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El Gran negocio de la medicina.

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gran negocio de la medicina (parte 2)
En la sociedad argentina hay gente que consume todo tipo de “remedios” fabricados por los “laboratorios”, drogas que silencian –solamente por un momento- el dolor, la fiebre o un sentir indeseable de una enfermedad; y estrujan el bolsillo de las personas o las arcas del Estado (que también es el bolsillo de los ciudadanos).

Muchas personas, sobre todo los médicos humanistas, piensan que ningún laboratorio en el mundo, está para ayudar y sanar a los enfermos. Sus investigaciones no enfilan para ese lado, para el lado de la curación definitiva. Ellos están para que la gente ingiera la mayor cantidad de pastillas por día y si es posible de por vida. Ellos están para hacer su negocio.

El mayor movimiento de capitales económicos que hay en el mundo no es con la industria armamentista, sino con la industria de los medicamentos e insumos hospitalarios y médicos. Y este poder del dinero mata a más personas por segundo que la “industria de la guerra”.

Aunque parezca increíble, esta industria promociona y hasta puede colocar a muchos presidentes, en la mayoría de los Estados democráticos o autoritarios del mundo.

Comprobado es que las campañas políticas partidistas de los candidatos fuertes, con posibilidad de ganar las elecciones son financiadas hasta en un 50% por la industria farmacéutica.

Muchos líderes mundiales han brindado largas horas de discursos contra los arsenales atómicos, contra el armamentismo y las guerras. Pero han olvidado la matanza que se produce en todos los países del mundo contra millones de personas debido a la experimentación con algunas drogas y a los efectos adversos a largo tiempo.

Las empresas multinacionales dedicadas al desarrollo y elaboración de medicamentos han engañado a la mayoría de la gente, a la mayoría de los medios de difusión del mundo y a muchos dirigentes políticos, entre los que seguramente se encuentran los presidentes argentinos y latinoamericanos en las últimas décadas.

La Dra. Ghislaine Lanctôt, autora del libro La Mafia Médica dice:”Los remedios dan la impresión de curar, pero no curan. Simplemente eliminan la manifestación del problema en el cuerpo físico pero éste, tarde o temprano, resurge”.
Muchas drogas atenúan los efectos de una determinada dolencia momentáneamente, pero pueden desequilibrar otras partes del organismo. Por eso es altamente recomendable informarse adecuadamente, antes de comenzar un tratamiento medicamentoso, sobre las contraindicaciones, los efectos colaterales y secundarios, saber qué precauciones tomar y atender las advertencias.

Actualmente existen más de 3.800 drogas o principios activos desarrollados por los laboratorios y que son comercializadas por más de 24.000 firmas con sus respectivas marcas.

Los Estados se transforman en cómplices y algunos políticos son tentados por corruptos empresarios de laboratorios, de droguerías y por narcotraficantes, que terminan financiando gran parte de sus campañas electorales.
Nadie se salva de esta red de la “mafia médica” ni la Organización de las Naciones Unidas, ni la Organización Mundial de la Salud, ni los laboratorios, ni las droguerías, ni los políticos, ni las empresas privadas de salud, ni las empresas de medicina prepaga, ni se salva el Estado, ni los centros de salud, ni se salvan los hospitales públicos. Todo es cuestión de dinero y, cuando el dinero es el que manda, todo lo demás es secundario.

¿Y por qué las autoridades políticas, médicas, mediáticas y económicas lo permiten?
¿Por qué los gobiernos no acaban con este sistema de enfermedad, costosísimo por otra parte?

A ese respecto hay tres hipótesis.

La primera hipótesis indica que quizás no saben que todo esto está pasando... pero es difícil de aceptar porque la información está a su alcance desde hace mucho tiempo y en los últimos veinte años, son ya varias las publicaciones que han denunciado la corrupción del sistema y la conspiración existente.

La segunda hipótesis dice que no pueden acabar con ello... pero también resulta difícil de creer porque los gobiernos tienen el suficiente poder.
Y la tercera hipótesis es que quizás, no quieren acabar con el sistema. Lo cierto es que, eliminadas las otras dos hipótesis, ésta parece la más plausible. Y si un Gobierno se niega a acabar con un sistema que arruina y mata a sus ciudadanos, es porque forma parte de él, porque forma parte del sistema.

