformación directa de H. habilis en H. erectus pareció ganar apoyo con la recuperación de restos de homínidos en Dmanisi, Georgia en 1999 y 2001. Fechados con una edad aproximada de 1,8 millones de años, estos homínidos parecen ser intermedios en su morfología entre H. habilis y H. erectus.


El reciente análisis de fósiles de H. habilis y H. erectus recuperados cerca del lago Turkana, en Kenia, en 2000, enturbia el lugar de H. habilis en los escenarios evolucionistas humanos y amplía la brecha entre H. erectus y los humanos modernos. Los especimenes fósiles consistían en un cráneo sin rostro de H. erectus, fechada en 1,55 millones de años, y una mandíbula de H. habilis fechada en 1,44 millones de años. Los paleoantropólogos encuentran que cada uno de estos fósiles es sorprendente por distintas razones.


La fecha de 1,44 millones de años de edad para H. habilis significa que este homínido tiene que haber coexistido con H. erectus. Esta conclusión contradice el modelo estándar. Si H. habilis dio lugar a H. erectus no debería haber coexistido con este homínido. Los fósiles indican que H. habilis y H. erectus eran especies morfológicamente distintas que explotaron diferentes nichos ecológicos dentro de la misma región geográfica, reforzando la conclusión de que H. habilis no se transformó directamente en H. erectus.


Esta conclusión cubrió los titulares de varios medios populares que cuestionaron la validez de la evolución humana. (Por ejemplo, ver aquí.) Como suele ocurrir, los titulares exageraron y sensacionalizaron las implicaciones de estos hallazgos fósiles.


La coexistencia de H. habilis y H. erectus no cuestiona directamente la evolución humana. Significa simplemente que H. habilis no evolucionó hacia H. erectus mediante un proceso conocido como anagénesis. (Según esta idea, una especie se transforma en otra y la especie original desaparece.) En cambio, H. habilis podría haber dado lugar a H. erectus ramificándose desde la población original mediante un proceso denominado cladogénesis. Como alternativa, H. habilis y H. erectus podrían haber compartido un ancestro común, si bien no existe ninguna evidencia hoy que respalde esta propuesta.


Si bien la coexistencia de H. habilis y H. erectus no invalida la evolución humana, este descubrimiento resalta un par de razones por las cuales es prematuro afirmar que el registro fósil de los homínidos corrobora la evolución humana.


1. Los modelos evolucionistas humanos, aun los que parecen ser los mejor establecidos, son altamente especulativos y, como mucho, cuentan con un apoyo tenue del registro fósil. Vez tras vez, el hallazgo de un único fósil derriba una idea "bien establecida" de la evolución humana. Es difícil saber qué otras ideas arraigadas serán pronto abandonadas a medida que se desentierran y estudian nuevos especimenes de homínidos. Cuesta aceptar la evolución humana como un "hecho" dado el nivel de incertidumbre actual acerca de las relaciones entre los homínidos en el registro fósil y la inestabilidad constante dentro de la disciplina.


2. Es difícil saber cuáles fósiles de homínidos son formas intermedias transicionales y cuáles no. Antes de este descubrimiento más reciente, los homínidos descubiertos en Dmanisi, Georgia, eran considerados importantes formas intermedias transicionales entre H. habilis y H. erectus que respaldaban una transformación anagenética. La coexistencia de estos dos homínidos significa que los homínidos de Dmanisi no pueden ser formas transicionales. Esto plantea preguntas como: ¿Cuántos otros forms intermedias de transición en el registro fósil de los homínidos han sido interpretados erróneamente? y ¿Es posible que otros fósiles de transición clave hayan sido clasificados erróneamente?


Para que la evolución humana sea declarada un hecho, los antropólogos deben definir la ruta evolutiva que transformó a una criatura simiesca en los humanos modernos, incluyendo una progresión de las formas intermedias. La perspectiva obtenida de este trabajo reciente subraya cuán lejos están los biólogos evolucionistas de establecer este conocimiento indispensable.


El hallazgo de H. erectus también tiene sorpresas. La próxima semana describiré cuáles son esas sorpresas y cómo afectan los modelos evolucionistas humanos.


Para más información sobre la relación entre el registro fósil de los homínidos y la evolución humana, ver Who Was Adam?


Traducción: Alejandro Field
Artículo original: From Whence Do We Come? Part

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