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El poder de la ley o asesinos de la Gracia.

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Lección No. 6

Tema: El poder de la ley

 Está el creyente en Cristo bajo la ley o bajo la gracia?

Esta pregunta la hemos discutido en las lecciones previas. Desde los tiempos de los apóstoles ha habido muchas opiniones y enfoques por distintos grupos; y aunque la Biblia es muy clara al respecto, las mismas opiniones y enfoques persisten hoy día.

En general, podemos clasificar los errores en torno al enfoque de la ley y de la gracia bajo tres encabezamientos. Hay tres interpretaciones erradas defendidas por tres escuelas de pensamientos: 

  • La primera de ella es el ”legalismo”.

Esta interpretación enseña que somos salvos por nuestras obras al guardar la ley, y particularmente, observando los diez mandamientos. Este error estaba ya presente aún antes de la iglesia apostólica y el Espíritu Santo inspiró a Pablo a escribir una epístola completa (Romanos) para refutar este tremendo y destructivo error. El argumento completo de Romanos es simplemente esto: Somos salvos por gracia totalmente sin las obras de la ley. Véase Romanos 3:28.

  •  La segunda se llama “antinomianismo

Esta es lo opuesto al legalismo. La palabra antinomianismo es una compuesta de anti (que significa contra) y nomos que significa (ley). Este enseña que ya que somos salvos por gracia no hace ninguna diferencia como un cristiano viva o se comporte, lo cual también es un error. De nuevo el Espíritu Santo ha dedicado un libro completo para refutar este error, la epístola de Santiago, en el cual el Señor aclara el hecho de que si bien es cierto que estamos libres de la ley por la obra de Cristo, no por esto quedamos sin ley, sino que estamos bajo la ley de la nueva vida, la ley de la libertad. Esta es la ley del amor y de la gratitud en respuesta a nuestra salvación. Esta ley nos enseña que aunque nuestras obras no tienen que ver con nuestra salvación, las obras de la nueva criatura son los frutos de nuestra salvación (Santiago 2:24).
Tomado esto superficialmente podría parecernos una contradicción a lo dicho por Pablo (véase Romanos 3:20). Cómo podemos reconciliar la enseñanza de Pablo “justificados por gracia sin las obras de la ley” y la de Santiago: “justificados por las obras?” se contradicen ellos?

Para entender esta pregunta debemos hacernos dos preguntas: Primero: A quien le habla el escritor? Y segundo: de qué esta hablando? Apliquémosle esas preguntas a la enseñanza de ambos.

En Romanos, Pablo nos está diciendo como un pecador se justifica ante Dios y esto se logra por fe únicamente. La frase clave es “delante de él (Dios)” Cómo puede un pecador ser salvo y justificado delante de Dios? No hay otra manera que por medio de la fe.

Ahora bien, Santiago lo que discute es cómo el creyente ya plenamente justificado delante de Dios, se justifica a sí mismo delante de los hombres?. La respuesta es: por las obras. Dios mira la fe del pecador arrepentido y lo declara justo; pero el hombre (“Quien solo ve lo que esta delante de sus ojos”), no alcanza a ver lo que hay en el interior de otra persona, y solamente puede juzgar a base de lo que ve en las acciones de esa persona. Aclaro: somos justificados delante de Dios por fe; y somos justificados delante de los hombres por nuestras obras. La fe es la raíz y las obras son los frutos. Compare Romanos 4:3 con Santiago 2:21. Saque la relación de este ejemplo: Dios justificó a Abraham cuando creyó; Abraham mostró su fe ante los hombres cuando ofreció a Isaac como sacrificio. Esta es la respuesta al error del antinomianismo que es tan serio y dañino como el legalismo.

  •   El tercero  es el “galacianismo”

