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Entendiendo más sobre el arrebatamiento.

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viernes 8 de mayo de 2009

Entendiendo más sobre el Rapto o Arrebatamiento

Entendiendo más sobre el Rapto o Arrebatamiento

En vista de la evidente oposición al Rapto que de un tiempo a esta parte está manifestándose por parte de algunos, me veo en la necesidad de volver a escribir al respecto, usando también de un artículo que escribí hace unos años y que el releerlo creo nos hará mucho bien.

Antes de entrar en materia, y como comentario, diré que me asombra el encono que algunos negadores del Rapto manifiestan en contra de esa sana doctrina, la cual algunos se atreven a declararla como de "origen satánico", y otros se burlan de los que la blandimos (*)

 

 Pero más me maravilla, y esto en un sentido absolutamente opuesto, el énfasis glorioso que la misma Palabra hace acerca de lo que denomina la"Bienaventurada Esperanza" (Ti. 2: 13), la cual debemos "aguardar" - cual es - "la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo"(Ti. 2: 13). Justamente ese es el sentido del Rapto; no el de escapar del sufrimiento de la persecución, a modo de la que padecieron y padecen innumerables cristianos, sino, una vez arrebatados juntamente con los recién resucitados - el recibir al Señor en el aire, para estar siempre con Él (1 Ts. 4: 17)

¡Cristo va a volver por Su Amada! Ésa es la Bienaventurada Esperanza.

(*) "El restauracionista británico Gerald Coates escribe así: "La idea del Rapto es ridícula...Debemos concluir que la teoría del rapto secreto puede muy bien ser evangélica, aun y así no es bíblica. Es una idea grotesca - el Rapto puede ser una agradable doctrina para los cobardes, pero no es más que un pensamiento deseable, y debe ser relegada al área del mito y la fantasía; "What On Earth Is This Kingdom" pág. 36"

1. Inciertamente amparándose en Mateo 24

Los que enconadamente niegan el Rapto, pretenden buscar en la Palabra apoyo para su espuria disertación, y citan las palabras de Jesús de Mateo 24, buscando en ellas sentido para su causa.

No se dan cuenta de que el Señor se estaba dirigiendo, no a la Iglesia, la cual no existía todavía("las cosas que son"; Ap. 1: 19), sino mayormente a los que llegarían a ser judíos creyentes en Él; es decir, el Israel que será salvo al final de la Tribulación, ya que ese es el sentido. Probaremos este punto en un instante.

En Mt. 24, cuando los discípulos en el monte de los Olivos le preguntaron qué señal habría de Su venida, y del fin del siglo - es decir - del tiempo del gobierno de los gentiles (véase Dn. 2: 44, 45), el Señor empezó a dar una serie de explicaciones de carácter profético, comenzando con el célebre: "Mirad que nadie os engañe" (v. 4)

 

"El monte de los Olivos en la actualidad"

La abominación desoladora

El Señor en el versículo 15 se refiere a un hecho que es claramente constitutivo del tiempo de la Tribulación, por el cual, la llamada Gran Tribulación comenzará: "la abominación desoladora" (ver Dn. 9: 27; 12: 11).

Esto nos traslada inmediatamente a 2 Tesalonicenses 2, donde leemos:

"...se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios" (2 Ts. 2: 3b, 4)

Esto último es la abominación desoladora como tal: el Anticristo, a modo de Mesías, sentándose en el Santísimo del nuevo templo que todavía se ha de construir en Jerusalén.

En ese contexto son las palabras del Señor - insistimos - no en cuanto a la Iglesia, Su Amada, la cual en aquel tiempo ya habrá sido arrebatada para ir a las Bodas en el cielo, sino al Israel que será salvo (Ro. 11: 25, 26), una vez se percate de que el Anticristo no es su Mesías, al verle sentado como si fuera Dios en el templo de Dios.

"Maqueta del templo de Jerusalén"

Razonemos

"Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes" (Mateo 24: 15, 16)

¿Es que la Iglesia tiene que huir a los montes de Judea cuando ese hecho deplorable y monstruoso se produzca? (v. 15, 16)... ¿O no será más bien que el Señor se está dirigiendo a los judíos, que son los habitantes naturales de Judea?

"Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo; porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá" (Mateo 24: 20, 21)

¿Qué tiene que ver la Iglesia con el día de reposo (que equivale a sábado)? ¿No será más bien que el Señor se está dirigiendo a los judíos creyentes en Él, del tiempo que viene?

¿Quién huirá, la Iglesia, o el Israel de Dios que surgirá?

El mismo Señor nos confirma que ese será el momento de la Gran Tribulación, la mayor de todas las que han existido "desde el principio del mundo" hasta entonces, y que propiciará la huida del entonces pueblo de Dios: "Orad, pues, que vuestra huida...".

Esto último nos lleva a Apocalipsis 12: 6;

"Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días"

Compárese esto último con lo siguiente:

"Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio" (Ap. 11: 3)

La mujer es, el que será el Israel de Dios de la Tribulación y de la Angustia para Jacob, el cual será guardado y protegido soberanamente del Anticristo y sus huestes, al tiempo que los dos testigos de Dios estén desarrollando su ministerio verdaderamente profético; ¡nótese, los mismos días: 1260! Que equivalen a 42 meses, o tres años y medio; lo que durará la Gran Tribulación.

Todo esto nada tiene que ver con la Iglesia, ¡que no huye!, la cual, por cierto, no es mencionada en el libro de Apocalipsis a partir del capítulo 4 (después de "las cosas que son"; caps. 2 y 3; 1: 19).

No vale pues argumentar que la Iglesia va estar en este mundo durante la Gran Tribulación a tenor de las palabras de Jesús.

¿De qué nos hemos de preparar en aras a la Gran Tribulación?

