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La Religión mundial en la constitución Europea.

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Estudian posibles referencias a la religión en la Constitución europea

 

Propuesta del ministro de Asuntos Europeos de Italia, Rocco Buttiglione

 

VARSOVIA, 9 septiembre 2002 (ZENIT.org).- El ministro italiano de Asuntos Europeos, Rocco Buttiglione, se ha preguntado cómo debería tomar en cuenta una eventual Constitución europea el papel de la religión en las sociedades europeas.

Buttiglione, jurista y filósofo especialista en el pensamiento de Karol Wojtyla, consideró que existen tres maneras posibles de afrontar la cuestión religiosa en el texto que está discutiéndose en estos momentos en Bruselas, en el marco de la Convención europea.

El ministro italiano presentó sus propuestas al concluir una conferencia internacional sobre la libertad religiosa en la Unión Europea (UE) el miércoles pasado en Varsovia.

«La primera opción consiste en citar el nombre de Dios en la Constitución, pero esta solución es contestada por aquellos que ven en ella una posible discriminación por parte de los creyentes», constató el ministro, según ha referido la agencia polaca PAP.

La segunda posibilidad sería la de reconocer el papel de la religión en la creación de las sociedades europeas, sin escribir el nombre de Dios, añadió.

Si bien se declaró menos favorable a esta opción, Buttiglione consideró que era la más probable, pues podría recibir el apoyo de Gran Bretaña y Francia, país este último en el que existe una aguda tradición de separación de la religión de la vida pública.

La tercera solución sería, según él, hacer referencia en la futura Constitución europea a las raíces griegas y judeocristianas del continente.

«Nuestra identidad europea surge del diálogo de la cultura clásica y de la cristiandad, que debe por su parte hacer referencia al judaísmo. Son las raíces de Europa», subrayó el ministro.

Organizada por universidades y organizaciones católicas polacas y alemanas, la conferencia sobre la libertad religiosa reunió durante tres días a juristas, representantes de la Iglesia católica, e intelectuales procedentes de París, Bonn, Luxemburgo, Praga y Budapest.

En el encuentro resonó la petición de Juan Pablo II a los países de la Unión Europea lanzada el 2 de septiembre para que no marginen el papel de los creyentes en el pasado, presente y futuro del continente. El mismo llamamiento lo volvió a repetir el 5 de septiembre.

En la apertura de la conferencia, monseñor Jozef Zycinski, arzobispo de Lublín, había reiterado la petición de Polonia de inscribir una invocación a Dios en la futura Constitución.

«No hay derecho a utilizar las piedras del Muro de Berlín para construir una nueva Torre de Babel modernizada» sin fundamentos cristianos, advirtió monseñor Zycinski.

Polonia es uno de los diez países candidatos a entrar en la UE en 2004. Al concluir su viaje a Cracovia, el 19 de agosto pasado, Juan Pablo II apoyó la entrada de su país en la Unión, sin que esto signifique renunciar a los valores que han fraguado la historia polaca.

 

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