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¿cómo ser liberado de la ley?

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Lección No. 5

Tema: Liberación de la ley

Hace ya casi 3.500 años desde que Dios le dio a Israel las dos tablas de la ley en el monte Sinaí, la expresión perfecta de la voluntad de Dios les fue dada y el hombre pecador no pudo jamás cumplirla. Unos 1.600 años después de Dios haberle dado a Israel esta ley, no hubo un simple individuo que pudiera proclamar completa obediencia a esta ley. Esto constituyó a todos los hombres en violadores de la ley ya que una simple violación los condenaba bajo su maldición. Léase Gálatas 3:10. 

Este verso universal e individualmente condena a cada hombre, porque las demandas de esta ley están totalmente fuera del alcance del mejor ser humano que haya vivido jamás. Es imposible que un hombre nacido con un corazón depravado pueda complacer a Dios por medio de una obediencia perfecta a su santa ley. Una y otra vez la Biblia especifica que "ninguna carne será justificada por las obras de la ley". Véase Gálatas 3:21,22. Es necesario aclarar lo siguiente: Si fuese posible que un pecador se pudiera presentar de manera aceptable ante la presencia de Dios por medio de una vida de perfecta obediencia a la ley, no hubiese habido necesidad ni ocasión para la gracia y misericordia de Dios. Hubiese hecho la muerte de Cristo Jesús totalmente innecesaria (Gálatas 2:21). Si hubiese sido posible para el hombre lograr justificación como resultado de guardar la ley, Dios habría cometido un error colosal al enviar (sin necesidad) a su hijo a morir en la cruz: "si la justicia fuese por la ley, entonces en vano murió Cristo".

Por lo tanto si la ley no puede justificar, santificar o satisfacer, porqué ha dado una ley, la cual El sabía que ningún hombre podría guardar?. No es denigrante a la ley que digamos que no puede salvar al pecador? Que es lo malo que hay en la ley para que no pueda ayudar al pecador a obtener su salvación?, no hay nada malo en la ley. El problema esta en el pecador. Romanos 7:12. La ley demanda perfección y santidad. La ley es santa pero el mundo pecador no la puede cumplir. La ley es justa por eso condena al injusto pecador. La ley es buena, por eso condena al malo e impío corazón del hombre. La ley fue dada para que revelase la maldad del pecado y no para capacitar al hombre para libertarse del pecado.

La ley nos hace ver el pecado, pero no nos puede lavar del pecado. La ley hace contigo lo que el espejo, te muestra si estas sucio, despeinado, manchado. Antes de la ley el hombre no podía ver su condición de maldad ante Dios, por eso los Israelitas se atrevieron a decir: todo lo que Dios dijere haremos. Pobrecitos, no se daban cuenta de su depravación e incapacidad, así que para que se viesen en su triste condición Dios les da la ley, para que así entendiesen cuan lejos se habían apartado de Dios. Así que la ley en lugar de enseñarles cuan buenos eran o cuan buenos podrían ser por su obediencia, lo que hizo fue aumentar la pecaminosidad de su pecado Romanos 7:10.

Pablo encontró que la ley que el diligentemente busco cumplir para ganar su salvación fue en cambio su verdugo quien lo condeno a muerte. Romanos 7:11 entonces es que Pablo se da cuenta del alto requerimiento de la ley y su nivel de perfección Romanos 7:12.

El propósito de la ley fue mostrar la odiosa naturaleza del pecado. La ley no causo el pecado pero reveló su verdadera naturaleza. Romanos 7:13 / 5:20.   Sin el espejo (la ley), el hombre no se vería como estaba; pero eso era todo cuanto el espejo podría hacer, mostrar el sucio, la mancha y la necesidad de limpieza. No puede hacer la limpieza, solo mostrar la suciedad. Para la limpieza hay que dejar el espejo y buscar el jabón y el agua: Cristo. Repetimos y repetimos, el ministerio de la ley no era salvar, sino mostrar la necesidad de salvación. 

Por 1600 años Israel vivió bajo esa ley y durante todo ese tiempo ningún Israelita se salvo por guardarla. Sin excepción, todos los que se salvaron lo hicieron por la gracia de Dios, por medio de la fe, en el sacrificio redentor de Dios.

Cuando Dios dio la ley también dio también las ordenanzas de los sacrificios y del santuario y tanto uno como el otro señalaban al redentor prometido. Si Dios en el monte Sinaí solo hubiese dado sin las provisiones de perdón por medio del santuario y su sacrificio de santuario, ningún solo Israelita se hubiese salvado.

De Sinaí hasta el Calvario: para el creyente que viene a Cristo y abandona todo su esfuerzo por salvarse a sí mismo a través de su buen obrar, Cristo es el fin de la ley. Una perfecta obediencia a la ley de Dios no es ya para el una condición de salvación, sino que su confesión de no poder cumplir la ley y su aceptación de la necesidad de gracia resulta en justificación. Romanos 10:14. Cristo es el fin de la ley para el creyente. No dice que la ley no existe pero para el creyente la ley termina como medio de obtener justicia al obedecerla. El es salvo por gracia. Así que hoy no estamos bajo la ley sino bajo la gracia. El creyente no esta bajo las amenazas ni las sentencias de la ley. Gálatas 2:19. Esta muerto a le ley, libre de la ley, libertado del yugo de la ley. Con la muerte y resurrección de Cristo la dispensación de la ley terminó y cuando Cristo gritó "consumado es" cumplió con todas las demandas de la santa ley y pagó su sentencia; y para los que creemos, la justificación de la ley es imputada y cumplida en nosotros. Ya el creyente no necesita el cuadro del Sinaí y sus tablas para ver la maldad del pecado. Tenemos un mejor cuadro, el que nos presenta el calvario. Durante 1600 años de truenos y amenazas de la ley ningún Israelita alcanzó salvación por medio de ella, sino que al fin violando la misma ley que decía "no matarás", terminaron condenando y clavando en la cruz al único que sí cumplió a perfección las exigencias de la ley, a Jesucristo el Hijo de Dios.

Note bien, después de vivir por 1600 años bajo la ley, terminaron cometiendo el crimen de los crímenes. Ah, mi amigo y hermano, si de veras quieres ver el pecado en toda su depravación, ven conmigo al Calvario; mira al perfecto, al santo Hijo de Dios, sangrante, muriendo en agonía y vergüenza a causa de nuestros pecados. Ese es el cuadro del pecado como es y lo que merece, porque "Él cargó nuestros pecados en la cruz". Si quieres conocer la naturaleza del pecado, ya no necesitas una odiosa ley que te condena sino que lo conoces por medio del mensaje del Calvario. Nunca podrás arrepentirte de tus pecados a menos que observes lo que el pecado le hizo al Salvador en la cruz.  

Yo nací y me crié en una iglesia donde se hablaba de la ley. Cada semana esto era un requerimiento y sólo me hablaban de condenación y juicio, y nunca lograron cambiar mi corazón. Un día, sin embargo, me encontré frente a frente ante el Calvario y ante la Gracia de Dios, y en un minuto, en una mirada a El, mi duro corazón se derritió. Ese corazón que por casi 40 años permaneció endurecido ante las amenazas y juicios de la ley. Un momento frente al Calvario hizo lo que los truenos y relámpagos de la ley nunca lograron. Abandona ahora mismo todos tus esfuerzos y confiésate un pecador culpable que ha violado la ley y no ha podido cumplirla; y tórnate al Jesucristo del Calvario en busca de gracia y misericordia, y encontrarás salvación.

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