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Pastores ávaros son tropiezo para la sana Doctrina.

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Mano y Biblia

domingo 22 de marzo de 2009

No podemos hablar del diezmo, sin tener en cuenta el Antiguo Testamento, y concretamente la Ley de Moisés. De ahí, que estamos obligados a aclarar algunos puntos y diferencias entre el Antiguo Pacto o Testamento, y el Nuevo, para saber que:

El Diezmo fue un mandamiento que ordenó Jehová (o Yahvé, según traducción) a Moisés para los hijos de Israel en el monte Sinaí, para la dedicación y consagración a Jehová (Levítico 27: 30 - 34).
A los levitas (hijos o descendientes directos de Leví), le fueron dados, por ley, todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio o servicio del tabernáculo de reunión; Mas no podían poseer otra heredad entre los hijos de Israel. Y a su vez, los levitas tenían que ofrendar a Jehová el Diezmo de los diezmos recibidos. (Núm 18: 21 - 32).
Del Diezmo, Jehová mandó que se cubriesen las necesidades de los extranjeros, huérfanos y viudas que había entre ellos (Deuteronomio 14: 27 - 29 y 26: 12 - 13) y (2ª Crónicas 31: 2 - 21)
Si investigamos las Escrituras, veremos que el mandamiento del Diezmo fue dado en el Antiguo Testamento bajo la Ley de Moisés, para ofrenda a Jehová y para cubrir las necesidades de los sacerdotes, que tenían que ofrecer diariamente sacrificios por sus pecados y por los del pueblo, y además, con el Diezmo se amparaba a los necesitados de entre ellos (Hebreos 7; Levítico 27; Número 18; Deuteronomio 12, 14, 26; 2ª Crónicas 31; Nehemías 10, 12, 13).
La Palabra enseña que todo lo que la ley dice, lo dice A LOS QUE ESTÁN BAJO LA LEY, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; Ya que, por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de Dios; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado (Romanos 3: 19, 20).
Resaltar o recalcar que el Diezmo sólo se da en el Antiguo Testamento (La Ley), y que en el Nuevo Testamento no aparece ni tan solo una práctica de él, a pesar de que el apóstol Pablo, entre otros, fue usado por Dios en gran manera, para predicar el evangelio que le había sido dado por revelación (en su caso), y para enseñar a las iglesias (o congregaciones) todo cuanto Jesucristo le había mandado. Ninguno de los apóstoles, siervos o discípulos de Jesús (judíos o gentiles) guardaban o enseñaban el mandamiento del Diezmo, PORQUE entendieron que una vez venido Lo Perfecto (La Gracia), tal mandamiento bajo la Ley dejaba de ser (Hebreos 8: 13).
Para aquellos "maestros" que enseñan que el Diezmo es un mandamiento de Dios no abolido, tenemos que decirles (como también Jesucristo les dijo a los fariseos, escribas, etc...) que yerran porque ignoran las Escrituras y el poder de Dios. Estos avalan el Diezmo, usando el único texto existente en los evangelios que menciona la palabra Diezmo, y que está en Mateos 23: 23 o Lucas 11: 42, y no entienden que Jesús se estaba dirigiendo a los que estaban bajo la ley, esto es, a los escribas y fariseos, llamándoles hipócritas porque estaban diezmando las cosas más insignificantes (la menta, el eneldo y el comino) y dejaban de hacer lo más importante de la Ley (La justicia, la misericordia y la fe), y añade que: esto era necesario hacer (el diezmar la menta, el eneldo y el comino) sin dejar de hacer aquello (evidentemente lo que habían dejado de hacer: la justicia, la misericordia y la fe). Si hacemos un pequeño análisis gramatical del texto, podemos apreciar que al principio como se está dirigiendo a los escribas y fariseos, lo hace en Presente y después usa el Pretérito "ERA", que indica que tal suceso (el diezmar) dejaba de ser "esto era necesario hacer". No obstante, aún sin éste análisis gramatical, sino por la suma de la Palabra de Dios, los que quieran hacer la voluntad de Dios, conocerán si ésta doctrina es de Dios o "si yo hablo por mi propia cuenta", dice Jesucristo (Juan 7: 17).
Pues la Santa Escritura nos dice: Que ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en Él (Romanos 3: 21- 22). Porque el fin de la Ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree (Romanos 10: 4).
Porque la ley y los profetas eran hasta Juan (Lucas 16: 16).
Pues ya no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia (Romanos 6: 14).
De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo, (ley o esclavitud) (Gálatas 3: 24, 25).
Ahora Dios nos habla a través de su Hijo (Hebreos 1: 1,2), y nos enseña que: Cada uno dé como propuso en su corazón, no con tristeza, ni por necesidad (por ley), porque Dios ama al dador alegre (2ª Corintios 9: 7)
Se reparta a cada uno según su necesidad (Hechos 2: 44, 45 y Hechos 4: 32 - 37).
- Nos dice que: En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias, cada uno de vosotros ponga aparte algo según haya prosperado (Romanos 16: 1, 2).
Como podemos comprobar por el Nuevo Testamento, es bien cierto que NO existe un contexto para decir que el diezmo es un mandamiento de Dios, pero sí que tenemos un amplísimo contexto para decir que el Diezmo, (como otras muchas cosas que estaban bajo la Ley de Moisés, o Antiguo Pacto), han sido abolidas por la ley de Cristo, esto es, La Gracia. Pues las escrituras nos dicen: que Dios nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto; no de la letra (ley), sino del Espíritu, porque la letra mata, mas el Espíritu vivifica. Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria (La Ley de Moisés), tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, ¿Cómo no será más bien con gloria el ministerio de justificación? Porque aún lo que fue glorioso (Ley de Moisés o Antiguo Pacto), no es glorioso en este respecto en comparación con la gloria más eminente (la de Cristo). Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece. Así que, teniendo tal esperanza, usamos de mucha franqueza; y no como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro, para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que había de ser abolido (La Ley Mosaica o Antiguo Pacto) porque hasta el día de hoy, cuando leen el Antiguo Pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado. Y aún hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará (2ª Corintios 3: 6 - 16).