Comparado con los efectos de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, que dejaron muerte y desequilibrios genéticos en millones de personas, el desastre producido por los efectos adversos de los medicamentos en la población mundial, es sumamente superior.

Muchos “líderes mundiales” no hablan de este asunto, pero cada día nos explota sobre nuestras cabezas, una bomba atómica casi mil veces mayor a las que terminaros con la segunda guerra mundial. Y sobre todo explotan en las poblaciones pobres y analfabetas de todo el mundo.

“El individuo es soberano respecto de sus decisiones en torno a la propia salud, pero a veces no lo sabe; por eso es necesario recodárselo y enseñarle a usar su propio poder, y así tener una mejor salud y vida”, afirma la doctora Ghislaine Lanctôt, autora del best seller “La mafia médica”, un polémico trabajo que denuncia la forma en que organismos internacionales, gobiernos, laboratorios y entidades financieras manipulan los sistemas de salud.

“La Organización Mundial de la Salud (OMS), es el Ministerio de salud del “Gobierno Mundial” representado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). La OMS es la que establece las políticas de salud y todos los países miembros ejecutan estas políticas. Todo esto es parte de un programa que se llama el Nuevo Orden Mundial, anunciado por el entonces presidente de Estados Unidos George Bush en 1990, pero que ya estaba en preparación desde muchos años atrás”.

“El individuo ha entregado su poder a los médicos y su dinero a las Obras Sociales y al Estado. Es el poder absoluto, a nivel mundial, y existe porque está establecido con todos los organismos que funcionan como ministerios, la OTAN, UNICEF, UNESCO, FAO. Todas estas estructuras son los ministerios del “Gobierno Mundial” estableciendo las políticas en diferentes ámbitos para todos los países del planeta.

“Un ejemplo obvio es el de la gripe aviar. La epidemia no existe. Las cifras exactas son de 152 casos de personas que murieron en un plazo de nueve años a nivel mundial, pero la OMS y el “Gobierno Mundial” decidieron que habría una epidemia. Los gobiernos se previenen e invierten millones de dólares, en prepararse ante una epidemia que no existe.

También se preparan las mentes de las personas y cuando van a decidir que ya está la epidemia, la gente estará lista y en su cabeza dirá ¡es verdad! Es un ejemplo evidente de política y estrategia a nivel mundial, en el ámbito de la salud. Pero es así en cualquier ámbito: en la agricultura con la FAO, en la OMS con la salud…”

En su libro, la Dra. Lanctôt agrega: “La mafia a la que nos referimos es oficial, no es una estructura escondida al margen de la legalidad. Involucra directamente al poder legislativo. Y lo que ellos (los integrantes de esta estructura) llaman ilegal es la competencia. Por ejemplo los medicamentos genéricos, las medicinas suaves, la rama herbolaria, se elimina con formas claras de impedir el uso de productos, porque son competidores y molestan a la mafia oficial, que funciona bajo la protección y en sociedad con los gobiernos. Ellos llaman a los demás mafia, cuando en verdad son ellos la verdadera mafia”.

Nadie está al margen. El sistema involucra a muchos sectores, desde laboratorios multinacionales, empresarios médicos, dirigentes políticos y hasta jueces.

El Jueves 15 de mayo de 2009, un juez de Minnesota, en Estados Unidos, dictaminó que los padres de un niño de 13 años que quieren tratar el cáncer de su hijo con medicinas alternativas por razones religiosas han de someterlo, en cambio, a una terapia médica tradicional que incluya rayos y quimioterapia.

En una decisión de 58 páginas, el juez John Rodenberg, del condado de Brown, dijo que el paciente, Daniel Hauser, ha sido "descuidado a nivel médico" por sus padres y necesita la protección del Estado.

El juez Rodenberg declaró que Daniel quedará bajo la custodia de sus padres, Colleen y Anthony Hauser, pero que a su hijo se le habrán de realizar los exámenes pertinentes y se dispondrá que un oncólogo comience a tratarlo con métodos médicos convencionales lo antes posible.

Philip Elbert, el abogado de la familia del niño, describió la decisión como "desafortunada". "Creo que es un fuerte golpe para las familias", dijo. "Discrimina decisiones a las que los padres se enfrentan cada día respecto al cuidado médico de sus hijos. Esto reafirma la idea de que el gobierno es mejor que nosotros a la hora de tomar una decisión".

