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La santa inquisición católica Romana.

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¿¿SOLIS DEO GLORIA??

 

EL DESASTRE INQUISIDOR.

  

 

 

 

Instrumentos de tortura papista

 

POR EL DR. JAVIER RIVAS MARTÍNEZ. (MD).

 

«Escrutando entre mis libros, encontré algo interesante en uno de ellos:

 Encontré una gran verdad sobre el sistema inquisidor medieval el cual surgió del los oscuros adentros de Satanás para destruir por medio de hombres necios e ignorantes  a quienes están hechos a la misma Imagen y Semejanza del Eterno Rey».

 

La Edad Media se caracterizó por su oscuridad intelectual y también por su terrible perversión religiosa. Fue tanta perversión la mencionada, que millares de buenos cristianos fueron depuestos para muerte por considerárseles herejes contra el sistema romanista católico apóstata  maligno. 

 

En esa época de incertidumbre e ignorancia, Inocencio IV decretó un escrito llamado Ad Exstripanda que declaraba que los herejes fuesen «aplastados como víboras venenosas». Reyes, plebeyos, personas civiles: pobres y ricos, sin distinción alguna, se juntaron a una para  dar inicio a una de las persecuciones más sangrientas en la historia del mundo, maquinada bajo los oscuros sótanos de la llamada Santa Inquisición,  auspiciada por el sistema romanista católico. La Ad Extripanda prometía a los perseguidores de herejes entregar cualquier propiedad confiscada a quien asesinara a uno  de ellos, asegurándoseles, además, la entrada  al cielo directamente sin haber pasado por el candente Purgatorio.  

 

En este Infernal promulgo, se declara oficialmente la tortura contra los infieles al Papa, y los instrumentos más crueles y martirizantes dejan ver sus espantosas formas, siendo Satanás la fuente de inspiración para ser creados. 

 

Uno de ellos, es el estante, era una mesa larga en la que se acostaba a la víctima que era atada con cuerdas y tablones por los brazos y las piernas para ser estirados paulatinamente, mientras se procedía a presionar al angustiado martirizado para que negase la verdadera fe, hasta el punto del llegar al choque neurogénico por el gran dolor que se le producía y el dislocamiento de las articulaciones óseas.

 

Se les arrancaba las uñas con pinzas. Objetos metálicos calientes eran puestos en zonas delicadas del cuerpo, causándoles un increíble dolor por las profundas quemaduras hechas. Especies de barriles grandes, eran vestidos con filosas cuchillas en los que se amarraban a los condenados haciéndoseles rodar en movimientos de vaivén provocándoseles  heridas lacerantes serias que llevaban regularmente a la muerte. Horroríficos destornilladores de dedos se usaban para desarticularlos. Las Botas Españolas, se colocaban en los pies para triturar piernas y pies.  La famosa Virgen de Hierro, era un sarcófago erizado en su totalidad con aguda y filosas puntas en el que se introducía al inculpado para ser  herido en todo el cuerpo, en una muerte penosa y duradera, ya que las puntas estaban dispuestas para no causar estragos en órganos vitales. Eso tornaba más cruel el castigo.  Miles fueron quemados en la hoguera.  En 1554, Francisco Gamboa, fue condenado a la hoguera. Un monje le presentó una cruz y le dijo antes de morir, así: «Mi mente está tan clara pensando en los verdaderos méritos y bondades de Cristo, que no requiero de un pedazo de madera sin méritos». A otros se les vació hierro candente por sus oídos y bocas; a otros más, se les arrancaron los ojos de manera salvaje con instrumentos agudos punzo-cortantes. Muchos fueron azotados hasta lograr matarlos por la severidad de la flagelación. A algunas personas se les amputaba los músculos corporales para ser ahorcados con ellos mismos, o se les ahogaba en excremento y orina. Los pobres inocentes culpados de blasfemia eran  encadenados en el suelo y en las paredes para que las ratas los devoraran inmisericordemente. Eran puestas deliberadamente serpientes venenosas para que fueran mordidos y que a causa de los efectos de la agresiva  toxina inyectada por el  reptil, morían en indescriptibles clamores. Los ahorcamientos no pasaron desapercibidos, y eran realizados en grupo. El día de San Bartolomé es conocido por la gran matanza de cristianos, los hugonotes, ejecutados en  París en el año 1572. El rey francés fue a misa a dar gracias por  la gran cantidad de herejes ajusticiados  y el Papa Gregorio XIII se regocijo por el acontecimiento «satánicamente divino». ¡Hasta se acuñaron monedas para conmemorar esta desdicha!  

 

Aunque el Papa pido perdón hace un poco de tiempo atrás por estos hechos denigrantes ante Dios y la humanidad, el sistema católico romano no ha dejado de ser el mismo. Su dogmatismo tenebroso que fue levantado  hace menos de dos mil años  y que persiguió a los santos cristianos y fieles al Dios del cielo en la Edad Oscura Medieval, lleva hoy la misma esencia doctrinal. Nada ha cambiado de él. La iglesia romanista católica emprende ambiciosa y activamente la búsqueda para la consumación por su supremacía mundial, no sólo en el ámbito religioso, sino en el político y en social. Todo un negocio milenario. Las persecuciones injuriosas y mortales ya no existen contra los verdaderos cristianos de parte del Papado romanista y sus  desviados seguidores, y le damos gracias a Dios por eso, pero el Ecumenismo ha surgido como un arma relativamente nueva, diplomática y demagógica, que están usando los líderes católicos romanistas de manera artera e inteligente para extraer  y poner en sus dominios de muerte a los creyentes «medio crudos», como lo hace el pescador con los peces anzuelados en su caña, al ser extraídos del agua para ser puestos en el  bote, y de allí, al plato del comensal, por dejarse seducir ignorantemente por los modelos católicos expuestos, que son sincréticamente pseudocristianos y  verazmente diabólicos.  

