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Jeremías y los Falsos profetas de siempre

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JEREMÍAS Y LOS FALSOS PROFETAS DE SIEMPRE

Entendiendo más sobre los tiempos y las sazones, y el peligro de estos días

Índice del Tema

“Así ha dicho Jehová de los ejércitos: No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan; os alimentan con vanas esperanzas; hablan visión de su propio corazón, no de la boca de Jehová. 17 Dicen atrevidamente a los que me irritan: Jehová dijo: Paz tendréis; y a cualquiera que anda tras la obstinación de su corazón, dicen: No vendrá mal sobre vosotros… 21 No envié yo aquellos profetas, pero ellos corrían; yo no les hablé, mas ellos profetizaban… 31 Dice Jehová: He aquí que yo estoy contra los profetas que endulzan sus lenguas y dicen: El ha dicho. 32 He aquí, dice Jehová, yo estoy contra los que profetizan sueños mentirosos, y los cuentan, y hacen errar a mi pueblo con sus mentiras y con sus lisonjas, y yo no los envié ni les mandé; y ningún provecho hicieron a este pueblo, dice Jehová”  (Jeremías 23: 16, 17; 21; 31, 32)

"JEREMÍAS Y LOS FALSOS PROFETAS DE SIEMPRE"

1. El terrible engaño de creer que ahora reinamos y poseemos

Hoy en día ocurre como en los tiempos de Jeremías, cuando el pueblo judío pensaba –engañado por los falsos profetas de entonces – que iba a prosperar como en los días de Salomón, cuando lo que se avecinaba era la inmediata destrucción de Jerusalén, y la deportación de muchos a Babilonia.

Mientras hoy en día se predica incesantemente desde tantos púlpitos que es la hora en la que el creyente ha de recibir la abundancia material de las naciones, y a disfrutar de su herencia aquí y ahora, esto mismo ya ocurría en tiempos de Jeremías con aquellos falsos profetas denunciados por la misma Palabra de Dios.

En el mismo espíritu que el “hijo pródigo”, el cual quería la herencia estando su padre en vida (Lc. 15: 11ss), estos falsos profetas de la actualidad, incitan al pueblo de Dios a ser ya - y de facto – reyes; y reyes que posean las riquezas de este mundo.

Al menos el hijo pródigo sólo quería lo que le iba a corresponder, mientras que otros van incluso más allá. En este sentido, hace poco vi a un predicador de la prosperidad impunemente diciendo en un congreso aquí en Madrid, España: 

“El cuervo es un animal que la Biblia lo califica como demoníaco…Dios lo va a usar como le de la gana…los impíos van a venir a la iglesia a traerte plata, los traficantes van a venir a traerte el tesoro, y Dios lo va a hacer; no les cierres las puertas a los cuervos que Dios va a traer…prepárate que viene el establecimiento del Reino, prepárate que vienen finanzas…” (1)

Según la enseñanza de ese varón, y que todos aplaudían en el congreso, Dios va hacer que las riquezas atesoradas por los traficantes, conseguidas por la extorsión y el crimen, sean depositadas por ellos mismos en nuestras manos… ¿Cómo se puede llegar a enseñar tamaña perversión? ¿Cómo pueden los asistentes decir amén a eso? ¿Qué tipo de terrible ceguera espiritual se está propagando hoy en día en medio de tantos creyentes?

Prácticamente, todo el mensaje de estos falsos profetas radica en la dirección del materialismo y la búsqueda del poder y del dinero. Es simple codicia, y entre otras cosas, un escándalo para los oídos de cualquiera.

¡Hemos llegado a ser piedra de tropiezo para muchos, y excusa para que se rechace el Evangelio por parte de muchos!

“El cuervo es un animal, creación de Dios como todos los demás"

“¿La iglesia ha de esperar y anhelar el sucio y manchado dinero con sangre y vicio de los traficantes?"
“El cuervo es un animal, creación de Dios como todos los demás. Que Elías fuera alimentado por cuervos en un momento dado (1 Reyes 17: 6) no significa que los narcotraficantes van a proveer a la iglesia. ¡Eso es sacar el texto del contexto!” “¿La iglesia ha de esperar y anhelar el sucio y manchado dinero con sangre y vicio de los traficantes? ¡Dios nos libre! ¿Cómo se puede predicar eso?

 

En ese mismo certamen, otro predicador se expresaba del siguiente modo:

“Dios sueña contigo, Él te lleva en la billetera, tiene tu fotografía en Su billetera…yo quiero que sueltes, si es una casa, dile Señor: una casa; si es un coche, es un coche; si tienes sueños para las naciones, comienza a declararlos….esta es la generación que sacará a la nación de la crisis” (2)

¿Por qué este énfasis maligno en lo material, hasta el punto de decir que “Dios tiene tu fotografía en Su billetera”, cuando la Biblia dice diametralmente lo opuesto?:

“…hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales. 6 Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; 7 porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. 8 Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. 9 Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; 10 porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores (1 Timoteo 6: 5-10)

Como la misma Palabra lo dice: están envanecidos, nada saben, y han caído en tentación y lazo.