Daniel fue diagnosticado con linfoma de Hodgkin y dejó la quimioterapia tras realizar una sola sesión en febrero. El y sus padres optaron en cambio por "medicinas alternativas" en base a sus creencias religiosas.
Varios trabajadores sociales han acusado a los padres de Daniel de negligencia médica pero en la Corte, su madre insistió en que su hijo no sería sometido a quimioterapia por razones religiosas y que ella no obedecería al juez si éste ordenaba ese tratamiento médico.

Los médicos han dicho que Daniel tiene hasta un 90 por ciento de posibilidades de ser curado con quimioterapia y radiación. Sin esos tratamientos, sus posibilidades de supervivencia son, en cambio, del 5 por ciento.
¿Cómo creer esta verdad si tantas evidencias indican que las alternativas de tratamiento son múltiples y establecen otra realidad?

¿Y todavía en Argentina hay una ley nacional de patentes medicinales, que obliga a pagar al laboratorio un porcentaje por las drogas, que en su mayoría son inútiles o nocivas?

¿Cómo evitar pensar en una sociedad entre el Estado y las empresas multinacionales médicas que manejan miles de millones de dólares? ¿Cómo se distribuyen las ganancias y quienes son los titulares de las cuentas bancarias?
El sistema ya está impuesto y nada cambiará mientras la dirigencia política de una Nación siga negociando con la industria farmacéutica y alentando la enfermedad por el solo hecho de ganar dinero.

El negocio de la gripe porcina o el manejo del miedo

Por Fernando Lema


El pánico social es un excelente negocio. Lo vemos cotidianamente en la campaña electoral o en los noticieros televisivos. Pero ya lo vimos en 2002 con la gripe aviar cuando las empresas farmacéuticas lo ensayaron para producir antivirales, vendidos, pero que jamás fueron utilizados.

Lo que sorprende o interroga, es la urgencia con la que la Organización Mundial de la Salud lanza alertas mundiales antes de conocer la morbilidad, mortalidad, riesgos, difusión, tipo de cepa, métodos de diagnostico, disponibilidad y confiabilidad del mismo, tratamientos posibles y alternativos para países con bajos recursos, para la gripe producida por el virus mutante de la influenza porcina.

La gripe es una enfermedad frecuente en porcinos, por lo menos uno de cada cuatro cerdos en todo el mundo tiene anticuerpos, signo de haber padecido la enfermedad, pero rara vez hay contaminación humana. Por lo general, estos casos aparecen en personas que trabajan con los cerdos. También fueron descriptos algunos raros casos de personas que contagiaron el virus de la influenza porcina a otras. Mucho más rara es la adaptación del virus porcino a humanos y la generación de un nuevo virus especifico del epitelio respiratorio de la especie. El pasaje a humanos del virus de la influenza porcina se encuentra en los registros de los Centros de control de enfermedades infecciosas, en EEUU, desde hace algunas décadas. En los últimos cuatro años se conocieron 12 casos de infecciones por influenza porcina en personas.

De la misma manera que lo hacen los virus de la gripe humana los virus de la influenza porcina cambian permanentemente. Pero a diferencia del humano los virus de la influenza de otras especies, como las aves, pueden infectar a los cerdos y en esos casos, al reproducirse en las células del tracto respiratorio, los virus pueden intercambiar sus genes generando nuevos virus diferentes a los anteriores.

El número de muertos producido por la emergencia gripal en México es mucho menor que el causado al mismo tiempo en niños por la diarrea viral, o los accidentes de tránsito o el cáncer de pulmón, en el mismo país. O los muertos producidos por la crisis financiera y especulativa que dejó a millones de personas al borde del camino y aún más lejos de cualquier forma de asistencia.

En Abril de 2009, la prensa italiana titulaba: "40 millones de dosis de antivirales para proteger a toda Italia". Ese es el negocio, el pánico de la gente y la medicina espectáculo. Compro y resuelvo, ya no hay riesgo, la enfermedad no existe, la vacuna hizo el milagro esperado.

Pero más allá del miedo que precipita los precios del petróleo, hunde las agencias de viajes, cierra los negocios en México y aumenta los costos aeroportuarios por la compra de termómetros para controlar la temperatura de millones de viajeros y desplaza el personal de salud a problemas seguramente menos relevantes que los cotidianos del sistema sanitario, ¿cuánto le cuesta a la precaria salud mundial esta deriva de recursos? ¿Cuántos van a morir en el mundo como consecuencia de estos dramáticos desplazamientos de recursos deficitarios para pelear contra fantasmas?


