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¿Por qué no conocemos todos a Dios?

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¿POR QUE NO CONOCEMOS TODOS A DIOS?

 

CAPITULO 6

 

Dios, si existe de verdad, debe ser por definición la realidad suprema de la vida, el mayor objeto de nuestra devoción y la principal premisa detrás de todo pensamiento nuestro. Pero, en ese caso, ¿cómo explicar el hecho de que muchos de nuestros contemporáneos duden hasta de su existencia? ¿No demuestra esto de por sí que las evidencias a favor de su existencia son muy pobres? El que algunos sean incapaces de ver lo que tendría que ser lo más evidente de todo, ¿no sugiere que aquellos que pretendemos verlo no somos más que unos ilusos?

 

A esto la revelación bíblica nos diría dos cosas, por lo menos. En primer lugar, no debe sorprendemos el que no seamos capaces de ver la realidad suprema de nuestro universo, sencillamente porque, a causa de nuestra pequeñez, tenemos la tendencia a reducir el concepto de Dios al tamaño de un ser humano, y a buscar no a Dios, sino una proyección de nuestra imaginación a la que damos el título de dios. Y a este dios, efectivamente, ni lo encontramos ni lo vemos.

 

Una vez vi cómo una hormiga daba vueltas sobre mi zapato y pensé: ¿Cómo es que da vueltas así, aparentemente sin darse cuenta de mi existencia? ¿Acaso no sabe que, con sólo agacharme, podría aplastarla entre mis dedos? ¿No comprende que a mí no me gusta que las hormigas se me suban encima y, por tanto, que corre un gran riesgo poniéndose a dar vueltas en mi zapato? Pero la hormiga seguía dando vueltas sin inmutarse. No sabía que yo existía. ¿Por qué? ¿Acaso porque soy pequeño o poco visible? No. Al contrario. Sencillamente porque no tenía ojos para yerme.

 

Muchos de nosotros, durante muchos años, hemos estado dando vueltas sobre el zapato de Dios sin poder verle. Repetimos como mantra: Dios no existe, Dios no existe, Dios no puede existir, porque no lo veo; cuando, de hecho, no lo vemos a causa de nuestra propia ceguera y porque estamos buscando un dios de nuestro tamaño. Parece ser que no comprendemos que el Dios verdadero, por ser creador del tiempo y del espacio, no puede ser limitado por ellos; por ser creador de todo lo visible, no puede ser visible él mismo; por ser creador de nuestro cerebro, trasciende forzosamente nuestros poderes de imaginación e intelecto. Dios está tan lejos de nuestra percepción humana como nosotros lo estamos ante la percepción de la hormiga.

 

Hay muchos textos bíblicos que hablan de la trascendencia de Dios. Como botón de muestra, consideremos Isaías 55:8-9: Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos -declara el Señor-; porque como los cielos son más altos que la tierra, así mis caminos son más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. Por mucho que extendamos nuestra capacidad racional, no podremos crear un concepto adecuado de Dios. Sus pensamientos siempre se nos escaparán, porque él es infinitamente inmenso y eterno, mientras que nosotros, en comparación, somos seres pequeños confinados al tiempo y al espacio.

 

La primera razón, pues, por la que no conocemos automática y naturalmente a Dios es su trascendencia. Sin embargo, ya hemos visto que Dios condesciende a revelarse a sí mismo de maneras accesibles a nuestro entendimiento. Por tanto, nuestra pequeñez no es la principal causa de nuestra ignorancia de Dios. Ésta la tenemos que buscar en una segunda razón: Dios es santo y nosotros somos pecadores.

 

Por este motivo no podemos hablar acerca del conocimiento de Dios sin abordar el tema de nuestra condición humana. Si no entendemos bien el análisis bíblico de nuestra condición ni estamos dispuestos a someternos a los remedios que nos ofrece para ella, nunca entenderemos por qué no conocemos a Dios, ni tampoco podremos llegar a conocerle:

 

En vano me buscáis. Yo soy Jehová que hablo justicia, que anuncio rectitud (Isaías 45:19, versión Reina-Valera 1960).