Los católicos se han hecho ahora carismáticos como los neopentecostalistas. Hablan lenguas oscuras o jerigonza, predican como lo hacen los cristianos y alaban de igual manera que en las congregaciones que refutan con celo celestial la idolatría mariana. Muchos creyentes han asentido positivamente los cambios radicales presentados en los católicos, y  por esa razón, por el parecido a lo que religiosamente hacen, han creído que Dios lo ha aceptado por semejante  «transformación» que no tiene nada de santa. Un punto más para el diablo para engancharlos directamente hacia el Ecumenismo, que ofende a Dios por las distintas mezclas doctrinales unificadas en un sentir único que dirige hacia un cristianismo puramente socializado e insalvable.  Dios los condenará «con mano en la cintura» si no se arrepienten de sus maldades y detracciones. A decir verdad, creo que Satanás  ha dejado la violencia pasada («La Santa Inquisición»), para tornarse  fino y diplomático con el propósito de  llevar a la perdición, con paso seguro y firme, a millones de incautos por medio del Ecumenismo y del falso cristianismo que se desprende del Carismatismo Católico.  No dejo de admirar la gran capacidad inteligente de este maligno y marrullero ser, que «se las sabe magistralmente todas». 

Dios les bendiga siempre.

 

  

L  A  O  D  I  C  E  N  S  E  S

 

Duele mucho ver a tantos

En torpeza que han creído,

En errores de la mente

Que blasfeman al Bendito.

Insujetos al Creador,

Mas sujetos a los ritos.

 

 

El carisma de los vanos

A los fatos ha velado

La Palabra de verdad

Del precioso Dios amado.

 

 

Es muy triste ver a tantos

Alianzados con el mundo,

Consintiendo lo profano,

Aprobando lo de abajo

Que en el alma han sembrado.

 

 

Es penoso ver a tantos

Entre gritos, entre llantos,

En desorden indebido

Que sepulta todo juicio.

 

 

En la danza que promueve

El deseo, el anhelo,

De la mente que es terrena,

Que acomoda a su manera

La doctrina de los cielos.

 

 

Es tan duro ver a tantos

Que van sordos, que van ciegos,

Abrazando lo de afuera,

Disgregando la pureza

Con lo ambiguo y lo moderno.

 

 

Es vergüenza ver a tantos

Que aparentan ser piedad,

En el templo son la luz,

En la calle oscuridad:

 

 

Son tan secos e inhumanos,

No hay amor por el perdido,

Al cegado y confundido

No le viene el ayudar.

 

 

Esos tantos lastimeros

 Tienen grupo presumido,

Atenido y orgulloso:

«Dios me ama», dice presto,

«Tengo todo, soy muy rico».

 

 

Mas el día no se tarda

Y el  Señor ya juzgará

A los hombres de este grupo

Con certeza lanzará

A los fuegos destructivos,

A los hornos del bramido:

Nunca más habrá empezar.

 

www.elevangeliodelreino.org

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Comentarios La santa inquisición católica Romana.

Uno de ellos, es el estante, era una mesa larga en la que se acostaba a la víctima que era atada con cuerdas y tablones por los brazos y las piernas para ser estirados paulatinamente, mientras se procedía a presionar al angustiado martirizado para que negase la verdadera fe, hasta el punto del llegar al choque neurogénico por el gran dolor que se le producía y el dislocamiento de las articulaciones óseas.
abigail abigail 04/06/2010 a las 22:20
Hay muchas personas que ignoran la verdad acerca del catolicismo,este fue y sigue enganando a la humanidad,con sus doctrinas paganas hay que trabajar tenazmente para desenmascarar  el paganismo con la realidad del verdadero   evangelio de  JESUSCRISTO.
Jose Machuca Jose Machuca 05/01/2011 a las 05:34
es muy malo x k iiop kieo quienes eran lo que estaban en la santa inkisicionnnnn
aaaaaaaaaaaaa
??? :-P  
mIlAgRiItOs mAs nAkI mIlAgRiItOs mAs nAkI 28/07/2011 a las 15:03
Aquel que no conoce la historia está obligado a repetirla.(anónimo)
Dice la iglesia católica que ella es la única que puede interpretar las ESCRITURAS, y no que las hallan sabido interpretar muy bien que digamos: el 6° MANDAMIENTO dice: NO MATARÁS (Ex 20.13), aunque para ellos es el 5°, todo cristiano saber el PORQUÉ
Según dice la historia (porque yo no los he contado) la famosa "santa inquisición", asesinó a más de 50 millones de seres humanos en toda su historia, SI HOYERON BIEN. Un solo "señor"  TOMAS DE TORQUEMADA monje Español en España mató a más de 7.000 "herejes" como les decian, ahora les dicen "HERMANITOS SEPARADOS".Cerca de 2.000 fueron quemados vivos en la hoguera, para la iglesia este asesino fue un "santo", el papa SIXTO IV lo designo primer inquisidor general de Castilla. Que contraste con lo sucedido al sacerdote católico que no asesinó  jamás a ninguna persona, pero se reveló contra Roma, diciendo que la SALVACION ERA UN REGALO DE DIOS, no por obras, por esto lo excomulgaron y lo quemaron vivo. Este si fue "MALO" para la iglesia católica .
Carlos de Colombia Carlos de Colombia 28/11/2011 a las 22:44

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