Algunas reflexiones sobre el Diezmo:
- Marcos 10: 17 - 22 ¿Por qué Jesús le dijo a este hombre, que guardaba la ley, que debía vender TODO lo que tenía y darlo a los pobres? Si el mandamiento era el diezmo, no tendría que venderlo todo y darlo a los pobres, sino la décima parte, y así cumplía perfectamente con La Ley.
- Hechos 5: 1 - 6 ¿Por qué Ananías sustrajo del precio de la heredad una parte? Si el Maestro hubiera enseñado que el diezmo había que seguir cumpliéndose, Ananías lo hubiera tenido muy fácil, él solo tendría que haber dado una parte (el diezmo), y el resto podía habérselo quedado (que es lo que La Ley mandaba). ¿Por qué Pedro le dijo a Ananías que podía haberse quedado con la heredad, y vendida con el dinero? Si el mandamiento fuese el diezmar, Pedro no podría haberle dicho tal cosa, pues su obligación hubiera sido el diezmo, pudiendo haberse quedado con el resto.
- La Ley del diezmo no era lo perfecto (Hebreos 7: 19).
Si una persona gana 5.000$ al mes y da la décima parte, aún le quedan 4.500 $ para su sustento. Pero si otra persona gana 800 $ al mes, teniéndolo bastante ajustado para llegar a final de mes y además está obligado a dar la décima parte, tan solo le quedarían 720 $. ¿Dónde está la justicia? Mientras uno aún tiene después de haber diezmado para vivir holgadamente, el otro que por sí lo tenía difícil, después de diezmar lo tiene aún peor.
- El diezmo no se mandó en el Antiguo Pacto para dar un salario a los sacerdotes, pastores, etc... Ni para pagar (como hacen hoy día) el teléfono, la electricidad, el suministro de agua o gas, el vehículo, la casa, etc... de dichos "ministros".
- Nuestro Señor Jesucristo, trajo lo perfecto. Por eso no mandó diezmar. Las ofrendas han de ser de corazón para cubrir las necesidades de los santos poniendo aparte cada uno algo, según haya prosperado. Él nos dio ejemplo de igualdad y derechos (Mateo 10: 24, 25, y Mateo 20: 1 - 16).
Pablo dijo: La abundancia de unos, supla la escasez de otros, para que haya igualdad. El que recogió mucho, no tuvo más; y el que poco, no tuvo menos (2ª Corintios 8: 14, 15).
Publicado por Lydia en 7:27
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Comentarios Pastores ávaros son tropiezo para la sana Doctrina.

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