 

Vuestras iniquidades han hecho separación entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados le han hecho esconder su rostro de vosotros (Isaías 59:2).

 

El veredicto bíblico en cuanto a nuestra condición humana se puede resumir en las palabras de Romanos 3:10-11: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda; no hay quien busque a Dios. Aquí vemos las tres columnas sobre las cuales descansa nuestra miseria humana: la injusticia, la necedad y la impiedad. El comienzo de nuestros males es nuestra impiedad (no hay quien busque a Dios): consciente o inconscientemente, le hemos dado la espalda a Dios y vivimos sin contar con él, sin reconocer sus derechos como nuestro Creador y Señor, y sin adorarle como Dios.

 

Dos consecuencias derivan de nuestra impiedad: por un lado, al darle la espalda a la suprema realidad del universo, destruimos los fundamentos filosóficos de nuestra vida. La impiedad conduce necesariamente a la necedad, porque, si le damos la espalda al Dios que existe verdaderamente, a partir de ese momento, por muy brillantes que sean nuestros pensamientos y por muy rigurosa que sea nuestra lógica, en última instancia no son más que locuras humanas que descansan sobre premisas erróneas. ¿Cómo podemos tener un entendimiento acertado del mundo si negamos la existencia de su creador? ¿Cómo podemos entender el propósito de nuestra existencia si desatendemos al autor de la vida? Borramos de nuestra cosmovisión la imagen de Dios y luego intentamos crear filosofías que hagan las veces de Dios. No podemos vivir sin algún tipo de marco ideológico que justifique nuestra existencia, por lo cual edificamos imponentes sistemas ideológicos fundados sobre las arenas movedizas de nuestro propio saber, sistemas que pronto acusan su falta de cimientos estables y se desmoronan a causa del peso de su propia insuficiencia. Esto es lo que la Biblia llama necedad, refiriéndose a todo sistema filosófico o religioso que no se funda en el Dios verdadero (Romanos 1:22-23). De ahí la existencia del grotesco mercado de las religiones en el cual el mundo pretende vendernos sus manzanas.

 

Por otro lado, nuestra impiedad conduce inexorablemente a la injusticia. Si practicamos la impiedad es con el fin de que, habiendo destronado a Dios, podamos colocar nuestro propio egocentrismo en su lugar. Yo mismo me convierto en el centro de mi universo. Vivo para la satisfacción de mis propios apetitos y de mis propias aspiraciones. Mi egoísmo es la raíz de toda la injusticia de mi vida.

 

Éste, pues, es el veredicto de Dios. Somos injustos: No hay justo. Somos necios: No hay quien entienda. Somos impíos: No hay quien busque a Dios. Nos hemos apartado de los propósitos que Dios tenía para nosotros: Todos se han desviado. Y como consecuencia, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno (Romanos 3:12). Nos hemos estropeado. Ya no servimos como seres humanos. Ésta es la denuncia con que Dios nos acusa. Y, francamente, no nos gusta. En seguida empezamos a aducir nuestros argumentos en contra de él. Decimos que la gente es buena en el fondo, cuando la Biblia dice justo lo contrario: la gente aparenta ser relativamente buena en la superficie; pero, si rascas un poco, descubres que es egoísta. Tú y yo no buscamos a Dios, no amamos la verdad, sino que nos recreamos en nuestro egocentrismo.

 

Ésta, pues, es la respuesta principal a nuestra pregunta: ¿Por qué no conocemos todos a Dios? No le conocemos porque, inconsciente o conscientemente, hemos rechazado su derecho soberano sobre nosotros. No hemos querido someternos a su voluntad, sino que hemos seguido la nuestra. Él no se ha alejado de nosotros, sino nosotros de él. Mientras te aferres a tu autonomía personal, a tu propia voluntad y a tu egocentrismo, tú mismo levantas una infranqueable barrera entre tú y Dios.

