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Intimidades en votación de Benedicto XVI

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Intimidades de una votación: cómo fue la carrera entre Bergoglio y Ratzinger


La candidatura del actual Papa fue la única organizada desde el principio. Quienes apoyaban al argentino estuvieron a dos votos de frenar el ascenso del alemán.


Lucio Brunelli. LA REPUBBLICA. ESPECIAL



Domingo 17 de abril. "Esta tarde tomé posesión de la habitación en la Casa Santa Marta. Apenas dejé las valijas traté de abrir las persianas porque la habitación estaba a oscuras. No pude. La explicación fue que las persianas habían sido selladas. Clausura del cónclave..."

Así comienza el diario de un influyente purpurado que en su cuaderno escribió no solamente impresiones y notas de color sino también el resultado de las cuatro votaciones que llevaron a la elección de Benedicto XVI. Un documento cuyo autor, obviamente, no podemos revelar. Surge de allí un cuadro inédito, más agitado, de la elección del cardenal Joseph Ratzinger: en el tercer escrutinio, la minoría renuente a votar al ex prefecto de la Fe había formado un bloque respaldando al cardenal argentino Jorge Bergoglio, acercándolo al objetivo de los 40 votos: muy pocos para elegir al primer Papa latinoamericano de la historia pero suficientes para impedir, en términos aritméticos, alcanzar el techo mínimo de los 77 votos necesarios para elegir al nuevo Pontífice (115-40=75).

¿Y la obligación del secreto? Fue decidida por los papas sobre todo para tutelar la libertad del cónclave: una filtración de noticias antes o durante el cónclave, con los "escaños" de la Sixtina todavía abiertos, podría condicionar las sucesivas votaciones. Otra cosa, menos grave, creemos, es una violación del secreto post factum.

Lunes 18 de abril, 16.33 hs.: "La lenta procesión de los cardenales al Aula de las Bendiciones comienza a avanzar hacia la Capilla Sixtina... Los 115 cardenales -el cónclave más populoso de la historia moderna- se disponen en seis grandes mesas preparadas a los lados de la capilla. Se distribuyen las boletas. En su diario, nuestra fuente transcribiría solamente los votos que correspondieron a las personalidades más visibles, dejando de lado los numerosos votos sueltos. El cónclave se abre con una única candidatura "organizada", la del cardenal Joseph Ratzinger. Las previsiones de los más informados oscilaban entre los 30 y los 50 votos ya seguros para el ex prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Obtiene en realidad 47. A Ratzinger le faltan todavía 30 votos para alcanzar los dos tercios necesarios para la elección.

Muy inferiores a las estimaciones conjeturadas son en cambio las preferencias recogidas por el cardenal (Carlo Maria) Martini. Diversos medios imaginan un cabeza a cabeza en el primer escrutinio entre las dos eminentes personalidades. La diferencia fue, en cambio, muy amplia y neta. La verdadera sorpresa del primer escrutinio es el cardenal argentino Bergoglio. También él jesuita, como Martini, aunque entre ambos cofrades no siempre ha habido una sintonía perfecta: en los años setenta, en la época del generalato de Arrupe y de los encendidos debates sobre la Teología de la Liberación, Bergoglio había tenido que dimitir como provincial de la Compañía de Jesús porque no compartía la línea "aperturista" de los vértices de la orden ignaciana.

El arzobispo de Buenos Aires supo ganar, no obstante, sobre todo en los últimos años, una difusa fama de hombre de Dios. Seguro en el plano doctrinal, abierto en el social, intolerante en el plano pastoral hacia la rigidez mostrada por algunos colaboradores de Wojtyla sobre temas de ética sexual ("Quieren poner a todo el mundo en un pre servativo", comentaba con los amigos en la vigilia del cónclave). Características que, a falta de un verdadero candidato de "izquierda", alternativo a la línea de Ratzinger, harán de Bergoglio el hombre de referencia para todo el grupo de los cardenales más renuentes a votar al decano del Sacro Colegio.

Lunes por la noche. La cena es a las 20.30. "Conversamos en la mesa, intercambiando las impresiones sobre la primera votación que no llegó a nada. Otros diálogos se producen después de la cena en las habitaciones. Como en todos los hoteles, a las miles de prohibiciones ya existentes, se agrega la del humo. El cardenal portugués José Policarpo da Crux, con fama de fumador empedernido, no resiste y sale a fumarse un buen cigarro".

Los que apoyan a Ratzinger se concentran en el gran bloque de los inciertos: un poco más de 30 preferencias dispersas. Los amigos del cardenal Ruini hacen saber que su pequeño paquete de votos (6) se volcará al cardenal decano. En el frente opuesto prevalece la orientación a formar un bloque en Bergoglio. También los cardenales que votaron a Martini se convencen de apuntar al arzobispo de Buenos Aires. Sería el primer Papa latinoamericano de la historia, y seguramente por lo menos una parte de los 20 cardenales provenientes de América latina lo sostiene. Es sabido por todos los participantes en el cónclave que por lo menos dos cardenales del mismo continente están aliados a Ratzinger: el colombiano Alfonso López Trujillo, áspero adversario de la Teología de la Liberación, y el chileno Jorge Arturo Medina Estevez, ya responsable de la edición chilena de la revista Communio, criatura teológica de Ratzinger.