Se le llama así por ser el que prevalecía en las iglesias de Galacia en tiempos de Pablo. Este enseña que tenemos que mantener nuestra salvación obedeciendo perfectamente la ley. En otras palabras, salvados por gracia pero mantenidos salvos por las obras. Este también es un engaño de Satanás, ya que habiendo sido liberados de la ley se nos vuelve a colocar bajo esclavitud para poder alcanzar finalmente la salvación. El resultado es que al fin y al cabo nuestra salvación depende de nuestras obras, lo que es una negación total de la salvación por gracia. Para refutar y desenmascarar este maligno error, el Espíritu Santo llevó al apóstol Pablo a escribir su epístola a los Gálatas. Los Gálatas habían creído la enseñanza de Pablo sobre la salvación por gracia sola, pero vinieron falsos maestros que decían que había que mantener la salvación mediante la obediencia de la ley. Véase Gálatas 3:1,3. Cómo? Pregunta Pablo, Creen ustedes que Dios les salvará por su gracia para luego condicionar su hermoso regalo a nuestras obras? Y para aclarar lo torpe y necio de este razonamiento, dice: Gálatas 3:10 Aquellos de ustedes que se imaginan que pueden guardar o asegurar por ustedes mismo su salvación a base de una buena conducta o la observancia de la ley, podrían complacerme leyendo nuevamente y despacio ese versículo 10 “maldito todo aquel que depende de las obras de la ley”. Yo con Pablo te digo: Serás tan insensato habiendo comenzado por la gracia querer salvarte ahora por las obras?

 

La verdad de la gracia:

Habiendo presentado los tres errores que han plagado a la iglesia desde los tiempos apostólicos, volvamos los ojos a la gloriosa verdad de nuestra liberación de la maldición de la ley desde su principio hasta el final.

Cada vez que predicamos que somos alcanzados y guardados en salvación solamente por gracia, somos acusados de enseñar una doctrina peligrosa. Nos acusan de que enseñamos que tenemos licencia para pecar abiertamente; pero esa acusación no es nada nueva ya que Pablo enfrentó la misma acusación. Después que declara la salvación por gracia en Romanos 3:31. Cuando nosotros afirmamos que ningún ser humano puede guardar la ley de Dios perfectamente, estamos por eso degradando la ley? Anulamos nosotros la ley? La debilitamos o la acusamos de alguna imperfección? Es humillar la ley cuando decimos que es tan santa, pura y perfecta que ningún hombre imperfecto o impío puede cumplirla? Dios nos libre dice Pablo, todo lo opuesto a la verdad, antes bien, “establecemos la ley”. Al decir estas cosas no hacemos nada más que reconocer la perfección, santidad y grandeza de sus demandas, que están fuera del alcance del hombre pecador. Porque es santa, el pecador no puede cumplirla; porque es perfecta, el hombre imperfecto no puede hacer otra cosa que condenar y castigar al injusto pecador. Si!, declara Pablo, establecemos la ley, reconocemos su grandeza y profundidad. Guardados por gracia. Pablo prefirió confiar su salvación a la gracia de Dios en lugar de sus obras. El sabía que era declarado y mantenido salvo por esa gracia solamente. Vea 2Timoteo 1:12 y Filipenses 1:6. Pablo dice que es todo por gracia de principio a fin, y si no fuera así entonces dejaría de ser por gracia. Antes de terminar esta lección debemos contestar una pregunta que sin duda habrá de surgir: Estamos entonces sin ninguna obligación de guardar la ley de Dios? ¡Oh no! La ley aún condena al pecado y al pecador. Pero el ahora vive bajo una nueva ley: La ley de la libertad y el amor.

Para estar más seguro, debemos admitir que el creyente quisiera guardar también la ley de Dios pero su motivación es otra. El creyente ya no quiere guardar la ley para ganar su salvación o escapar de sus juicios, sino para agradar a Dios movido por su gratitud hacia ese Dios que lo salvó inmerecidamente. Ahora la ley del amor toma el lugar de la ley del pecado y de la muerte.

Quisiera terminar con un ejemplo para ilustrar todo esto: Tenemos delante de nosotros una aguja que reposa tranquilamente sobre un platillo de cristal en el escritorio; la aguja permanece inmóvil allí atraída al fondo del platillo por una ley que conocemos como la ley de gravedad (una fuerza que la hala desde abajo). Mientras esa ley de gravedad actúe por sí sola o por su cuenta, mantendría la aguja sobre el platillo. Pero sucede que ahora yo tomo un imán y lo pongo encima de la aguja y venzo la ley de gravedad por medio de una fuerza superior: El empuje del magnetismo desde arriba. La gravedad ( o fuerza que hala desde abajo) no ha dejado de ser ni de funcionar, es tan poderosa como siempre ha sido. Así también cuando nosotros somos hechos salvos no deshonramos la ley cuando decimos que no estamos bajo su poder, jamás pero que estamos ahora bajo la más alta ley del amor. Ahora el creyente busca agradar a Dios por amor y no por miedo a la condenación. Un verso debe remachar esto para siempre: Romanos 13:9,10. Si amamos a Dios tratamos de obedecerle. Si amamos a nuestro vecino tratamos de no hacerle mal. Mientras más amor menos ley; a menor amor, mayor necesidad de ley. Qué te motiva para obedecer a Dios? El temor al castigo, a persecución o temor a perder tu salvación? O es en cambio porque “El perfecto amor echa a un lado el temor”, y ahora tu motivo es la gratitud y el amor por esta salvación tan grande? Pregúntate a ti mismo: Porqué quiero vivir una vida que agrade a Dios? Es por temor o es por amor?