“Dios no tiene billetera, ya que todo le pertenece."Como fue con Balaam, profeta amante del dinero; así está siendo con todos aquellos que participan de su mismo espíritu”
“Dios no tiene billetera, ya que todo le pertenece. Y si lo que se ha pretendido decir es que somos muy valiosos y por eso Él nos lleva en “su billetera”, eso es una estupidez, ya que lo más precioso de Dios no es “su billetera”, sino nosotros mismos, en Cristo. Por eso entregó a Su propio Hijo por nosotros” “Como fue con Balaam, profeta amante del dinero; así está siendo con todos aquellos que participan de su mismo espíritu”

Como en los tiempos de Jeremías en cuanto a los creyentes que rodeaban al profeta, hoy en día, la iglesia genéricamente hablando, ha de arrepentirse de muchos pecados, y volverse genuinamente al Señor de todo corazón.

La iglesia que ven nuestros ojos, vive en cierta manera en el mismo espíritu que aquellos judíos que iban a ser deportados; es decir, en autosuficiencia, materialismo, hedonismo, codicia, ligereza, presunción en vez de fe, etc. etc. (véase la iglesia de Laodicea, Ap. 3: 14ss)

Gran parte de la iglesia que ven nuestros ojos (ya que conoce el Señor a los que son suyos), vive como si Cristo jamás fuera a volver. Vive como si ya reinara, como si ya hubiera llegado a la meta.

Hace poco veía yo un vídeo en el que se veía una fiesta en una congregación, donde todos y cada uno, incluido el pastor, estaban vestidos como de reyes y reinas, pretendiendo - “proféticamente” - reinar sobre este mundo aquí y ahora.

¡Cómo suenan de reales y actuales las palabras inspiradas del apóstol Pablo!:

“Ya estáis saciados, ya estáis ricos, sin nosotros reináis. ¡Y ojalá reinaseis, para que nosotros reinásemos también juntamente con vosotros!” (1 Corintios 4: 8)

Muchos ya reinan sin Cristo presente… sólo en su fantasiosa imaginación. Esto es así porque no entienden los tiempos…porque no conocen las Escrituras.

“Es necesario romper con todo ese engaño espiritual que caracteriza la falsa enseñanza dominionista, cargada de codicia y ambición"

 “Es necesario romper con todo ese engaño espiritual que caracteriza la falsa enseñanza dominionista, cargada de codicia y ambición, manifestada por los falsos maestros de hoy en día, la cual ata al creyente que se presta a escuchar y llega a creer que es palabra de Dios”

Por no entender los tiempos
“Amados, ahora somos hijos de Dios, y todavía no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él…” (1 Juan 3: 2)

Muchos hoy creen que la escatología (tratado de las últimas cosas), es más bien un problema que otra cosa; ¿La razón?, pues porque contradice gran parte de su sistema de creencia, en cuanto a lo venimos explicando.

César Castellanos, el principal docenario (G12), dice lo siguiente en su libro “Liderazgo de éxito a través de los doce “, pág. 374:

 “Primeramente llevábamos a cabo un programa…con enseñanza de hermenéutica, homilética, escatología…etc., pero los resultados no iban acordes a la necesidad de la iglesia, porque las personas llenaban sus mentes de conocimientos, pero no daban fruto”.

La escatología es la parte de la teología que estudia las últimas cosas; es decir, la profecía bíblica. Decir por parte de Castellanos que el estudio y aplicación de la escatología sólo llena la mente de conocimiento y no da fruto, es diametralmente falso y – a todas luces - malintencionado.

Otro tele predicador, llamado “apóstol de mercado”, dijo una vez que él no enseñaba el libro de Apocalipsis, porque “no lo entendía”, y mientras yo veía y escuchaba esto, me dirigía a él, como diciéndole: “pues bájate del púlpito, y aprende”.

Realmente, no les interesa lo que la Biblia ha de decir acerca de lo que debemos esperar de parte de Dios para este tiempo.

Fuera del contexto puramente bíblico, muchos han llegado a sus propias conclusiones en cuanto a lo que el creyente ha de esperar en este tiempo de parte de Dios, y lo que ocurre es que cuando se confronta lo que creen y enseñan, con lo que la Palabra profética dice, entonces la escatología les es un problema, ya que esta enseña lo contrario a lo que ellos han decidido creer y enseñar.

A partir de ese momento, existe una constante pelea y riña entre lo que subjetivamente se cree, y lo que la Biblia realmente enseña.