El imaginario social sigue agitándose como con la peste en la Edad Media o con la gripe española, del siglo pasado o con el SIDA hasta que se volvió enfermedad crónica para los países ricos. La diferencia es que ahora la información mundial es instantánea y el reflejo de protección es comprar. La gente reacciona agotando los barbijos, inoculándose contra un virus con una vacuna que no los protegerá de la variedad recombinante surgida por el hacinamiento productivo entre cerdos y hombres.

Es la sociedad la que esta enferma, de falta de método, de ausencia de visión critica, de falta de sentido común y seguimos siendo víctimas de un manejo informativo sin análisis ni responsabilidad social, seguimos comprando espejitos de colores frente al temor a lo desconocido. Claro que ahora no hay muchos espejitos ni colores, hay solo dos, se llaman antivirales y lo venden dos empresas farmacéuticas cuyas acciones suben hasta las nubes cada vez que se anuncia una epidemia.

No es para sorprenderse que junto a la promoción mediática de las epidemias y la consecuente siembra del miedo social, aparezcan también las “recomendaciones” de los organismos médicos.

En la población infantil, la vacunación antigripal sólo estaba indicada para bebés y niños de hasta 5 años. Pero los pediatras ya recomiendan aplicarla a los que exceden esa edad.

Desde que en el último invierno boreal la Sociedad Americana de Pediatría amplió su criterio con respecto al uso de la vacuna antigripal en niños, la recomendación de vacunar se ha vuelto más abarcativa que nunca. Mientras que antes se la indicaba casi exclusivamente a los que tenían entre seis meses y 5 años o alguna enfermedad de base, hoy cada vez más pediatras en Argentina consideran conveniente su aplicación también en menores sanos de hasta 18 años.

La Sociedad Argentina de Pediatría y la Cátedra de Pediatría de la Universidad Nacional de La Plata -entre otros referentes que avalan esta tendencia- sostienen que las nuevas recomendaciones se encuentran ampliamente justificadas en la efectividad que demuestra la vacuna, los nuevos modos de vida y la actual situación epidemiológica.

Lo cierto es que en pleno período de vacunación antigripal, el nuevo criterio de aplicación tomó por sorpresa a un gran número de padres. Los mismos pediatras que el invierno pasado les habían dicho que no era necesario vacunar a sus hijos sanos si tenían más de cinco años, hoy les recomiendan hacerlo. Pero ocurre que esta tendencia no tiene todavía correlato en el programa oficial de vacunación, enfocado a la población de mayor riesgo.

"La campaña antigripal está dirigida especialmente a niños de entre 6 y 23 meses de edad que viven en hogares con necesidades básicas insatisfechas o nacieron prematuramente con bajo peso; además de embarazadas que están cursando el segundo y tercer trimestre de gestación; y adultos mayores de 65 años", explican desde el ministerio de Salud bonaerense.

En otras palabras, fuera de esas situaciones puntuales, o sin una orden médica que justifique su aplicación, los hospitales y centros de salud no aplican la antigripal en forma gratuita. De manera que quienes deciden seguir las nuevas recomendaciones médicas deben enfrentar la compra de una vacuna cuyo costo ronda los 50 pesos. Un negocio redondo basado en el miedo de los padres a que sus hijos contraigan gripe.

Esta ampliación de criterio surge de las “recomendaciones” del Comité Asesor en Prácticas de Inmunización de Estados Unidos para el período 2008-2009 y se basa en supuestas nuevas evidencias de que la vacuna antigripal es segura, efectiva y disminuye el uso de antibióticos.

Desde de la Cátedra de Pediatría de la Universidad Nacional de La Plata, explican que además han cambiado el medio ambiente del virus y los modos de vida de las personas. Si los chicos se quedaran en su casa hasta los tres años, como ocurría antes, tal vez la vacuna no sería tan necesaria. Pero hoy el contacto social comienza a edades cada vez más tempranas y, en consecuencia, las posibilidades de contagio son mayores".