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Comentarios El poder de la ley o asesinos de la Gracia.

OVEJITA   NEGRA

PRIMERAMENTE TENEMOS QUE SABER QUIENES ERAN LOS ESCRIBAS Y FARISEOS Y SABER EL VIVIR DE ELLOS.

LA CONDUCTA DE LOS ESCRIBAS Y FARISEOS CONTRASTA CON LA HUMILDAD DEL PUEBLO DEL REINO DE DIOS.

LOS CIUDADANOS DEL REINO DEBEN SER TODO LO  CONTRARIO DE ESTOS LÍDERES RELIGIOSOS.

POR EJEMPLO, EN EL VERSÍCULO 8 EL SEÑOR DICE: “PERO VOSOTROS NO SEÁIS LLAMADOS RABÍ; PORQUE UNO ES VUESTRO MAESTRO, Y TODOS VOSOTROS SOIS HERMANOS”. ESTO INDICA QUE CRISTO ES NUESTRO ÚNICO MAESTRO Y AMO.

EL VERSÍCULO 9 DICE: “Y NO LLAMÉIS PADRE VUESTRO A NADIE EN LA TIERRA; PORQUE UNO ES VUESTRO PADRE, EL QUE ESTÁ EN LOS CIELOS”.  AHORA EN EN ESTOSTIEMPOS  HAY MUCHOS QUE SE CREEN PADRES ESPIRITUALES DE LOS HERMANOS.

MATEO 23 HABLA Y EXPLICA CLARAMENTE  LA MANERA COMO LA RELIGION HABIA DESTRUIDO AL HOMBRE, COMO PASA HOY.

EL JUZGAR

JUAN 7: 24
“No juzguéis según la apariencia, sino juzgad con justo juicio”.

ACA TE DARAS CUENTA QUE UNONOPUEDE JUZGAR POR LO QUE PUEDE VER NI POR LO QUE PUEDE OIR.
CUANDO OJO ES MALIGNO  TODO EL CUERPO ESTÁ EN TINIEBLAS
EL VERSÍCULO 23 DICE: “PERO SI TU OJO ES MALIGNO, TODO TU CUERPO ESTARÁ EN TINIEBLAS. ASÍ QUE, SI LA LUZ QUE EN TI HAY ES TINIEBLAS, ¡CUÁN GRANDES SERÁN ESAS TINIEBLAS!” MIRAR DOS OBJETOS A LA VEZ ES HACER QUE NUESTRO OJO SEA MALIGNO.
EN TAL CASO, TODO NUESTRO CUERPO ESTARÁ EN TINIEBLAS. SI NUESTRO CORAZÓN SE FIJA EN EL TESORO ACUMULADO EN LA TIERRA, LA LUZ QUE HAY EN NOSOTROS SE CONVERTIRÁ EN TINIEBLAS, Y GRANDES SERÁN ESAS TINIEBLAS.

PARA JUZGAR A UNA PERSONA, LA VERDAD TIENE QUE ESTAR EN UNO.

POR ESO QUE DICE LOS HIJOS DEL REINO, ESO SE REFIERE QUE EL UNICO QUE TIENE AUTORIDAD DE JUZGAR ES DIOS PADRE

¿QUIEN SE PODRA DECIR YO SOY JUSTO?  

1 CORINTIOS 2: 15 
15 En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.

UNA PERSONA ESPIRITUAL PUEDE DISCERNIR LAS COSAS DEL ESPIRITU DE DIOS, PORQUE EN SU INTERIOR ESTA CAPACITADO Y CONSTITUIDO.
PORQUE SU VIVIR NO ES BAJO EL ALMA Y NO VIVE POR ELLA, SINO QUE PERMITE QUE TODOS SU SER SEA DOMINADO POR EL ESPIRITU.

EL ALMA NOS LLEVA A RAZONAR Y OPINAR ALGO QUE NO ES LA REALIDAD DE DIOS

GRACIA Y PAZ
JAIME BARBOZA  SALAS JAIME BARBOZA SALAS 06/02/2010 a las 14:31

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