 

Dios se revela como alguien que nos busca, que extiende su mano hacia nosotros en amor y nos invita a volver a él. Pero sólo seremos capaces de aceptar la invitación si agachamos la cabeza y reconocemos el acierto del diagnóstico bíblico: que somos seres mezquinos que hemos estropeado e inutilizado nuestra humanidad y sólo nos merecemos la ira de nuestro creador. Nunca conoceremos al Dios verdadero, al Dios que se revela a través del Señor Jesucristo, mientras nos neguemos a aceptar el veredicto divino en cuanto a nuestro pecado.

 

Por eso, el Señor Jesucristo decía que las prostitutas y los pecadores más descarados entrarían antes que las personas que se consideran justas en el reino de Dios. Porque éstas son incapaces de aceptar el veredicto de Dios, mientras que aquéllos conocen de sobra la miseria de su condición.

 

Y, por eso también, el conocimiento de Dios no es sólo un proceso racional en el que escuchamos evidencias, argumentos y explicaciones, llegando a nuestras propias conclusiones. El camino a Dios, desde luego, tiene todas estas dimensiones. Pero Dios suele alcanzamos, finalmente, no en el nivel de la mente, sino a través de la mente en el nivel de nuestro corazón y de nuestra voluntad. Lo queramos o no, creer en Dios es una cuestión con grandes ramificaciones morales. Es una cuestión que afecta a nuestra humildad de espíritu, a nuestra reacción ante el veredicto de Dios, a nuestro deseo de pureza en el corazón y a nuestro hambre y nuestra sed de justicia.

 

Aquí está el punto de partida. Es a aquel que se quebranta y se humilla delante de Dios, reconociendo y confesando sus pecados y rebeliones, a quien Dios se manifiesta.

 

Así dice el Alto y Sublime que mora en eternidad y cuyo nombre es Santo: Habito en lo alto y santo, y también con el contrito y humilde de espíritu (Isaías 57:15).

 

En cambio, Dios se aleja de toda persona que se niega a aceptar su condición pecadora y a someterse al señorío divino o que sigue creyendo en su propia justicia y aferrándose a su autonomía y a su propia voluntad

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Comentarios ¿Por qué no conocemos todos a Dios?

EL NEGAR EL YO PARA TENER LA VIDA DE  LA IGLESIA 

EL  YO ES EL TITULO OTORGADO A UNA PERSONA, EN EL CUAL NO HAY CABIDA PARA OTRA.

ESA PERSONA ES EL SEÑOR JESUS. 

NUESTRAS OPINIONES ESTAN DEMAS TODO INVENTO FUERA DE LA PALABRA DE DIOS ES FRUTO DELA CARNE. ES UNA PERSONA QUE NO HA MUERTO AL YO.

MATEO 16

Jesús anuncia su muerte(Mr. 8.31--9.1; Lc. 9.22-27)
21 Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día.

EL SEÑOR JESUS PRESENTA LO QUE EL PADRE LE HABIA ENCOMENDADO, PERO NO ERA SU VOLUNTAD SINO LA DEL  PADRE, ACA VEMOSQUE EL TENIA QUE MORIR, PERO A SU VOLUNTAD Y NO A SU VIDA DEL ALMA,  YA QUE EN EL NO HABIA PECADO.

NOSOTROS SI PORQUE NUESTRA VIDA DEL ALMA ESTA CON LA NATURALEZA DE ADAN. EN EL ALMA ESTA EL PEOR ENEMIGO DE DIOS EL YO.

ACA DICE DICE LA VIDA DEL ALMA, OSEA TODO LO QUE HAY EN EL ALMA, PERO VAYAN A ENTENDER QUE TIENE QUE MORIR EL ALMA.

EL ALMA ES UN ORGANO MUY IMPORTANTE PARA DIOS YA QUE ALLI SE ENCUENTRA LA MENTE, LA EMOCION Y  LA VOLUNTAD  Y DIOS QUIERE SATURAR TODO ESO PARA SERVIRLE COMO EL QUIERE.
22 Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca.

