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El pastor y la predicación III.

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Lucas nos cuenta que "Jesús pasaba por aldeas y ciudades, enseñando y encaminándose a Jerusalén" (Lucas 13:22).  A medida que el Señor hacia su recorrido por Perea, las multitudes que se congregaban para verlo se entusiasmaban y aumentaban en numero. Probablemente pensaban que pronto Jesús establecería un reino material. En este momento les enseña el precio que hay que pagar por el discipulado y el valor que tienen para el Padre las almas perdidas. (Lucas 14:25;15:32).11

 

Nuestro señor sabia lo superficial e irreflexivo que era el entusiasmo de la que lo asediaba. Se consideraban discípulos suyos, pero no entendían lo que era el discipulado. Pensaban mas en los beneficios materiales que El les podría brindar que en la consagración necesaria para seguirlo. (Lucas 14:25-35)

 

Con el fin de tranquilizar su entusiasmo, Jesús les señala ahora tres requisitos imprescindibles para ser un verdadero discípulo:

 

a) Es necesario poner a Cristo en primer lugar en la vida. Que significa esto de aborrecer a sus familiares, parientes y hasta su propia vida?

 

Es un hebraísmo que no significa odiarlos literalmente, sino amar tan intensamente al Señor que el cariño familiar parezca odio en comparación. Nuestra lealtad hacia El debe ir por delante de todo afecto y toda lealtad humana.

 

b) Es necesario llevar la cruz constantemente y seguirle de cerca. La cruz era el símbolo de vituperio, el sufrimiento y la muerte.

 

Significaba también la renuncia a todo aquello que de egoísmo o que tendiese a satisfacer la carne. El discípulo debe estar dispuesto a pagar el precio que sea necesario para seguir a Cristo. El Señor quiere que lo anhelemos a El más que a ninguna otra cosa, y que lo amemos mas que a ninguna otra persona.

 

c) Es necesario calcular el precio antes de hacerse discípulo.

 

casi siempre, la congregación que fracasa es consecuencia de una decisión precipitada, El Señor Jesús compara ahora al buen discípulo con el hombre que antes de comenzar un edificio se sienta primero a calcular lo que le llevaría terminarlo. También lo compara con un rey que estudia detenidamente lo que necesitara para alcanzar la victoria sobre su enemigo. Por consiguiente, el verdadero discípulo es aquel que  determina primero cuales son sus recursos y donde se apoya su esperanza de victoria.

 

Solamente cuando entendemos lo que la cruz significo para Jesucristo, y lo que nuestra cruz debe significar para nosotros, podemos consagrarnos a El de tal manera que esa consagración puede resistir las vicisitudes del tiempo y dure toda la vida. También debemos darnos cuenta de que volver a caer será algo que nos causara vergüenza a nosotros y constituirá una afrenta al nombre del Señor.

 

Porque incluye Lucas en este discurso la figura de la sal que pierde su sabor? Carlos Erdman explica: "Nada hay mas sin valor que un seguidor de Cristo mundano, egoísta, y obstinado; escomo la sal que ha perdido el sabor; le falta la esencia misma del discipulado; no le puede servir para nada a su Senor".12

 

Las tres parábolas de las cosas perdidas (Lucas 15). Las parábolas de la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo perdido enseñan especialmente la misma lección: La grandeza de la misericordia de Dios hacia los pecadores. Hacen ver también el profundo gozo que se produce en el cielo por cada pecador que se arrepiente.

 

Un antiguo proverbio dice: "unos gramos de experiencia valen mil kilos de teoria".13 Las evidencias tienen mayor fuerza que los argumentos para convencernos de la verdad. La gente quiere ver la evidencia de la verdad del Evangelio antes de estar dispuesta para entregarle la vida a Cristo. Por lo tanto, el testimonio tiene una parte vital en todos los tipos de evangelismo. Predicación, enseñanza, y literatura, canto y consejo en el evangelismo; todos deben corroborarse con testimonios de lo que Dios ha hecho por distintas personas. Los grandes esfuerzos evangelisticos deben ser precedidos, acompañados y seguidos por testimonios personales a favor de Cristo. "Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros;  y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo". (1 Juan 1:3).

