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Ningún hombre puede cumplir la Ley.

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Dado que no hay hombre capaz de cumplir la Ley valiéndose de sus propios recursos naturales, y dado también que todos nos hallamos bajo pecado y nos hacemos culpables de la ira divina, la Ley no podrá librarnos del pecado ni podrá justificarnos. Antes bien; el perdón y la justificación nos han sido prometidos en virtud de Cristo, el cual fue entregado por nosotros a fin de que expiara el pecado del mundo, y fue hecho Mediador y Salvador nuestro. Esta promesa en Cristo no exige como condición primordial nuestros propios méritos, sino el perdón de nuestros pecados y la justificación se nos ofrecen gratuitamente, por pura gracia de Dios, como dice el Apóstol Pablo: "Si la justificación es por las obras, nula es la gracia" [19]. Asimismo: "La justicia divina se ha hecho manifiesta sin la Ley" [20]. Y esto significa que el perdón de los pecados se nos ofrece gratuitamente. Por consiguiente, la reconciliación del hombre con Dios no se funda en nuestros méritos, porque si de éstos dependiera el perdón de los pecados y si la reconciliación con Dios se verificase en virtud de la Ley, ambas cosas serían inútiles. Lo serían toda vez que nosotros no cumplimos ni podemos cumplir la Ley y, por lo tanto, por tal camino jamás lograríamos la gracia y la reconciliación prometidas. El Apóstol Pablo concluye diciendo: "Si la herencia proviene de la Ley, la fe no será nada y la promesa resultará abolida" [21]. Y -decimos nosotros- si la promesa se fundara en nuestros méritos propios y en la Ley, habría de colegirse que la promesa fue hecha en vano, por cuanto, a nosotros nos es imposible cumplir la Ley. Del mismo modo, si somos justificados sólo por la gracia y la misericordia divinas que nos han sido prometidas en Cristo, habremos de colegir que no seremos justificados por nuestras obras. Pues si así fuera, ¿de qué valdría la gloriosa promesa divina? ¿Y por qué razón había de alabar el Apóstol Pablo en tales términos la gracia? Precisamente porque resulta imposible recibir la promesa estando fuera de la fe, el Evangelio enseña y ensalza la justicia de la fe en Cristo, una justicia distinta a la de la Ley. (El Evangelio en sí significa ya la promesa del perdón de los pecados y de la justificación por Cristo). La Ley, a su vez, nada enseña acerca de tal justicia porque se trata de una justicia más elevada y que sobrepuja a todo lo que la Ley concierne. Lo que la Ley exige de nosotros es: aquellas obras que habremos de hacer con temeroso corazón y limpia conciencia. Asimismo, exige la Ley nuestra perfección. La promesa, por el contrario, nos ha sido hecha en vista de que estamos sujetos al pecado y a la muerte; y la misma promesa nos ofrece la gracia y el auxilio divinos además de la reconciliación por Cristo. Ahora bien; esta gracia no se recibe por las obras, sino sólo por la fe. La fe, a su vez, no se presenta ante Dios confiándose en mérito alguno propio, sino se basa únicamente en la gracia y se abandona sin recelos a la promesa misericordiosa que le ha sido hecha en Cristo. Es una fe que podríamos llamar "fides specialis" [22], es decir, la fe que cada hombre en particular tiene en el perdón de sus pecados por Cristo Salvador. Y esta fe, precisamente, obtiene el perdón de los pecados por Cristo y nos justifica. Sólo en esta fe cabe el verdadero arrepentimiento y sólo ella nos consuela y nos libra del horror al pecado y a la muerte. De este mismo modo, somos regenerados por la fe y, también por la fe recibimos el don del Espíritu Santo. Éste renueva nuestro corazón, haciéndonos aptos para cumplir la Ley, esto es, para amar y temer a Dios; para confiar firmemente en nuestra salvación por Cristo y en que Dios escucha nuestras oraciones; para someternos gozosos a la voluntad divina en toda aflicción y en la hora de la muerte y, en fin, para dominar nuestra concupiscencia, etc.

Además, esta fe que por gracia divina recibe el perdón de los pecados, no intenta aplacar la ira de Dios con buenas obras (lo cual sería como si una pluma se opusiera al vendaval), antes bien, se confía ciegamente en Cristo Mediador, con lo cual demuestra un verdadero conocimiento de Cristo Salvador. Todo hombre que tenga tal fe, conocerá los beneficios de Cristo y será regenerado. Pero antes de tener esta fe será imposible cumplir la Ley.

La doctrina de nuestros adversarios no menciona ni siquiera con una sílaba esta fe. En esto nos basamos para reprocharles que únicamente enseñan la justificación de la Ley, o sea la justificación del Evangelio. Éste enseña que el hombre es justificado por su fe en Cristo.

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Comentarios Ningún hombre puede cumplir la Ley.

MIS  HERMANOS:

CUANDO MAS LEJANA DEL SEÑOR JESUS ESTE UNA PERSONA, MAYOR SERA SU CONFIANZA EN SI MISMA,  Y LE SERA DIFICIL SER PORTADORA DE LA LUZ  DE DIOS.

GRACIA   Y  PAZ
 
JAIME BARBOZA  SALAS JAIME BARBOZA SALAS 31/03/2010 a las 04:06
wueenaa.. luz divina hereje barbosa
charly charly 31/03/2010 a las 05:59
OYE LUZ DIVIDA MAESTRO NICODEMO  BARBOSA..
FARICEOS DE FARICEOS Y HEREJE DE HEREJES..
ESTAS MUY LEJOS DE DIOS CON TUS MENTIRAS Y TORCIENDO VERSICULOS Y DIVIDIENDO AL PUEBLO DE DIOS.

OYE HEREJE BARBOSA..
PORQUE IGNORAS LAS ESCRITURAS..

ESCRITO ESTA:
Filipenses 3:20
Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

1 Juan 3:4-8 Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.
3:5 Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él.
3:6 Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. 3:7 Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. 3:8 El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.

OYE JAIME BARBOSA VOZ PRACTICAS EL PECADO HE INFRINJES LA LEY DE DIOS PORQUE ERES UN MENTIROSO, DIVISOR..

ASÍ QUE ANDA A CUENTEAR A OTROS CON TU REINO CARNAL DOMINIONISTA.
WOW, a mis 52 anos de edad pense que mi capacidad de asombro habria menguado y que en este" mundo" podrido como esta ahora yo ya lo habia visto todo, pero esto de insultarse por este medio que se supone es de bendicion para muchos, existan personas como "verdad pura" y un tal "ovejita" que por desgracia he leido sus comentarios en otros estudios de este blog, son causa de que muchos cristianos tomen el Evangelio sin la prioridad y la importancia merecida.    QUE BARBAROS
Edmundo Macias Edmundo Macias 24/08/2012 a las 18:19

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