PEDRO APARECE CON SU OPINION OSEA SU YO;  LA VERDAD ESTA OPINION NO ES MALA PERO NO ES LA VOLUNTAD DE DIOS,  ESTA EXPRESION NOS HACE CREER QUE HAY ALGO DE BONDAD.

ESTO SE PARECE A NOSOTROS QUE HACEMOS COSAS QUE PARECE  DEL AGRADO DE DIOS PERO NO ESTA EN LA PALABRA DE DIOS.  OSEA NO ES SU VOLUNTAD DIVINA

PEDRO LO QUE HACIA ERA ESTORBAR LA OBRA DE DIOS    

23 Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: !!Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.

JESUS LE DIJO ERES TROPIEZO, NO TE SOMETES A LA PALABRA DE DIOS,  SINO TE SOMETES A LA DE LOS HOMBRES. 

  24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

EL QUE QUIERE VENIR EN POS DEL SEÑOR JESUS TIENE QUE NEGAR SUS OPINIONES SUS ESTRATEGIAS Y CONOCIMIENTO HUMANO.
25 Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. 

   26 Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?
27 Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.
28 De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino.

LO QUE HACE NUESTRO YO;  DESCONOCE LAS ESCRITURAS COMO LO QUE HABLA EL SEÑOR JESUS

JUAN 11

  Jesús, la resurrección y la vida
17 Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro.
18 Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios;
19 y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano.
20 Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa.
21 Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.

ACA VEMOS ALGO DE MARTA NO RECIBIO AL SEÑOR JESUS PERO SI LO JUZGO Y LE DIJO POR TU CULPA MURIO MI HERMANO.  ELLA NO SABIA PORQUE PASO ESO PERO LO QUE PRIMERO HIZO ES JUZGAR AL SEÑOR JESUS
22 Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.
23 Jesús le dijo: Tu hermano resucitará.

JESUS LE ACLARA Y LE DICE TU HERMANO RESUCITARA
24 Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero.
SALE EL PRIMER YO SE, ESO NO LE PREGUNTO PERO SALIO LAS OPINIONES Y LA SABIDURIA HUMANA. CUANDO HAY UN YO QUE  GOBIERNA NUESTRA VIDA SIEMPRE QUEREMOS AYUDAR A DIOS  O  QUEREMOS MEJORAR  O  INTRODUCIR ESTRATEGIAS CON  LA PALABRA DE DIOS
25 Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.

EL MISMO SEÑOR LE DICE LO QUE EL ERA.
 YO SOY LA RESURECCION
26 Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?
27 Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.

OTRA VEZ RESPONDE ALGO QUE EL SEÑOR JESUS  NO LE HA PREGUNTADO.  HABLA SIN DAR RESPUESTA CON LA PALABRA DE DIOS. EL YO NUNCA  HABLA NADA CONCRETO, NI ALGO REAL, OSEA RESPALDADO CON LA PALABRA DE DIOS
Jesús llora ante la tumba de Lázaro

28 Habiendo dicho esto, fue y llamó a María su hermana, diciéndole en secreto: El Maestro está aquí y te llama.

ESTO ES LO QUE EL YO SACA DE SU RAZONAMIENTO EL SEÑOR  JESUS TE LLAMA,  O COMO MUCHOS QUE DICEN EL ESPIRITU ME HABLO.  Y MIENTEN  O  TUVE UNA REVELACION 
29 Ella, cuando lo oyó, se levantó de prisa y vino a él.
30 Jesús todavía no había entrado en la aldea, sino que estaba en el lugar donde Marta le había encontrado.
31 Entonces los judíos que estaban en casa con ella y la consolaban, cuando vieron que María se había levantado de prisa y había salido, la siguieron, diciendo: Va al sepulcro a llorar allí.
32 María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano. 