El asunto de fondo estriba en que si no se tiene un suficiente conocimiento bíblico acerca de la profecía, entonces no se puede saber qué es lo que un creyente debería esperar de parte de Dios para este tiempo; de ahí que tantos se dejen engañar por todos esos falsos maestros y falsos profetas.

¿Cómo debemos proceder en esta tierra y en este tiempo? Pues la Palabra no puede ser más clara:

“…todavía no se ha manifestado lo que hemos de ser…” (1 Jn. 3: 2)

Aún y siendo hijos Suyos (por adopción), no hemos todavía recibido la herencia eterna, sino que aquí y ahora, así y como Cristo nos dio cabal ejemplo, vivimos como siervos…y amigos míos, un siervo ¡¡¡no es un rey!!!

Cristo es el Rey, pero cuando anduvo entre los hombres, no vivió como Rey, sino como siervo:

“He aquí mi siervo, a quien he escogido…” (Mt. 12: 18)

y Él mismo dijo lo siguiente:

“Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán…” (Juan 15: 20)

El siendo el Señor, se hizo siervo… ¿Cuánto más nosotros entonces?

¿Qué es lo que como creyentes debemos esperar de parte de Dios para este tiempo? Pues no todo lo desearíamos, sino sólo que es y sea Su cabal voluntad, y esa debería ser la nuestra también.

Por tanto, todavía no ha llegado la hora de reinar, sino que todavía es la hora de servir, así como Cristo nos dio ejemplo.

¡¡Vergüenza debería darles a todos esos que enseñan a esos nuevos convertidos que somos ahora reyes y que reinamos y que poseemos las naciones y todas sus riquezas, y hasta los traficantes nos van a dar sus sucios y pútridos bienes!! ¡¡Vergüenza y oprobio!!

¡¡Qué se arrepientan de toda codicia, necedad, e ignorancia de la Palabra!!

"La adulación y la lisonja es parte importante del engaño de los falsos profetas"

“Dice Jehová: He aquí que yo estoy contra los profetas que endulzan sus lenguas… contra los que profetizan sueños mentirosos, y… hacen errar a mi pueblo con sus mentiras y con sus lisonjas…” (Jer. 23: 31, 32) La adulación y la lisonja es parte importante del engaño de los falsos profetas. Desechemos tales conductas”

2. Hananías y la inminente deportación a Babilonia

“No oigáis las palabras de los profetas que os hablan diciendo: No serviréis al rey de Babilonia; porque os profetizan mentira. 15 Porque yo no los envié, dice Jehová, y ellos profetizan falsamente en mi nombre, para que yo os arroje y perezcáis vosotros y los profetas que os profetizan” (Jeremías 27: 14, 15)

La deportación a Babilonia iba a ser una realidad en breve. Dios iba a castigar a todos a causa de la tremenda infidelidad y pecado, y aún así, creyéndose buenos y dignos de todos los merecimientos y bendiciones.

Dios no iba a soportar más tamaña iniquidad. Después de advertir en innumerables ocasiones a través de sus profetas, incluido Jeremías, y de no hacer caso, la decisión estaba ya tomada en el Cielo.

Hananías profeta conocido, pero ante Dios, falso profeta, profetizó al poco de la inminente deportación a Babilonia, que la misma iba a durar sólo dos años, y que al cabo de ese tiempo Dios haría “volver los utensilios de la casa de Jehová, que Nabucodonosor rey de Babilonia tomó” (Jer. 28: 3).

Hananías era el tipo de falso profeta que profetiza lo bueno, lo agradable, lo que todos desean oír. El era uno entre muchos de los falsos profetas de aquel tiempo que encandilaban al pueblo de Dios. Lo mismo ocurre hoy en día.

Pero como ocurre siempre más tarde o más temprano, Dios interviene:

“Entonces dijo el profeta Jeremías al profeta Hananías: Ahora oye, Hananías: Jehová no te envió, y tú has hecho confiar en mentira a este pueblo. 16 Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí que yo te quito de sobre la faz de la tierra; morirás en este año, porque hablaste rebelión contra Jehová. 17 Y en el mismo año murió Hananías, en el mes séptimo” (Jeremías 28: 15-17)

Jeremías, verdadero profeta de Dios, le confronta públicamente cara a cara (cosa que hoy muchos desaprueban cuando se hace lo mismo con los actuales Hananías), y le da palabra de parte del Señor.

Poca cosa hay que Dios aborrezca más que se tome Su Nombre en vano, así como que se hable en Su Nombre cuando Él no ha dicho nada de eso.

Hananías pereció por haber hecho esto mismo, y todos los falsos profetas de la actualidad que hacen eso mismo también, tendrán su justo castigo, el que el Señor dicte.