Los que niegan el Rapto argumentan diciendo que esa doctrina es diabólica porque hace que los creyentes no se preparen para pasar por la Gran Tribulación... pero yo les digo lo siguiente: ¿Cómo habría uno que prepararse para pasar por la Gran Tribulación? ¿De qué estamos hablando? No digamos sandeces, por favor.

Les puedo fehacientemente asegurar que si la Iglesia verdadera fuera a quedarse durante la Gran Tribulación, no quedaría ni uno de nosotros con vida para recibir al Señor en las nubes, especialmente los fieles al Señor... ¿Realmente no creen que la gente del Nuevo Orden Mundial nos conoce, y tiene todos nuestros datos al detalle, sabe donde encontrarnos, y que no dudaría ir a por nosotros para cortarnos la cabeza en el mismo minuto en que sea quitado el que al presente detiene al Inicuo, que es el poder del Espíritu Santo? (2 Ts. 2: 6, 7). ¡Razone, hermano!

Lo único que pueden esos inicuos hacer ahora mismo al respecto, es hacernos dudar de la Bendita Esperanza, y no amar la venida del Señor, para de ese modo intentar que no seamos dignos de escapar de las cosas que han de venir (Lc. 21: 36)

Paradójicamente (o no), al respecto, estos que niegan el Rapto están siguiéndole el juego a 
"El Inicuo también "aguarda" pero no lo que nosotros, sino ¡a nosotros! Gracias a Dios que nosotros no a él"

Una cosa es clara: hasta que el poder del Espíritu Santo no sea llevado de nuevo al cielo, no se puede levantar el Anticristo, con la consiguiente Tribulación. La pregunta entonces es simple, amado fiel a Cristo, ¿Se puede imaginar usted en este mundo sin la llenura y el poder del Espíritu Santo? Pues según los detractores del Rapto usted y yo seremos desposeídos de la presencia poderosa del Espíritu Santo para que se pueda manifestar el Inicuo... ¡menudo sin sentido!

¡Lo que Dios nos dio, no nos lo va a quitar, y esto es el poder del Espíritu Santo! (Hchs. 1: 8)

Dios ha dicho cosa muy diferente: la Iglesia nada tiene que ver con el Anticristo, sino con Cristo, y ¡Él viene por Su amada!

2. Él va a volver a llevarnos con Él

Si no fuera porque el Espíritu Santo ha ido revelando los misterios de Dios a Su pueblo a través de las edades (y la última revelación es la contenida en el libro de Apocalipsis), nunca habríamos sabido acerca de los eventos que todavía tienen que acontecer, especialmente aquellos que son singularmente impresionantes, que nunca podríamos haber captado ni en la más audaz de las imaginaciones, como por ejemplo, la resurrección de los muertos en Cristo, y el consecuente Arrebatamiento de ellos y de los vivos en Cristo, tal y como lo leemos en 1 Tesalonicenses 4: 16, 17;

"el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire",

O en 1 Corintios 15: 52 "No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados".

Una de las más impresionantes promesas que Cristo nos hizo, es que Él iba a volver a por nosotros los que le esperamos, para librarnos de la ira venidera (1 Ts. 1: 10) que está para ser derramada en este mundo impío y enemigo de Dios.

Ésta era la continua esperanza de los primeros cristianos, los cuales, a diferencia de muchos actualmente, sólo vivían para el Señor, y anhelando Su venida.

"Nosotros esperamos el momento de ser como las águilas, e ir a recibir al Señor en las nubes"

 Harpazo: Arrebatamiento o Rapto

 

Que el Señor va a volver por Su remanente sobre las nubes, antes de volver en gloria a esta tierra para destruir la maldad e inaugurar el Reino Mesiánico, es un hecho el cual todos los verdaderos cristianos deberíamos creer.

Leemos en 1 Ts. 4: 17; "Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremosarrebatados juntamente con ellos..."

La expresión "seremos arrebatados" es exacta y concisa. El verbo en el griego original es "harpazo",y tiene el significado siguiente: "Arrebatar, raptar, apoderarse de, agarrar rápidamente". Es lo que un ladrón hace cuando entra en acción, roba al asalto y se va. Recordemos que el Señor vendrá "así como el ladrón" (Mt. 24: 43).

El Señor agarrará rápidamente a Su remanente para llevárselo a la Jerusalén Celestial. Y será"rápidamente", tal y como lo vemos en 1 Co. 15: 51, 52; "...todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos...".

Todo ello, porque el remanente ha sido hallado digno de escapar de las cosas terribles que vendrán sobre la tierra (Lc. 21: 36; Ap. 6: 1-17; 8; 9; 13; 15; 16; 17; 18). Ese remanente vivo sobre la tierra y todos los recién resucitados, todos, iremos a recibir a Cristo en las nubes.

No obstante, muchos han atacado la doctrina del Rapto o Arrebatamiento antes de la Tribulación. Se basan entre otras supuestas premisas, en que no puede ser cierta porque ningún Reformador enseñó esta doctrina, y que tal doctrina sólo tiene unos 180 años de antigüedad.

En primer lugar, y acerca de los Reformadores, debemos dejar constancia de la tremenda dificultad por la que pasaron los padres de la Reforma, como Lutero, Calvino, Melancton, Zwinglio, etc. en su lucha contra los desmanes de Roma, como para hilar tan fino respecto a que si el Rapto de la Iglesia iba a ser antes o después de la Tribulación, cuando ellos, estaban en esos momentos y ante el mundo, redescubriendo en la Biblia las verdades fundamentales, ocultas por siglos ¡Quizás era pedirles demasiado a esos hombres de Dios!

Publicado por MASTER en 17:09 Etiquetas: arrebatamiento

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