MARIA HABLA LO MISMO QUE HABLA MARTA OSEA HABIA SIDO CONTAMIADA POR EL YO

EL APOSTOL PABLO DICE CUIDATE DE TI MISMO Y DE LO QUE  ENSEÑAS NO SEA QUE TE PIERDAS TU Y TODOS LOS QUE TE OYEREN.  AQUI DICE CUIDATE DEL YO. NO VAYANOS A CONTAMINAR A LOS HERMANOS COMO FUE CONTAMINADA MARIA.

33 Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió,

34 y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve.
35 Jesús lloró.
36 Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba.
37 Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego, haber hecho también que Lázaro no muriera?
Resurrección de Lázaro
38 Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima.
39 Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días.

OTRA VEZ MARTA VUELVE CON SUS OPINIONES,  ES EL YO QUE LA GOBIERNA.
40 Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?

LE VUELVE A REPETIR EL SEÑOR Y LE DICE CREER  ES VER LA GLORIA DE DIOS.
41 Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído.
42 Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado.
43 Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: !!Lázaro, ven fuera!
44 Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir.

JOB  38

Jehová convence a Job de su ignorancia
1 Entonces respondió Jehová a Job desde un torbellino, y dijo:

2 ¿Quién es ése que oscurece el consejo
    Con palabras sin sabiduría?

QUIEN ES EL QUE OSCURECE MI PALABRA CON CONOCIMIENTO HUMANO.

JOB DEJA LA IGNORANCIA, DEJA DE INVENTAR COSAS

ESTE LIBRO ES DE MUCHAS OPINIONES, PERO POCO ES DE DIOS.

ACA JOB EXPRESA EL ORGULLO DE UNA PERSONA QUE ERA PERFECTA Y ESE ES EL PEOR ORGULLO. PERO SE VE CUANDO LA VIDA DEL ALMA ESTA CONTAMINADA.  


JEHOVA LE HACE PREGUNTAS
3 Ahora ciñe como varón tus lomos; 
  Yo te preguntaré, y tú me contestarás.

ESTA PREGUNTA ES COMO DECIR AHORA AMARRATE BIEN LOS PANTALONES PORQUE QUIERO LAS RESPUESTAS Y BIEN CLARAS
4 ¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra?
    Házmelo saber, si tienes inteligencia.

JEHOVA DESAFIA A JOB HAZMELO SABER.
NUNCA PUDO RESPONDER.

 JOB  42
Confesión y justificación de Job
1 Respondió Job a Jehová, y dijo:
2 Yo conozco que todo lo puedes,
    Y que no hay pensamiento que se esconda de ti.
EL SEÑOR TODO LO SABE, A EL NO SE LE PUEDE ENGAÑAR   
3 ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento? 
    Por tanto, yo hablaba lo que no entendía;
    Cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.

JOB RECONOCE QUE HABLABA POR HABLAR    
 
4 Oye, te ruego, y hablaré;      Te preguntaré, y tú me enseñarás.
RECONOCIO QUE LA ENSEÑANZA ESTA EN LA PALABRA DE DIOS

5 De oídas te había oído;      Mas ahora mis ojos te ven.
LA HUMILLACION HACE VER  LA VERDAD DE DIOS,  MORIR AL YO

 6 Por tanto me aborrezco,      Y me arrepiento en polvo y ceniza.

ME ARREPIENTO DE PONER MIS OPINIONES A TU PALABRA.
ESO ES LO QUE DIJO JOB.       

UN DIA LO AMENAZARON A MARTIN LUTERO Y LE DIJERON QUE LO IBAN A LLEVAR DELANTE DEL PAPA Y QUE ALLI SE ENFRENTABA AL MONSTRUO MAS GRANDE Y QUE SU VIDA CORRIA PÈLIGRO.

EL RESPONDIO MI VIDA CORRE PELIGRO TODOS LOS DIAS Y DIJO EL MONSTRUO MAS GRANDE  ES EL QUE TENGO DENTRO DE MI Y ES EL YO. 

EL YO SIEMPRE LE QUERIA GANAR LA CARRERA.

GRACIA     Y     PAZ
JAIME BARBOZA  SALAS JAIME BARBOZA SALAS 18/04/2010 a las 22:10

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