Muchas personas piensan que desde hace tiempo ya se habría descubierto la cura contra el cáncer a través de un tratamiento médico económico, el cual se mantendría oculto de modo ex profeso, en razón de que, si saliera a la luz, se verían seriamente afectados los intereses creados de la industria farmacéutica y de todo el sistema de enfermedad.

El costo promedio de un tratamiento con quimioterapia para una Obra Social en Argentina es de aproximadamente $ 60.000, a ello se le deben sumar otros importes, como el de las vacunas para subir plaquetas, que ronda los $ 1.500 por cada unidad o los medicamentos para no vomitar, que cuestan unos $ 350 cada diez unidades.

Es muy probable que la verdadera causa de las enfermedades sea el miedo, y que en muchos casos, el sistema inmunitario de las personas sea vulnerado por el miedo.
Cuando una mujer recibe la noticia de que el resultado de su prueba de papanicolau reporta Infección por Virus de Papiloma Humano, inmediatamente lo relaciona con la posibilidad de tener cáncer y comienza otra vez el juego del miedo.

El Virus de Papiloma Humano (VPH) es el virus más común transmitido sexualmente. Al menos la mitad de los hombres y mujeres sexualmente activos contraerán Virus de Papiloma Humano en algún momento de sus vidas.

Cualquier persona que tenga contacto genital con otra persona puede padecer Virus de Papiloma Humano, pueden contraerlo y transmitirlo sin saberlo. Dado que el virus puede permanecer inactivo durante un tiempo prolongado, una persona puede estar infectada aún después de años desde que tuvo contacto sexual.

Hay más probabilidades de contraerlo si se tienen relaciones sexuales a temprana edad, si se tiene o ha tenido varias parejas sexuales o si se tiene una pareja sexual que haya tenido otras parejas.

Existen más de 100 tipos de Virus de Papiloma Humano de los cuales se pueden formar dos grupos principales: el de “bajo riesgo” que es el que va a causar las verrugas genitales, y el de “alto riesgo” que se ha vinculado con el cáncer cervicouterino, estos tipos de Virus de Papiloma Humano pueden provocar cambios celulares (Displasias); con el tiempo estos cambios pueden conducir al cáncer si no son tratados, sólo la infección persistente de Virus de Papiloma Humano de “alto riesgo” aumenta las posibilidades de padecer cáncer.

Las mujeres pueden practicarse la prueba de papanicolaou para prevenir el cáncer cervicouterino. Esta prueba revela cambios en las células producidas por el Virus de Papiloma Humano, detecta los cambios en etapas iniciales de manera que pueden ser tratadas antes de que se conviertan en cáncer.

Aunque durante muchos años el papanicolaou ayudo a disminuir la mortalidad por cáncer, ahora con los conocimientos de Biología Molecular que detectan el virus que provoca estos cambios, se puede diagnosticar con muchos años de anticipación el cáncer cervicouterino.

En la actualidad existe una prueba llamada TEST DE VPH ó “CAPTURA DE HÍBRIDOS” que detecta el material genético (DNA) del Virus de Papiloma Humano; si se realiza junto con el papanicolaou de Base Líquida alcanza una certeza diagnóstica del 99.97%. Esta prueba es recomendada por las principales instituciones de lucha contra el Cáncer y asociaciones médicas de distintos países.

Pero el real beneficio económico obtenido con el Virus de Papiloma Humano está en la vacuna, la cual, desde hace un tiempo comenzó a indicarse para niñas de 9 a 12 años ó mujeres menores de 26 años que no hayan iniciado vida sexual activa y que no tengan la Infección.

El virus del papiloma humano (VPH) es, en realidad, una extensa familia que incluye más de 100 tipos de agentes infecciosos, causantes de una de las infecciones de transmisión sexual más comunes. Al menos 13 de esos tipos son cancerígenos para los humanos.

Los estudios realizados en distintos países han demostrado la eficacia de la vacuna cuando se administra en niñas muy jovencitas, antes del inicio de las relaciones sexuales y de cualquier posibilidad de infección. Incluso así, la introducción de la vacuna contra el cáncer de cuello de útero en algunos países se ha visto acompañada de cierta polémica porque no habrá garantía absoluta de prevención al 100% hasta dentro de tres décadas, más o menos, cuando las niñas de 10 u 11 años vacunadas ahora lleguen a la edad en la que se empieza a manifestar el cáncer.