El objetivo realista de la formación minoritaria que quiere apoyar a Bergoglio es crear una situación de impasse, que lleve al retiro de la candidatura de Ratzinger. En términos concretos, centrar ese objetivo significa derribar el muro de las 39 preferencias. O sea un tercio más uno de los votos. De manera que, para el candidato más fuerte, sea matemáticamente imposible alcanzar los 77 votos.

Martes 19 de abril. Las votaciones empiezan a las 9.30. Tal como estaba previsto, Ratzinger vuelve a subir (65), pero queda a 12 puntos de la cima. A 30 puntos de distancia pero con un crecimiento neto está Bergoglio, que agrega otros 25 votos a su dote inicial. En su nombre confluyen, tal como estaba previsto, los seguidores de Martini (9) y también un número discreto de cardenales que la noche anterior habían dispersado su voto (16). El jesuita argentino está a un paso del umbral de los 39 votos que, teóricamente, puede permitir a una minoría organizada frenar la elección de cualquier candidato.

A las 11 se procede a la segunda votación de la mañana. Y las esperanzas de la minoría parecen estar a punto de hacerse realidad. Ratzinger sigue creciendo, de 65 a 72. Le faltan apenas 5 votos para ser el 264ø sucesor del apóstol Pedro. Pero también Bergoglio crece, de 35 a 40. Supera -por poco- el umbral que torna matemáticamente imposible la elección de Ratzinger. Si los que apoyan al arzobispo de Buenos Aires decidieran, compactos, resistir a ultranza, alzando las barricadas a nivel de 40, el cardenal alemán podría alcanzar como máximo 75 votos. Y vería así esfumarse la elección por apenas dos votos.

"Gran preocupación entre los purpurados que desean la elección del cardenal Ratzinger..." Muchos ven a Trujillo acercarse, en particular, a los cardenales latinoamericanos; trata de convencerlos de que no hay verdaderas alternativas a Ratzinger. En el otro frente comienza a abrirse paso un optimismo cautísimo sobre la posibilidad de frenar, a pocos metros de la llegada, la carrera del cardenal bávaro. "Mañana, grandes novedades", susurra el cardenal Martini con una sonrisa sibilina a uno de sus colegas, durante la pausa del almuerzo. Cuando se le pide una aclaración, Martini confía que prevé un cambio de candidatos para la mañana del día siguiente, en caso de que también las dos siguientes votaciones de la tarde concluyeran en nada. Algunos testigos lo ven abordar al cardenal portugués José Saraiva Martins: los dos se conocen desde los años setenta, cuando ambos eran rectores de la Universidad Pontificia en Roma.

Pero la condición para que los planes de la minoría tengan éxito es que no se abran fisuras en el bloque que se formó en torno de la candidatura de Bergoglio. No obstante, una fisura, y además no tan pequeña, se está por abrir. Cuando los 115 electores, a las cuatro de la tarde, regresan a la Sixtina, el resultado del cónclave ya está decidido.

Martes 19, 16.30. El resultado de la última y decisiva votación del cónclave: Ratzinger, 84 votos; Bergoglio, 26. En el gráfico sobre el escrutinio, nuestra fuente también anotó, por "curiosas", las preferencias obtenidas por los cardenales en retiro Bernard Law, ya arzobispo de Boston obligado a las dimisiones por el escándalo del clero pedófilo, y Giacomo Biffi, combativo arzobispo emérito de Bolonia. Estos últimos recuerdos en el diario: "También el cardenal Ratzinger, a medida que se desarrolla el recuento de las boletas, anota los votos con cuidado sobre su hoja. Luego, cuando a las 17.30 superó el quórum de los 77 votos, en la Sixtina hay un momento de silencio, seguido de un largo aplauso cordial."

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Comentarios Intimidades en votación de Benedicto XVI

Empecé a leer tus comentarios, meramente acertados acerca de el infierno, me gustó, muy adecuado, ésto hizo que me interesara en otros artículos tuyos, sin embargo, qué decepción la mía cuando veo que te pones a hablar del Vicario de Cristo Jesús, mismo representante de Dios en la tierra, lo más triste es que no citas la fuente, es muy fácil hablar sin tener bases sólidas como el testimonio propio, lo que tú está haciendo querido hermano en Jesús, es destruir pero no al demonio, déjate de inventos, no ganarás la Gloria si tu "fe" está cimentada sin incluir a nuestra por Cristo en la cruz heredada, LA SANTÍSIMA SIEMPRE VIRGEN MARÍA, lo tuyo más bien suena a política y a chisme que nada tiene que ver con Dios, ésto te hace un anatema.

Que Dios Padre envíe su Santo Espíritu y te inunde de discernimiento si piensas seguir profesando.

El deber del verdadero cristiano es construir no destruir, A NADIE, solo a Nuestro Señor Jesucristo es quien le pertenece el juicio.

Bendiciones abundantes para ti y tu familia.

En Jesús y María siempre virgen.
Católica Católica 11/02/2009 a las 19:26

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