Digo todo esto, porque más que nunca antes hay que tener mucho temor de Dios a la hora de hablar en el supuesto nombre de Dios, porque son millares en la actualidad los que se atreven a hacer así, a la ligera, sin medir las consecuencias.

Dicen cosas en el nombre de Dios, cuando Dios no las ha dicho, y no temen a Dios por así hacer. Están en el mismo espíritu y obra que Hananías, y quizás porque todavía no les pasa lo mismo que le pasó a ese varón, creen que nada les va a ocurrir, pero se equivocan en juzgar de ese modo el asunto.

Dios tiene su tiempo, y Él no hace acepción de personas. Como castigó a Hananías, castigará a todos los contumaces falsos profetas y profetisas de la actualidad.

Concluyendo

“Hijitos, guardaos de los ídolos. Amén” (1 Juan 5: 21)

La Biblia nos habla de huir. Además de la fornicación (1 Cor. 6: 18a), también nos ordena huir de la idolatría.

Todo aquello que exalta al hombre por encima de los propósitos de Dios, es idolatría, ya que el hombre, y aún el creyente, no es más que lo que Dios ha determinado que sea.

Por ello, es muy necesario huir de todo aquello que atenta contra nuestras almas, ya que la exposición de enseñanza herética es impresionantemente enorme en estos últimos tiempos.

Cualquier enseñanza que le motive a usted a la ambición, la codicia, la presunción (que se disfraza de fe), el materialismo, etc. deberá rechazarla inmediatamente.

No se deje arrastrar por la enseñanza de esos herejes disfrazados de hombres de piedad, y que niegan sistemáticamente la eficacia de esa piedad. Son una inmensa mayoría de ellos, simples negociantes de la fe; hombres y mujeres que tienen el púlpito o la plataforma, como medio para su ganancia personal, sin importarles para nada su alma.

Ya de tiempo la Palabra habla de ellos:

“Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. 2 Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, 3 y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme” (2 Pedro 2: 1-3)

Es el tiempo más que nunca antes de que cada uno lea en oración y asistencia del Espíritu Santo la Escritura, y lo haga de forma sistemática, entendiendo lo que dice según su contexto (jamás fuera de él).

Si no nos aplicamos en este sentido, fácilmente seremos pasto de esos malignos que se disfrazan como corderos, pero son ministros del diablo. Ellos saben como emplear muy bien porciones de la Biblia, pero llevándolo todo a su terreno, para su propio beneficio carnal.

Huya usted de la idolatría, y apártese de todo aquello que le conduce en la dirección contraria a la voluntad de Dios

Es tiempo de ir contracorriente.

Cristo vuelve pronto.

Dios les bendiga.

© Miguel Rosell Carrillo, pastor de Centro Rey Jesucristo, Madrid, España.
Agosto 2010
www.centrorey.org

Citas:

  1. 1. Generamisión 2010, Madrid (España); Rubén Hernández.
  2. 2. Ibidem; Samuel Justo.
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Comentarios Jeremías y los Falsos profetas de siempre

Muy interesante y real, curiosamente me recuerda una emisora que escuche en nueva york, la 540 am....
siga escribiendo la verdad para que los creyentes no sean enganados.
Polaris Polaris 27/08/2010 a las 20:08
AMADOS HERMANOS

FALSO APOSTOL  O PASTOR ES TODO AQUEL QUE A FUNDADO UNA RELIGION (IG LESIA)

PARA ESTABLECER UNA IGLESIA PRIMERO HAY  QU E IR A LA CRUZ OSEA MORIR POR LA HUMANIDAD  Y  RESUCITAR.

LA RESURECCION  NO DEMUESTRA QUE TENEMOS EL RESPALDO DE DIOS OSEA UN  CUERPO LLENO DE SU GLORIA. 

AMENN,   ALELUY A
LILE LILE 28/08/2010 a las 00:46
Mi pensamiento esque usted no sabe lo que esta diciendo. Esta poniendo cosas falsas sin saber de que va la historia. deveria replantearse quien es el falso aqui. y por cierto, cuanto esque a usted le pagan?
ahora si que se que existe el aburrimiento, para sacar estas falsedades .
ya le gustaria a usted llegar a la planta de los pies de samuel justo y de ruben hernandez, porque ellos si que son verdaderos siervos de DIOS. y un verdadero pastor no deveria de juzgar a los demas.


anonimo anonimo 07/10/2010 a las 14:56
Jeremías 23: 16, 17; 21; 31, 32. Si eres un hombre de Palabra de Dios, examina estos versículos. Y contrastala con la realidad de lo que dicen estos supuestos siervos de Dios.
Y piensa en lo que dice la "PALABRA DE DIOS" y no la de los hombres.
La gente quiere escuchar aspectos de la carne, y esta gente les habla de todo eso.
Anónimo Anónimo 18/01/2011 a las 12:17

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