Sólo entonces habrá certeza de la validez del fármaco. Cabe además la posibilidad de que la vacuna, útil para determinados tipos de Virus de Papiloma Humano, genere resistencias y desvíe la infección hacia otros tipos de virus.

La enorme campaña de márketing que los laboratorios Merck y GlaxoSmithKline, fabricantes de la vacuna contra el cáncer de cuello de útero, llevan a cabo para promover dicha dolencia y el uso de dicho remedio está convirtiéndose en el asunto de salud que más atención ciudadana despierta. No es para menos pues las dos compañías se han embarcado en un proyecto mundial de expansión del miedo para obtener cuantiosos beneficios de Gardasil y Cervarix, las marcas de las vacunas.

El oncólogo Javier Herráez envió una carta al director de la revista Discovery Salud que fue publicada en dicha revista en septiembre de 2008, en su número 108. Este profesional sanitario desgrana con sutileza la publicidad sobre la vacuna que puede encontrarse en los centros públicos de salud y obtiene afiladas conclusiones, que no deberían pasarse por alto.

Cuenta Herráez que un buen día llegó al centro médico en el que trabaja y vio un montón de folletos en recepción sobre los que le explicaron que los había dejado allí “alguien de un laboratorio”. Se trataba de un folleto color naranja expandible cuyo título era: “¿Has oído? El cáncer de cuello de útero se puede prevenir”. Y en un texto más pequeño: “Consúltalo con tu médico”. En él se veían dibujos de mujeres, una de ellas hablando con una niña “muy delgadita”. En la parte baja de la primera hoja ponía: “Información importante sobre el cáncer de cuello de útero para niñas y jóvenes. Fundación MD Anderson Internacional, AEP [Asociación Española de Pediatría] y SEGO [Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia] (con los correspondientes logotipos)”.

El resto del folleto se dedicaba a hablar del cáncer de cuello de útero pero sin nombrarlo ni justificar lo que intentan promocionar. “Lo lamentable –continuaba este médico- es que la principal intención de ese folleto es inducir el miedo. ¿Cómo? Pues con palabras del estilo de “La amenaza del…”, “desgraciadamente mueren 40 mujeres al día en Europa…”, “Este virus se transmite muy fácilmente de una persona a otra”. Pero la que produce más vergüenza es esta: “Toda mujer que se infecte con el Virus del Papiloma Humano está en peligro de desarrollar este cáncer”. ¿Toda mujer? Basta leer en las fuentes médicas que la asociación entre la infección por el Virus del Papiloma Humano y el cáncer de cuello de útero es de carácter epidemiológico y se justifica por “criterios de causalidad”. Y lo que la gente corriente no entiende –y al parecer muchos médicos tampoco- es que eso no significa que tal relación se haya probado científicamente. Por eso sólo puede considerarse a ese virus un mero “factor de riesgo” que puede llegar a ser causa del problema o coadyuvar a él… o no”.

Lo que explica Javier Herráez es que un factor de riesgo no es una enfermedad. El negocio del miedo se basa en fabricar enfermedades, en asustar a la población hasta hacerla creer que está enferma. Y si no se consigue, al menos que se vacune “por si acaso”.

Llama la atención, como comenta el autor de la carta, que pese a ser un “panfleto” promocional de una vacuna no se cite en ningún momento el nombre de la misma. Lo lógico sería citarla hasta la saciedad pues en teoría es lo que se está vendiendo ¿no? Si el laboratorio no está vendiendo la vacuna ¿qué es lo que vende, qué pretende con ese mensaje publicitario?: Evidentemente, sembrar el miedo.

La mayoría de la población cree que su salud está en buenas manos. Cree a pies juntillas lo que los organismos sanitarios nos dicen acerca de las enfermedades y de las diversas formas de combatirlas. Nos han adoctrinado a creer en dogmas que no pueden ser puestos en tela de juicio, pues los pocos que así lo han hecho han visto sus carreras profesionales arruinadas. La nueva Inquisición sanitaria, amparada por las multinacionales farmacéuticas, no permite que nadie pueda sacar a la luz sus negocios mafiosos y los oscuros intereses que se esconden detrás de sus infranqueables muros.