 

Nuestra vida como respaldo de nuestras palabras, es parte del testimonio que convence a los demás acerca del poder de Cristo. Un famoso ateo sorprendió a la congregación de cierta iglesia cuando asistió a un culto y rindió su vida a Cristo. Mas tarde el pastor le pregunto: ¿Que parte de mi sermón lo convenció de la existencia de Dios y le hizo decidirse a entregarle su vida?

 

-No fue precisamente el sermón -respondió el hombre-. Fue la vida del cristiano que vive a lado de mi casa. Vacila usted en testificar por temor de no poder explicar bien el evangelio? Recuerda al ciego que Jesús sano. En ves de enredarse en una discusión teológica con los fariseos, se aferro a lo que sabía: Jesús lo había sanado. Su testimonio fue más poderoso que todos los argumentos contra Jesús. Hay un dicho: "El que tiene una experiencia jamás se hallara a la merced del que solo tiene un argumento". En su calidad de testigo, usted no tiene que responder a todos los argumentos. Solamente diga lo que sabe respecto de Jesús. "Entonces el respondió y dijo: Si es pecador, no lo se; una cosa se, que habiendo yo sido ciego, ahora veo. (Juan 9:25).

 

¿Cual es el mejor método de evangelismo? De igual modo podría usted preguntarle a un pescador cual es el mejor método para pescar: ¿Con red, arpón o anzuelo? Eso depende de las circunstancias. Hace mucho tiempo Jesús llamo a unos pescadores y ofreció darles un curso sobre métodos de evangelismo: "venid en pos de mi, y os haré pescadores de hombres" (Mateo 4:19).

 

Los discípulos siguieron a Jesús y de El aprendieron lo relacionado con el poder, el mensaje, y los métodos del evangelismo. De El aprendieron a orar, enseñar, predicar, sanar a los enfermos, alimentar a los hambrientos, y ayudar a los pecadores a encontrar a Dios.

 

Les enseñó a planificar sistemáticamente las giras evangelisticas y a utilizar también las oportunidades inesperadas para dar el Evangelio a la gente. Ellos aprendieron a visitar a la gente en sus hogares y hacer uso de las ocasiones especiales para evangelizar. Oyeron a Jesús predicar a las multitudes en festividades religiosas, hablar sobre el reino de Dios con los ciudadanos prominentes, y dar las buenas nuevas de salvación a una paria de la sociedad junto al pozo de una aldea. El pescador debe ir donde están los peces, y Jesús llevo el Evangelio a donde estaba la gente. Enseñó a sus discípulos a usar todo tipo de facilidades que pudiesen conseguir: Un patio, una sala de casa, las calles, la playa, la ladera de una montaña, un hogar, un bote prestado.14

 

Los discípulos aprendieron los principios básicos para lograr una buena comunicación, con el mejor maestro y comunicador de todos los tiempos. De El aprendieron a considerar a sus oyentes, a dirigir el mensaje a sus intereses y necesidades, y utilizar un lenguaje que ellos pudieran entender. Les enseñó a tomar la Palabra de Dios como la base para su mensaje, hacer preguntas, usar ilustraciones, y  llamar a una decisión. No solo aprendieron con sus métodos, sino también con sus actitudes: Su amor por Dios y por el hombre, su dedicación, celo, fe y consagración a la voluntad de Dios.

 

Después que los discípulos aprendieron a "pescar hombres", Jesús los lleno con su Espíritu y los envió para que ejecutaran su trabajo. "Id," les ordeno, "y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo". Su mandato y su promesa permanecen inalterables hasta el día de hoy y están vigentes para nosotros.

En la actualidad tenemos unos equipos y unas oportunidades para el evangelismo, que no se conocían cuando Jesús anduvo sobre la tierra.

 

Al hacer uso de ellos, conviene que sigamos los principios que El estableció para los pescadores de hombres:

 

1) Ir a donde esta la gente.

2) Usar toda oportunidad para dar el Evangelio  a la gente.

3) Usar el método que mejor se adapte a las necesidades.

4) Utilizar el equipo y las facilidades que tengamos a mano.

 

En el momento que comencemos a estudiar los principios básicos del evangelismo y la gran variedad de métodos, Jesús nos dirá: -Ven con migo y te enseñaré a pescar hombres.- Es más que una invitación para aprender los diversos métodos que mejor convengan a nuestras circunstancias. Es la promesa maravillosa de que nuestros esfuerzos tendrán éxito. El nos enseñará, y nosotros ganaremos hombres, mujeres y niños para nuestro Salvador Jesucristo.    

 

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