Han exterminado toda competencia. A los investigadores médicos se les “orienta” y los disidentes son encarcelados y sus voces reducidas al silencio. Los posibles productos alternativos naturales que pudieran hacerles la competencia han caído en sus manos gracias a la denominada legislación Codex de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y a las patentes de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Los gobiernos y los medios de comunicación se ocupan de influir sobre la población alimentando el miedo a la enfermedad. Se manipulan los genes, se patenta toda forma de vida, se comercia con órganos, se irradian alimentos, se pasteuriza la leche, se imponen obligatoriamente más de treinta vacunas desde la infancia… y mientras tanto los costos suben y las multinacionales se enriquecen a costa de nuestra salud y obligándonos a un silencio selectivo.

Detrás están las grandes corporaciones bancarias, políticos con enormes sumas de dinero invertidas en acciones de los laboratorios farmacéuticos, como es el caso de Donald Rumsfeld, antiguo secretario de Defensa de los EE.UU., accionista de la compañía farmacéutica Gilead, la creadora de Tamiflu para la gripe aviar. Robert Zoellick, a quién el propio George W. Bush propuso para presidir el Banco Mundial, ha sido un buen amigo de la industria farmacéutica, como se ha publicado. Associated Press difundió que Karl Rove, el asesor más poderoso de Bush, ya dimitido, tenía un cuarto de millón de dólares en acciones de la farmacéutica Johnson & Johnson.

Las compañías farmacéuticas ofrecen dinero a los candidatos electorales de casi todos los países americanos. Luego los ganadores devuelven los favores con leyes hechas a la medida de estas corporaciones o con decisiones que las favorecen.

Y en Europa ocurre algo parecido. Por ejemplo, en un Congreso Médico las presentaciones y ponencias que aparecen en tales eventos están controladas y requieren obligatoriamente ser primero aceptadas por el "comité científico" organizador del congreso. ¿Y quién designa a ese comité científico? Pues generalmente quien financia el evento: la industria farmacéutica.
Hoy son las multinacionales las que deciden hasta qué se enseña a los futuros médicos en las facultades y qué se publica y expone en los congresos de medicina. El control es absoluto, una dictadura sanitaria que nos afecta a todos, incluso a los propios médicos que no tienen acceso a otra fuente de información que no sea la proporcionada por las industrias del sector.

El negocio de la salud

El dinero controla totalmente la Medicina. Y lo único que de verdad interesa a quienes manejan este negocio es ganar dinero. ¿Y cómo ganar más? Pues haciendo que la gente esté enferma… porque las personas sanas no generan ingresos. La estrategia consiste, en suma, en tener enfermos crónicos que tengan que consumir todo tipo de productos paliativos, es decir, para tratar sólo síntomas; medicamentos para aliviar el dolor, bajar la fiebre, disminuir la inflamación… pero nunca fármacos que puedan resolver una dolencia. Eso no es rentable, no interesa. La medicina actual está concebida para que la gente permanezca enferma el mayor tiempo posible y compre fármacos; si es posible, toda la vida.

Mártires de la "farmafia"

Nombres como Mirko Berljanski, que trabajó en el Instituto Pasteur de Francia bajo la tutela de un premio Nobel o como el Dr. Duesberg, eminente investigador de inmunología de Estados Unidos. A ambos se les cerró su laboratorio y se les prohibió seguir investigando otras alternativas al SIDA porque se alejaban de la “sacrosanta” verdad oficial.

Los que quieren ayudar son condenados por charlatanes, y los verdaderos charlatanes, los mafiosos de la salud, gozan de todos los privilegios y se llenan los bolsillos a costa de nuestras enfermedades. El silencio de las personas ante esos atropellos los mata y los empobrece, además de ser un atentado a los derechos humanos.

En Estados Unidos, otro caso indignante fue el del Dr. Halstead, un médico de California de gran reputación al que se le retiró la licencia para ejercer e incluso se le prohibió afirmar en público que había estudiado medicina. Se lo condenó a cinco años de cárcel por tratar a algunos pacientes de cáncer con unas hierbas medicinales que se trajo de Japón. No hubo muertes ni denuncias por parte de sus pacientes. El crimen de este doctor fue apartarse de los tratamientos oficiales del cáncer: quimioterapia, radioterapia y cirugía.

En definitiva, y tal como denunció la Dra. Lanctôt, el llamado sistema sanitario es en realidad un sistema de enfermedad. Se practica una medicina de la enfermedad y no de la salud. Una medicina que sólo reconoce la existencia del cuerpo físico y no tiene en cuenta ni el espíritu, ni la mente, ni las emociones. Y que además trata sólo el síntoma y no la causa del problema. Se trata de un sistema que mantiene al paciente en la ignorancia y la dependencia, y al que se estimula para que consuma fármacos de todo tipo.

El negocio no se termina ya que la estimulación al consumo de medicamentos también está apuntada a los más pequeños.

La empresa Arcor, que tiene su sede en Arroyito en la provincia de Córdoba, comercializa desde hace un tiempo los conocidos caramelos “Menthoplus” con un nuevo formato. Bajo el nombre de “Nuevos Menthoplus Sour Ácidos”, los caramelos tienen la forma y la consistencia de cualquier pastilla que se venda bajo receta; incluso están envasados de la misma manera: en blisters conteniendo 12 unidades. En su variedad “Mix Berries”, con sabor a cereza, frutilla y uva, tardan aproximadamente un minuto en disolverse en la boca y están al alcance de cualquier niño o niña en cualquier kiosco. ¿Será que “alguien” pretende que los chicos, ya de pequeños, aprendan a manejar los blister de medicamentos?

El médico es -muchas veces de forma inconsciente- el eslabón más grande de la gran industria. Durante los años que pasa en la Facultad de Medicina el sistema se encarga de inculcarle determinados conocimientos y de cerrarle los ojos a otras posibilidades. Posteriormente, en los hospitales y congresos médicos, se les refuerza en la idea de que la función del médico es curar y salvar vidas, de que la enfermedad y la muerte son fracasos que deben evitar a toda costa y de que la enseñanza recibida es la única válida. Además se les enseña que el médico no debe implicarse emocionalmente y que es un "dios" de la salud. Y los pacientes, que cada vez necesitan más paciencia para soportar el sistema, acuden fielmente y cada vez en mayor número a los centros de salud ante el menor mal estar; y seguramente se retirarán del lugar con alguna “divina” receta luego de algunos minutos de atención de rutina.

Fuentes:
Gabriel Scaglione ONG Médicos Humanistas sin fronteras. Tel: (54-261) 435-0698.
www.medicoshumanistas.2008.net.ar
www.ingresouncuyo.medica.net.ar
www.rhufeliano.arg.net.ar
Claudia Danelutti
www.dsalud.com/numero47_4.htm
www.humanizar.es
VADEMÉCUM VALLORY 2.000 de Havas Medi Media Ediciones Médicas S.A. 31ª Edición
 
Enviado por otras alternativas a las 12:05 AM  
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Comentarios El Gran negocio de la medicina.

No hay que generalizar en este tipo de casos; porque hasta a muchos grandes profesionales se les han presentado complicaciones, a pesar de que han tomado todos los cuidados necesarios. En Estados Unidos, sin embargo y es algo que no se puede poner en duda, estos casos aumentan de una manera dramática, poniendo tristemente en entredicho el trabajo de otros buenos galenos. Muchas gracias por dejar este espacio para opinar.
negligencia medica negligencia medica 28/07/2010 a las 17:51
No hay que generalizar en este tipo de casos; porque hasta a muchos grandes profesionales se les han presentado complicaciones, a pesar de que han tomado todos los cuidados necesarios. En Estados Unidos, sin embargo y es algo que no se puede poner en duda, estos casos aumentan de una manera dramática, poniendo tristemente en entredicho el trabajo de otros buenos galenos. Muchas gracias por dejar este espacio para opinar.
negligencia medica negligencia medica 28/07/2010 a las 17:52
No hay que generalizar en este tipo de casos; porque hasta a muchos grandes profesionales se les han presentado complicaciones, a pesar de que han tomado todos los cuidados necesarios. En Estados Unidos, sin embargo y es algo que no se puede poner en duda, estos casos aumentan de una manera dramática, poniendo tristemente en entredicho el trabajo de otros buenos galenos. Muchas gracias por dejar este espacio para opinar.
negligencia medica negligencia medica 28/07/2010 a las 17:53
Perfecto blog, estoy encantada con el número de informaciones e aclaraciones de su contenido.
En hora buena , me siento acompañada...voy a verlo todos los dias.Y además, está lindo, espero 
aprender mais y dejar el mio así de bueno !!


Abrazos,
Nina.





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